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UNAM, poco preparada para atender la violencia sexual

El PUEG realizó una investigación en la que se estima que 19 mil 133 alumnas de la UNAM fueron víctimas de algún tipo de hostigamiento; la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas calcula que, entre 2010 y 2015, ocurrieron 2 millones 996 mil 180 de delitos.

Colectivo feminista protesta por violación sexual

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no tiene protocolos de atención especializados en la atención de violencia sexual, lo que propicia que cada director de Facultad o Instituto decida si cada caso que llega a sus manos merece llegar al Tribunal Universitario. Esto de acuerdo con un reportaje de Univisión Noticias, en el que se cuenta la historia de Martha y el calvario burocrático que atravesó para denunciar la violación de la que fue víctima. 

En mayo de 2014, Martha y varios compañeros del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) organizaron una fiesta en un departamento para celebrar una exitosa participación en la reunión anual de la Sociedad Mexicana de Física. Durante el evento, Víctor Hugo Flores Soto le ofreció a la joven una bebida de una botella de plástico. Ella aceptó un vaso de, lo que le dijeron, era mezcal de Guerrero. Ese fue el último recuerdo que Martha tuvo de aquella noche.

Fue hasta cinco meses después, en octubre de ese año, que Martha se enteró de la verdad gracias a unos amigos: fue violada sexualmente por Víctor Hugo Flores. Varios testimonios relatan que, al ver el estado en el que se encontraba Martha, unos compañeros decidieron moverla a una bolsa para dormir para que pudiera descansar. Una vez que el muchacho se encontró solo y sin supervisión alguna, decidió retirarle la ropa a la joven y violarla.

Al escuchar unos ruidos extraños, dos de los invitados a la fiesta regresaron y contemplaron lo sucedido con horror, pero no pudieron hacer nada porque ellos creyeron que Martha, pese a encontrarse en una situación en la que no tenía completo uso de sus facultades, había dado su consentimiento. Al enterarse de la verdad, Martha tuvo dudas en denunciar el crimen, pero decidió hacerlo. Entonces dio inicio a la segunda parte de esta pesadilla: la incompetencia de las autoridades universitarias para atender su caso.

En el Tribunal Universitario la revictimizaron a través de una audiencia que duró horas. La fiscal Patricia Sanabria Miranda descalificó la violación, a pesar de que las pruebas periciales constataron el trauma psicológico de la víctima y que el propio agresor reconoció en su declaración los hechos. Ignorando la evidencia, la autoridad declaró que no podía comprobarse nada porque la joven estudiante no se acordaba de nada y que prácticamente era su culpa por ponerse en ese estado.

La historia de Martha es un ejemplo representativo de lo que acontece en varias universidades del país. Frente a este escenario, el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) realizó una investigación en la que se descubrió que 19 mil 133 alumnas de la UNAM afirmaron haber sufrido algún tipo de hostigamiento, de la cuales alrededor del 80 por ciento no hizo algo para remediar o denunciar la agresión.

Esta cifra concuerda con las mediciones que se realizan a nivel federal. La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) informó que el 93.8 por ciento de los delitos ocurridos en el país no se denuncia, aunque esto varía dependiendo del tipo que se comete: por ejemplo, 28.3 por ciento de la gente a la que le robaron un vehículo no hace nada.

Otro tipo de crímenes, como los sexuales, poseen una cifra negra más elevada, ya que oscilan entre el 94.1 por ciento. Por consiguiente, se calcula que, entre 2010 y 2015, hubo 2 millones 996 mil 180 ataques sexuales (aproximadamente, 600 mil al año).  

Fotografía: Red No Están Solas

Redacción

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