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Whitney Bell, la mujer que transformó el acoso en una obra de arte

Alrededor de 200 miembros viriles integran Yo no pedí esto, exposición que discute sobre el peligro del ciberacoso; la artista le pidió a colectivos feministas y mujeres víctimas de abuso que le mandaran contenido sexual que recibieron sin su permiso.

Mujer de cabello rubio sonríe a la cámara

El Internet hizo que la vida fuera más fácil. Actividades que antes tomaban mucho tiempo en realizarse, ahora pueden ejecutarse al instante con un clic. Por desgracia, esto también aplica al acoso sexual, delito que encontró formas más siniestras de operar gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Una de las violencias más comunes que sufren las mujeres en los espacios digitales es recibir en sus smartphones o computadoras mensajes o imágenes con contenido sexual sin su consentimiento. A muchas mujeres les ha pasado que, mientras conducen al trabajo o toman un café en la comodidad de su hogar, reciben la notificación de un extraño (o lo que es peor, de una persona conocida), quien les solicita abrir un archivo adjunto. Esas mujeres aceptan hacerlo sin malicia, pero su confianza e integridad se ven ultrajadas cuando se despliega ante su mirada la foto de un pene o el video de un hombre masturbándose.

Ésta es una situación con la que Whitney Bell se sintió identificada. Harta de ver penes en la bandeja de entrada de su correo electrónico, decidió que la mejor manera de denunciarlo era convertir esas imágenes en una obra de arte. Así nació I Didn’t Ask For This: A Lifetime of Dick Pics (Yo no pedí esto: toda una vida en fotos de penes), exposición que se presentó el 8 de abril en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos.

Alrededor de 200 fotos de penes se exhiben en una galería que fue adaptada para recrear la casa de Bell. El objetivo de esto era transmitir al espectador qué tan intrusivo es este tipo de acoso, ya que no se suscribe a un lugar y horario determinado: en cualquier momento y en cualquier espacio puede ocurrir.

“Las fotos de penes serán mostradas en una exposición que se siente como el interior de mi casa. Yo quiero que tú sientas que estás en el espacio seguro y privado de alguien más. Que incluso en este cálido y confortable ambiente puedes seguir siendo bombardeada por la dominación y agresión masculina. Que no se puede escapar del patriarcado“, escribió la artista en el evento oficial de Facebook.

Sin embargo, en una entrevista para Vice, Bell confesó que la idea germinal de la exposición no provino de una experiencia desagradable, sino de una “realmente hermosa foto de un pene” que le mandó un chico con el que estaba saliendo. Al ver el miembro viril, lo único que hizo Bell fue enviarle la imagen a una de sus amigas con el siguiente mensaje: “Esa foto es tan bella que debería estar en un museo“.

Pero aunque su colección inició de un modo placentero, Bell es consciente que en esa ocasión hubo un consentimiento de su parte. Es decir, su pareja no hizo nada que ella no quisiera o aceptara bajo previo aviso. Esa es la diferencia que existe entre esa foto de ensueño y las que se exhibieron en la galería de Beverly Boulevard: todo el material que integró Yo no pedí esto lo obtuvo ella por razones en las que su voluntad no fue tomada en consideración.

“Así es la cosa, yo no hago esto porque odie los penes y a los hombres. Amo un buen pene. Yo sólo no amo el acoso. Así es como tiene que ser visto esto. Todos estos penes no fueron solicitados. No provinieron de alguna petición. Yo personalmente he pedido que me envíen fotos de penes. Pero yo me rehuso a ver el pene de un tipo que no conozco o con el que salí en una cita y me lo mandó sin mi permiso”, dijo en la entrevista.

Para completar el ensamble de imágenes, la artista le solicitó a otras mujeres que conocía pasaron por lo mismo que le mandaran todo el material que tenían a su disposición. También se acercó a colectivos feministas y pasó una buena parte de su tiempo conversando con hombres en Chatroulette y Reddit para entender por qué ejercían estas agresiones.

“El acoso no tiene que ver con el sexo, es sobre el poder, es acerca de estos tipos que quieren tener el control. Ellos se excitan cuando saben que obligaron a una chica a que viera su pene. Ellos nunca han respondido por su comportamiento abusivo. Ellos sienten que no hay consecuencias. Ahora yo trato de mostrarles que sí las hay”.

Y para Whitney Bell la principal consecuencia de los actos machistas es la vergüenza pública. Toda acción encaminada a dañar a una mujer no puede ser pontificada ni ser motivo de elogio. Es algo que hay que repudiar y perseguir. Ese fue el mensaje que su obra artística transmitió en un contexto en el que una de cada 10 mujeres declaró haber sufrido ciberacoso desde la edad de los 15 años, de acuerdo con un estudio de la Unión Europea.

Por último, Yo no pedí esto fue una carta de amor a la lucha feminista:

“Pienso que mucha gente ve al feminismo como esta cosa agresiva cuando en realidad se trata de equidad. De que las mujeres son iguales a los hombres, y de la misma forma, los hombres son iguales a las mujeres. Este patriarcado que dice que los hombres no se pueden controlar a sí mismos y que sólo pueden hacer estas provocaciones groseras, que no pueden evitar acosar a las mujeres, está equivocado. El feminismo sostiene que los hombres son más que eso. Que son mejores que eso. Eso es lo que quiero mostrar”.

Fotografía: Vice 

Redacción

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