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Violencia no es amor

“A todas nos alientan… No, nos programan para creer que si actúa como un idiota es porque le gustas”; no debemos permitir que esta clase de mensajes llegue a los niños, porque con golpes no demostramos que nos gustamos.

violencia

El 6 de octubre de 2015 la hija de Merritt Smith fue golpeada por uno de sus compañeros de la escuela. La lesión requirió puntadas y al llegar al hospital el empleado de la recepción le comentó a la niña: “apuesto a que le gustas”.

La madre de la pequeña, una habitante de la ciudad de Columbus en Ohio, utilizó las redes sociales para dirigirle un mensaje al recepcionista en el que explicó que esta clase de comentarios contribuye a que la violencia sea percibida como un comportamiento aceptable.

Smith invitó a reflexionar en los mensajes que reciben los niños y su mensaje se volvió viral.

Algo similar plantea la película de ficción He’s just not that into you, que demuestra en las primeras escenas que la violencia y el maltrato vistas como coqueteo son mencionadas desde que las niñas son pequeñas, razón por la cual las pautas del comportamiento entre los géneros se establecen desde temprana edad y es muy difícil evitar comportamientos agresivos conforme las personas crecen. “A todas nos alientan… No, nos programan para creer que si actúa como un idiota es porque le gustas”, explican Greg Behrendt y Liz Tuccillo, autores del libro He’s just not that into you en el que se basó la película.

Aquí la traducción del mensaje de Smith de la revista Emeequis:

“Apuesto a que le gustas”

Merritt SmithQuerido hombre en la recepción infantil: estoy segura de que usted no pensó a fondo en lo que dijo. En cuanto lo escuché supe que ahí es donde comienza. Esa sentencia es donde la idea de que lastimar es coquetear empieza a establecer un tono para lo que es un comportamiento aceptable. Mi hija de cuatro años de edad sabe que así no es como se demuestra que nos gusta alguien. Esa no es una buena elección.

En ese momento, mi hija, con una lesión y en un lugar desconocido, posiblemente preocupada por recibir una inyección o algunos puntos de sutura, necesitaba unas palabras de confort, pero sus palabras transmitieron el mensaje de que alguien a quien le gustas podría lastimarte. No. No permitiré que ese mensaje esté bien. No permitiré que sea más sonoro que decir: “así no es como demostramos que nos gustamos”.

En la recepción usted está en una posición de influencia, se dé cuenta o no de ello. Usted pensó que aligeraba el momento. Pero es tiempo de asumir responsabilidades por los mensajes que les damos a los niños. No le diga a mi hija de cuatro años que necesita puntadas porque un niño le pegó en la escuela “apuesto a que le gustas”. No.

Darina Sileversonte: @DarinaSilver

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