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Una historia de lobos y sirenas: La Joven Ahogada

Caitlín R. Kiernan se ha hecho de un lugar en la literatura de terror, horror, ciencia ficción y fantasía oscura; la de Imp es una historia de dualidades: realidad y fantasía, memoria y olvido, lo masculino y lo femenino. 

La joven ahogada dibujo
Imagen: Valdemar

“Me río para mantener a los lobos a raya. ¿Reía usted, señor Saltonstall? ¿O usted, señor Perrault, para mantener a los lobos a raya? […] ¿O es que los lobos se hicieron demasiado grandes? Demasiado grandes, demasiado malvados, y entonces pifiaron y humearon y, Dios mío, qué ojos más grandes tienes […] Madre, ¿tú tenías lobos?”

“Las sirenas son pensamientos invasivos que incluso los hombres y mujeres cuerdos experimentan. […] Cuando Odiseo escuchó a las sirenas, dudo que jamás olvidara su canción. Probablemente permaneció hechizado por ella el resto de su vida”.

 

A corta edad, Caitlín Rebekah Kiernan (Dublín, 1964), llegó junto con su madre a los Estados Unidos y desde niña se sintió atraída por la arqueología y la paleontología. Posteriormente estudió geología y paleontología de vertebrados en la Universidad de Alabama en Birmingham y en la Universidad de Colorado en Boulder, pero terminó dedicándose completamente a su otra pasión, la escritura.

Influida por la obra de autores como Lovecraft, Neil Gaiman y Angela Carter, Caitlín R. Kiernan se ha hecho de un lugar en la literatura de terror, horror, ciencia ficción y fantasía oscura. Sin embargo, y pese a contar con diez novelas, numerosos cómics (en colaboración con diversos ilustradores), más de doscientos cuentos, varias novelas cortas y ocho premios literarios (entre los que se cuentan dos James Tiptree, Jr. y un Bram Stoker) es una escritora poco difundida en los países hispanohablantes. Por ahora sólo una de las novelas de Kiernan ha sido traducida, La Joven Ahogada. Imposible de encasillar dentro de un género específico, La Joven Ahogada es una novela sobre la locura, el arte, la transexualidad, la violencia de género, la memoria y las relaciones de pareja, sólo por mencionar algunos de los muchos temas que son abordados en esta obra.

India Morgan Phelps (mejor conocida como “Imp”) se ha decidido a escribir una historia de fantasmas, su historia de fantasmas, su historia; que es también la historia de su madre y de su abuela, y la de su relación con su novia Abalyn, pero también es la historia de un lobo y una sirena. Y es que Imp es esquizofrénica.

Sin poder hacerlo de forma lineal ni ordenada, Imp nos cuenta su relación con Abalyn, una mujer transexual a la que conoció por pura casualidad y también sus encuentros con Eva Canning, una chica de la que Imp está convencida que es un fantasma y a la que a veces recuerda como una sirena y a veces como un lobo. Estas dos figuras (la sirena y el lobo) parecen perseguir a Imp desde su infancia, desde los cuentos infantiles de “La sirenita” y “Caperucita Roja”, pasando por casos de mujeres brutalmente asesinadas, suicidios, criaturas que se mueven en las oscuras aguas de ríos y mares o que cazan en los bosques y campos hasta llegar a dos pinturas que la obsesionan, sobre todo una que posee el enigmático título de La Joven Ahogada.

La de Imp es una historia de dualidades: realidad y fantasía, memoria y olvido, lo masculino y lo femenino. Como si se tratara de un fractal, cualquier fragmento de la novela contiene en sí mismo a todos los demás, y a la sombra de cada palabra acechan las figuras de la sirena y el lobo. Éste último siempre se encuentra relacionado con lo masculino y lo violento; es el depredador, el asesino, la Dalia Negra, la Bestia de Gévaudan, Caperucita Roja. La sirena, en cambio, es lo femenino, el aspecto seductor de la muerte, el suicidio; la sombra que se mueve en las aguas de la mente, la sirenita del cuento, la Desconocida del Sena, el bosque de Aokigahara.

Debido a todo el aparente caos de referencias y divagaciones provocadas por su enfermedad, Imp resulta ser lo que se conoce como “narrador poco fiable”, después de contar algo, unas páginas más adelante se corrige, se desmiente o lo vuelve a narrar de una forma completamente distinta. Como si de un hombre lobo se tratara, la historia de Imp cambia, se transforma para revelar su verdadera naturaleza (algo también reflejado en la transexualidad de Abalyn y en la de la propia Caitlín Kiernan). Y es que, sin importar qué tan diferentes sean entre sí, todas las historias son la historia de Imp, la de Abalyn, la de Eva y la de cualquier mujer, una historia plagada de terribles lobos y sirenas seductoras. Del mismo modo en que sucede con los cuentos de hadas, en realidad no importa que existan cientos o miles de versiones distintas de una historia, al final todas contienen una verdad.

Alonso Núñez Utrilla.

 

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