Estás aquí
Inicio > Mujer ilustre > Murió Zaha Mohammad Hadid: ganadora del Pritzker de Arquitectura 2004

Murió Zaha Mohammad Hadid: ganadora del Pritzker de Arquitectura 2004

Zaha Mohammad Hadid sostenía que el arquitecto era artífice de un arte compleja y poderosa, con el deber de entender a los pobres; “Tu éxito no será determinado por tu género o por tu etnia, sino por el alcance de tus sueños y tu trabajo duro para lograrlos”.

 Zaha Hadid

Zaha Mohammad Hadid fue una destacada arquitecta angloiraquí reconocida como la primera mujer en ganar el Premio Pritzker de Arquitectura en 2004. Reconocida en el Reino Unido por su diseño del Centro Acuático de Londres, cuenta con obras en Azerbaiyán, Líbano, Hong Kong, Alemania, Abu Dabi y China.

Su madre fue una artista y su padre cofundador del Partido Nacional Demócrata. Mientras crecía, las ideas de cambio, libertad y reforma social fueron importantes para ella: su familia creía en la creación de un futuro mejor para Iraq.

A pesar de ser hija de musulmanes asistió a un colegio católico dirigido por monjas —el mejor de la ciudad. Años más tarde, recordaría al Iraq de su infancia como un lugar liberal particularmente progresista para las mujeres.

Se interesó por la arquitectura a los seis años mientras observaba a un arquitecto, amigo de su padre, construyendo la casa de su tía. Mohammad decía sentirse intrigada por las maquetas y los dibujos que usaba para diseñar (era época de industrialización y construcción). La mezcla de diseño y cambio le atrajo, y lo que más disfrutaba era dibujar.

A los 16 años se trasladó de Bagdad a Suiza. Estudió matemáticas en Beirut durante un año y en 1972 regresó a Londres para estudiar arquitectura en la AA (Architectural Association) School of Architecture donde conoció a Rem Koolhaas, Elia Zenghelis, y Bernard Tschumi.

Su vida en Londres fue muy diferente, ser una mujer inmigrante, árabe y autosuficiente le permitió sumergirse en la vida de los clubes nocturnos. De fiesta en fiesta, sostenía que el arquitecto era artífice de un arte compleja y poderosa, con el deber de entender a los pobres, pero también a los ricos que son quienes tienen el dinero para construir.

Se destacó como alumna y trabajó para sus profesores Rem Koolhaas y Elia Zenghelis en la OMA de Róterdam; dio clases en Harvard, Illinois y Yale; y fue nombrada miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Letras y del Instituto Americano de Arquitectos. Sin embargo, descubrió que por ser mujer y árabe había ciertos círculos en donde no podía acceder como empresaria y diseñadora. Tuvo que pasar un tiempo mientras la arquitectura se sumía en la recuperación de valores históricos antes de comenzar el siglo XX, para que ella pudiera desarrollarse en corrientes emergentes como el deconstructivismo.

Su carácter impetuoso la marcó de por vida. En 1979 abrió su despacho, donde impulsó el trabajo en equipo para trabajar su visión de la arquitectura, ilustrando su búsqueda de fluidez y complejidad futurista y presionando los limites constructivos y materiales. La carrera de Zaha Mohammad tardó en alcanzar el éxito, pasaron casi quince años sin que lograra construir un sólo edificio, lo que la mantuvo en el campo de la arquitectura itinerante o temporal haciendo escenografías o montaje de exposiciones.

Tras ganar el concurso para la Opera de Cardiff en 1990 tuvo el trago más amargo de su carrera: su proyecto fue rechazado, se le tachó de elitista y riesgoso. En 1993 obtuvo su primer proyecto importante y el que la llevaría a la fama mundial, la estación de bomberos Vitra en Alemania. Con el éxito vino la leyenda. Le apostó a la construcción de una imagen fuerte rodeada de misterio, lo que le dio fama de persona difícil y temperamental: dejó que los demás interpretaran su silencio, vivió entre aviones privados, conferencias y habitaciones de hotel, hizo de su nombre una marca pionera y la representación de lo que pueden alcanzar las jóvenes arquitectas.

El 8 de marzo, la BBC Arts reunió a las mujeres más destacadas de sus respectivos campos y les pidió que escribieran una carta a sí mismas en su juventud. La de Zaha Mohammad Hadid decía:“Tu éxito no será determinado por tu género o por tu etnia, sino por el alcance de tus sueños y tu trabajo duro para lograrlos”.

A la edad de 65 años, el pasado 31 de marzo, murió de un ataque cardíaco en un hospital de Miami donde era tratada por bronquitis, dejando un legado que va más allá de su obra arquitectónica; una visión del futuro en constante movimiento y de superación personal.

Eduardo Galindo: @Eduardo1909

Arquitecto entusiasta de la historia, el dibujo y los cómics.

Top