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El privilegio de (poder) ser un pendejo

hombre tonto

La impunidad se ha configurado justificando a los agresores con que “son pendejos”; supuestamente, somos asesinadas y violadas por la pendejez de los hombres y no por su crueldad y dote de privilegios.

Los hombres no tienen derecho a importunar

los hombres no tienen derecho de importunar

En el país de los 8 feminicidios diarios no podemos darnos el lujo de defender la galantería y la coquetería; es probable que para Deneuve y compañía estas angustias sólo le pertenezcan al tercer mundo, a las marginadas.

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