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Violencia en las relaciones lésbicas

Cualquier estereotipo sobre cómo es una mujer lesbiana, bisexual o pansexual que maltrata a otra mujer en una relación sexo-afectiva es falso; el ideal del amor romántico y el concepto de familia se basan en roles jerárquicos y somos susceptibles de reproducirlo.

lesbianas

Al igual que en las relaciones heterosexuales, la violencia entre lesbianas se da de forma unidireccional. Redes Antipatriarcales de Reflexión y Acciones Solidarias Subversivas Frente al Maltrato Lésbico (R.A.R.A.S.S.)  define esta situación como: “Una dinámica de dominio unidireccional ejercido y establecido mediante patrones de comportamiento que buscan sometimiento, naturalizándose consistentemente con el empleo de tácticas continuas desestabilizadoras y cíclicas hasta hacerse crónicas. Estas tácticas de control y aislamiento pueden incluir amenazas, agresiones físicas y sexuales, y son utilizadas sistemáticamente por una de las mujeres con el objetivo central de controlar los pensamientos, las creencias, los recursos, los espacios y hasta la conducta de su(s) compañera(s), o de la(s) mujer(es) con quien(es) esté saliendo o haya salido y/o tenido una relación en el pasado”.

La violencia entre lesbianas es  una reproducción de la violencia heteropatriarcal y estructural. Como dice Esther Prado, consultora especializada en violencia intrafamiliar e integrante de la red lésbica feminista MUACVE, es “la punta del iceberg de un continuo mecanismo de control, producción-reproducción del heteropatriarcado en el cuerpo y la vida de todas las mujeres y las niñas, de <<el y la diferente>>”.

En tanto que las lesbianas hemos sido socializadas en una cultura neoliberal basada en el modelo de la heterosexualidad obligatoria y la monogamia, el ideal del amor romántico y el concepto de familia se basan en roles jerárquicos; naturalizamos este  modelo y, por tanto, somos susceptibles de reproducirlo.

Sin embargo, a diferencia de la violencia que ejercen los hombres hacia las mujeres —donde su violencia viene “avalada” y “justificada” por medios de dominio social y por el sistema heteropatriarcal, donde mantienen los privilegios a nivel de genero y a nivel colectivo (como parte del grupo dominante)—, pocas veces se tienen ventajas a nivel estructural, aunque sí se obtienen beneficios a nivel individual. Beneficios puramente de satisfacción emocional y física alimentada por esta necesidad de pertenecer a un nivel jerárquico dominante.

La violencia entre lesbianas, replica el ideal de “amor romántico” que se ha basado en la monogamia, la posesión, y los celos, etc., y alimenta la creencia de derecho sobre la compañera. Esto genera una condición de necesidad y poder, por lo que la contraparte suele asumir una posición sumisa y controlada por esta educación impuesta al género femenino.

Cualquier estereotipo sobre cómo es una mujer lesbiana, bisexual o pansexual que maltrata a otra mujer en una relación sexo-afectiva es falso. Ni la apariencia física, ni su edad, ni su estatus socioeconómico, ni su origen étnico, ni el hecho de haber sido maltratada (o no) con anterioridad, ni de beber, ni de tomar drogas, o de tener problemas de cualquier tipo determina que una lesbiana elija ejercer el poder, el control, la violencia hacia otra mujer.

Una maltratadora puede ser una mujer con mucho carisma, ser la amiga entrañable, extrovertida, generosa… o no. Puede ser muy atractiva, amable, o no. Puede tener un aspecto femme o butch o ninguno en especial. Una maltratadora puede ser una activista feminista, trabajar con mujeres, apoyar a mujeres en situaciones diversas, escribir artículos y/o libros sobre mujeres y feminismo, cantar canciones sobre la sororidad entre mujeres, o no. Puede ser famosa o ser reconocida socialmente, o no.

Violentar o maltratar a nuestra pareja ya sea una relación heterosexual, homosexual o pansexual, es una completa elección que tomamos de manera consciente independiente de nuestra educación, de nuestras familias o cualquier situación que podamos enfrentar en nuestra vida, por lo tanto, no hay motivos para aceptar una relación violenta.

No hay ninguna causa u origen que determine que una mujer elija ser una maltratadora, tampoco la hay para determinar que sea la maltratada. Si estás en una, no te calles, acércate a alguna asociación LGBTTTIQ. Es absolutamente incoherente que luchemos contra la lesbofobia externa, el machismo, el maltrato, y no reconozcamos la violencia que vivimos dentro de nuestras propias relaciones.

Mumm-e Toledo: @mumm_e

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