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Y pensar que antes cazábamos mamuts

No sabemos cómo te imaginas que era la civilización antes de la modernidad, pero definitivamente no es nada parecida a tu fantasía de hypermasculinidad heróica; después de leer esto, dejarás de repetir que “antes cazábamos mamuts”.

antes cazábamos mamuts

Esta frase fantasiosa y francamente puñética es una de las respuestas predilectas de los “machos alfa lomo plateado” cuando perciben algo como femenino, ergo, indigno para su masculinidad de mazapán.

No tienen límites. Hasta la higiene personal representa un atentado imperdonable para ellos, pero ¿en verdad cazábamos mamuts?

Según una entrevista hecha al Dr. Piotr Wojtal arqueólogo Polaco que lleva varios años resolviendo este misterio digno de físicos, químicos, nutriólogos y científicos, los humanos tempranos sí consumían e incluían restos de mamuts en su dieta, pero esto no quiere decir que los cazaran así como en el imaginario machuno.

Los hallazgos hechos en Krakow, al sur de Polonia, señalan que los cazadores esperaban a que los mamuts se encontraran en algún punto donde el ambiente y la distancia les permitiera arrojarles piedras o cualquier instrumento para derribarlos.

Así es, los humanos tempranos no eran guerreros con pelo en pecho y sobaco de estropajo los que enfrentaban a putazo limpio a los animales que cazaban.

Por el contrario, eran los ñoños del grupo los que les decían a los musculosos intrépidos qué debían hacer; guiaban a sus compañeros a donde se encontraban los mamuts más viejos, lastimados o incluso a la carroña para disponer de sus pieles y hacer uso de sus huesos.

Además estos miembros no-mamados del grupo también quemaban secciones donde habitaban estos gigantes para saborear un delicioso mamut asado sin la necesidad de jugarse el pellejo.

¿Entonces tampoco correteaban a los mamuts a los acantilados para que se mataran? Pues parece que no, después de todo, solamente un idiota (que no sobreviviría, ni reproduciría sus genes) intentaría enfrentarse a un animal de más de tres metros y 6 toneladas de peso que, de un pisotón, podría convertirte en composta prehistórica.

Contrario a lo que piense tu amigo meco, antiguamente los humanos no iban como loquitos peleando mano a mano con toda la megafauna de la época, después de todo, lo importante era la supervivencia. Los humanos cazaban mamuts, pero éste ni siquiera era un despliegue en sí mismo de la hypermasculinidad.

No importa si tus amigos, los machos mecos, se encuentran a tres rasgos faciales de dejar de ser considerados humanos modernos, ellos jamás podrían cazar, ni sobrevivir sin vacunas, tecnología y todas esas cosas chidas de la modernidad que no se construyeron a putazos.

Al próximo que les diga que antes cazábamos mamuts échenle un bistec crudo en la cara para ver si se lo come o si su fisonomía de neandertal sucumbe al E.coli provocado por la carne sin cocinar.

…Y recuerden: no existe nada más frágil que el hielo de la época posglacial, excepto la masculinidad de un vato que se ofende por usar color rosa o hablar de sus sentimientos.

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