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Violación detrás del basurero: Universidad de Stanford

La policía le informó a la víctima que dos jóvenes atraparon a su agresor en el acto y lo detuvieron, después la canalizaron al hospital más cercano; alumnas de la universidad pidieron a los directivos mejorar la vigilancia, facilitar el proceso de denuncia y hacer encuestas del tema.

Protestas en Stanford por violación sexual

En enero de 2015, el estudiante y miembro del equipo de natación en la Universidad de Stanford, Brock Turner, violó en un basurero a una joven que estaba inconsciente y semidesnuda. La pena máxima por el delito cometido en el condado de Santa Clara es de 14 años de prisión; sin embargo, la semana pasada Turner sólo fue sentenciado a pasar seis meses encarcelado porque, de acuerdo con el juez, dicho castigo “tendría un impacto severo en su vida”.

De acuerdo con Mic News, el padre del agresor escribió una misiva al juez Aaron Persky en la que expresaba que dichas acusaciones tenían a su hijo en un estado de estrés que le impedía comer y que, de seguir así, arruinarían su vida para siempre; en sus palabras, “todo aquello que soñó y por lo que trabajó duro para conseguir” se esfumaría por este caso.

Ante el caso que varios medios hicieron público, usuarios de Twitter respondieron indignados: “Si alguien es un violador y un atleta, entonces no se trata de un atleta que cometió un error, sino de un criminal que también puede nadar”, escribió una usuaria. “Bienvenidos a la Tierra, en donde un chavo puede violar a una chica inconsciente y su papá escribirá una carta al juez acerca de cómo él se encuentra muy triste para comer bistec”, repeló otra.

Por su parte, la víctima, de 23 años, declaró a BuzzFeed News lo decepcionada que estaba por la “gentil” sanción que se le imputó a su violador, después de pasar por un largo y tedioso proceso judicial en el que fue revictimizada, ya que los abogados de su agresor insistieron en que ella dio consentimiento al abuso. Por lo demás, Turner negó los cargos.

“Incluso si la sentencia fue ligera, tengo la esperanza de que despertará a la gente. Quiero que el juez sepa que encendió una pequeña llama. En todo caso, ésta es una razón para que todas nosotras podamos hablar aún más fuerte”.

Todo comenzó cuando la víctima asistió a una fiesta con su hermana menor a diez minutos de su casa, en una fraternidad universitaria. Debido a su trabajo y a sus deberes escolares, casi nunca podía pasar tiempo con ella, así que pensó que sería buena idea acompañarla y pasar un buen rato. Eso fue lo último que ella recordó.

Sin saber cuánto tiempo transcurrió, la joven recuperó la conciencia: se encontraba recostada en una camilla en medio de un pasillo. En el dorso de sus brazos y en sus codos, tenía unos vendajes en las que se quedaron impregnadas manchas de sangre seca. En ese entonces, lo único que pasó por su cabeza fue que se había caído o había sufrido un accidente. Pero toda sospecha desapareció cuando, en el cuarto de baño, se bajó los pantalones y descubrió que su ropa interior había desaparecido.

“Todavía recuerdo la sensación en mis manos de estar tocando mi piel y sentir nada. Miré abajo y no había nada. La fina pieza de tela, la única cosa que se interponía entre mi vagina y todo lo demás, no estaba y todo dentro de mí fue silenciado. Todavía no tengo palabras para esa sensación”, escribió en una carta publicada por el portal de noticias.

Desde ese momento, las autoridades le notificaron que dejó de ser persona para convertirse en víctima de violación sexual, que tenía que firmar papeles, que tenía que rendir declaraciones, que la lucha iba ser larga y extenuante. Asimismo, le dijeron que si no hubiera sido porque dos jóvenes atraparon a su agresor en el acto y lo detuvieron, era muy probable que no hubiera sospechoso a quien culpar por sus crímenes. Y lo peor es que tenían razón, ya que al final la sentencia fue injusta y nada favorecedora para ella.

Lamentablemente, este caso no es el único reportado en el campus. De acuerdo con información de la Universidad de Stanford, en total existen 280 denuncias de abuso sexual registradas en sus instalaciones desde 1997; de las cuales, sólo 18 casos fueron retomados por la Oficina de Normas Comunitarias, 10 estudiantes únicamente fueron encontrados culpables de delito pero sólo uno fue expulsado. Ante esta situación, alumnas piden a los directivos mejorar la vigilancia dentro del plantel, realizar encuestas de percepción sobre la inseguridad que ellas viven ahí todos los días,  al igual que facilitar el proceso de denuncia e investigación judicial para que los responsables reciban sanciones justas.

Fotografía: Mic News

Redacción 

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