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Una terrible distopía: “El cuento de la criada”

Offred vive (o, mejor dicho, sobrevive) en la República de Gilead, antes conocida como los Estados Unidos de América; en la sociedad de Gilead a las mujeres apenas y se les permite hablar entre ellas, se les prohíbe leer y escribir, y son vigiladas en todo momento. 

el cuento de la criada

“Nolite te bastardes carborundorum”

Margaret Atwood es una de las principales figuras de las letras canadienses; su obra abarca desde novela, cuento, poesía y ensayo hasta guion de televisión y novela gráfica. Es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencia, la Real Sociedad Canadiense y la Real Sociedad de Literatura (con sede en Londres). Además, se le han otorgado casi una veintena de distinciones entre las que se cuentan el Premio Arthur C. Clarke, la Orden de Ontario, el Premio Booker, la Orden de Canadá y, en 2008, el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Atwood también es una feminista y ferviente defensora de la libertad de expresión, los derechos humanos y el medio ambiente (donó las 21,000 libras del Premio Booker a organizaciones ambientales). Si bien estos y otros temas se encuentran presentes en prácticamente toda su obra, probablemente su trabajo más famoso sea la novela, de temática feminista, El cuento de la criada, publicada en 1985 y llevada al cine en 1990 y a la televisión en el 2017. En esta obra, a la par de Un mundo feliz de Aldous Huxley y 1984 de George Orwell, Atwood presenta una de las distopías más famosas de la literatura: la República de Gilead.

Offred vive (o, mejor dicho, sobrevive) en la República de Gilead, antes conocida como los Estados Unidos de América, y establecida después de que un grupo ultraconservador tomara el poder y suspendiera la Constitución utilizando como excusa la amenaza del terrorismo islámico.

En esta nueva sociedad las mujeres se llevan la peor parte y se encuentran divididas en cuatro grupos: las Marthas, las cuales se encargan de las labores domésticas y visten de verde; las Esposas, quienes administran el hogar y portan vestiduras azules; Econoesposas, variante de las anteriores para los hombres de clase social baja y las que se les viste con ropa a rayas; y las Tías, cuyo color es el marrón y son las encargadas de la educación y adoctrinamiento del último grupo, las portadoras del vestido rojo, las Criadas. Éstas tienen como única función la de ser preñadas y parir ya que la mayoría de la población se ha vuelto estéril debido a la contaminación del entorno, ésa es la función de Offred.

Es la voz de Offred la que guía al lector a través de la sociedad de Gilead, una sociedad en la que a las mujeres apenas y se les permite hablar entre ellas, se les prohíbe leer y escribir, y son vigiladas en todo momento. Pero Offred no sólo describe esa sociedad, más importante aún, ella nos cuenta sus miedos, sus frustraciones, sus esperanzas y su soledad. Y ésa es la palabra clave: “cuenta”.

La historia de Offred es un cuento, nos cuenta su pasado al lado de la familia que le fue arrebatada, nos cuenta su adoctrinamiento en los Centros de Educación y nos cuenta su día a día al lado de mujeres en las que el gobierno se ha encargado que no pueda confiar. Es sobre todo en las noches, cuando tiene algo de paz y privacidad, que Offred se sumerge en su propia ficción. Al ser narrada únicamente desde el punto de vista de ella, la historia de Offred está plagada de incertidumbres y variables. ¿Qué fue de su esposo y su hija?, ¿qué fue de sus amigas y de su madre?, ¿qué ocurre en las Colonias a las que son llevadas las mujeres rebeldes?, ¿cuál es la historia detrás de cada uno de los cuerpos que cada día son colgados en el muro de la ciudad?

A Offred no le queda de otra que llenar su vacío con ficciones, pero también de esperanzas, porque convertir algo en un cuento implica tener poder sobre ello, manipularlo a voluntad, y si el pasado y el presente pueden cambiarse tal vez el futuro también. Y para eso, Offred encontrará apoyo en otras mujeres y hombres, además de en el cuento de una mujer que estuvo antes de ella, una Criada que dejó un mensaje en un rincón de su habitación: Nolite te bastardes carborundorum, “No dejes que los bastardos te aplasten”.

Alonso Núñez Utrilla.

 

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