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UE regulará comercio y extracción de diamantes de sangre

El objetivo de la Unión Europea es evitar que el comercio de diamantes de sangre financie a señores de la guerra y violadores de los derechos humanos; sin embargo, Amnistía Internacional criticó que los acuerdos dan prioridad a los beneficios empresariales que a las personas.

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Instituciones comunitarias y asociaciones civiles en Bruselas, Bélgica, acordaron que las compañías que importan estaño, tantalio, tungsteno y oro deben acreditar que su origen no perpetúa económicamente conflictos armados, informó El País.

Los cuatro minerales son conocidos como diamantes de sangre, debido a que su extracción sucede en locaciones donde existen fuertes problemáticas bélicas y geopolíticas, por lo que las transnacionales y los contrabandistas vulneran los derechos humanos de las comunidades endémicas en aras de un mayor desarrollo económico o el financiamiento de guerras. Este tipo de materiales son muy socorridos en la industria joyera, automotriz y de las telecomunicaciones.

Por esa razón, el jueves 17 de junio, se acordó que las compañías que no cumplan los controles de seguridad y confiabilidad, serán sancionadas. Para evitar que los empresarios aleguen desconocimiento de las normas emitidas por la Unión Europea (UE), con anterioridad se hará difusión de los protocolos y las recomendaciones que les permitan entender el contexto de las zonas en disputa, y así tener mejores nociones de cómo operar en esos lugares.

“La UE está decidida a evitar que el comercio internacional de minerales financie a señores de la guerra, criminales y aquellos que no respetan los derechos humanos”, señaló al diario español Lilianne Ploumen, ministra holandesa de Comercio Exterior.

Todavía falta afinar algunos detalles de la nueva legislación. Entre los pendientes a discutir se encuentra la elaboración de una lista que indique cuáles son las áreas conflictivas, mecanismos que regulen también productos elaborados y no sólo las materias primas; además, falta incluir a las pequeñas empresas, que por el momento no están obligadas a acatar estos controles.

Sobre este último punto, Amnistía Internacional fue muy clara al criticar que los acuerdos dan prioridad a los beneficios empresariales que a las personas: “El acuerdo representa un primer paso en la dirección correcta pero, en última instancia, la ley corre el riesgo de no alcanzar ni mucho menos su objetivo previsto. Los responsables de la adopción de políticas de la UE han cedido a las demandas de las grandes empresas al eximir de la ley a la gran mayoría de las empresas europeas que comercian con minerales“, expresó en un comunicado de prensa.

Aclaró que la meta de las normas internacionales no es disuadir a los empresarios de que se abastezcan en zonas inestables o de alto riesgo, sino animarlos a que lo hagan de manera responsable y con niveles apropiados de precaución y vigilancia. En consecuencia, las medidas implementadas pueden ocasionar distorsiones en el mercado, sitúan las iniciativas del sector privado en el centro de la ley y omiten los peligros que puedan surgir fuera de las áreas señaladas.

Fotografía: Amnistía Internacional

Redacción

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