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Trinidad Segura: La reina del surf

A los 26 años se convirtió en una especie de embajadora chilena del surf, al impulsar el deporte en niñas y jóvenes mujeres; Trinidad Segura ha organizado dos veces el “Maui And Sons Pichilemu Woman’s Pro”, único certamen femenino de surf que se disputa en Chile.

mujer surfista

Hasta los 12 años, Trinidad Segura (26) no tenía idea qué era el surf. Vivía en Santiago con sus dos hermanos mayores, Catalina y Max, y sus papás. Los veranos solía pasarlos en Maitencillo, Chile, junto a la familia de una de sus mejores amigas y compañera de curso: la actriz Mayte Rodríguez. Y fueron precisamente esas vacaciones las que despertaron la pasión de la que ha hecho un estilo de vida y una carrera.

“Los hermanos de Mayte hacían body y surfeaban. Un día pedí que me prestaran un traje que me quedaba gigante y una tabla. Así empecé a aprender, muy mal. Pero estaba encantada de estar revolcada en la espuma. Fue tanto que con dos amigas nos motivamos cuando escuchamos hablar de Pichilemu, donde decían estaban las mejores olas. Decidí irme con ellas un verano para allá, pero sin decirle a mis papás, porque era muy chica y no me iban a dejar. Les dije que estaba en casa de la Mayte. Tuvimos que armar todo un plan para que no me pillaran”, recordó.

Esa salida fue clave. Se quedó en un hostal. “Soy una persona muy de ideas fijas. Si me gusta algo voy por lo que quiero, soy muy consecuente. En ese momento era chica, pero tenía claro que lo único que quería era surfear. Al tiempo conocí a un grupo de chiquillas surfistas, sanas, hijas de surfistas, con las que hice una bonita amistad, y fue una motivación más”.

¿Y seguías diciéndole a tus papás que ibas a Maitencillo?

No, porque al final me cacharon. Un día, mi papá me siguió en su auto en el bus que había tomado y me gritaba “¡Bájate del bus!” Me han pasado cosas increíbles… Cuando supieron, mi mamá me empezó a acompañar a Pichilemu, porque se dio cuenta que me gustaba en serio. Vio que allá tenía amigas mucho más sanas, y que sus papás salían a pescar o surfeaban. Se lleva una vida más sana. Y a mi mamá le empezó a encantar ir para allá.

¿Eras muy carretera en Santiago?

Es que acá lo único que hay para hacer es carretear. Allá hice un grupo de amigas a las que les encantaba competir y de a poco empecé a hacerlo, aunque no era muy buena. Surfeábamos todo el día.

A los 14 años se fue a vivir a Pichilemu con su familia. Una crisis económica hizo que sus padres pensaran que el traslado podría abrir la posibilidad de un buen cambio. “A mi mamá le ofrecieron una buena paga, así que nos fuimos para allá. Fue bacán, nos cambió la vida”, dijo.

Cuando terminó el colegio, a los 18 años, Trinidad se largó a viajar y a competir en el Tour Latinoamericano junto a sus grandes amigas surfistas: Sofía Bórquez y Jessica Anderson. “Fuimos a Argentina, Perú, Brasil, entre otros países. Ahí ya estaba más dedicada profesionalmente al surf. También estuve en un surfcamp de la familia de Jessica en California, Estados Unidos.”

A su regreso a Chile ingresó a estudiar fotografía, otra afición que le encanta y que espera retomar apenas pueda. “Estuve en eso cerca de dos años. Tomé clases con el profesor Jaime Valenzuela en la Universidad Católica, y quiero retomar porque se pierde training. Hay que estar siempre actualizada”, dijo.

Actualmente está dedicada a tiempo completo a sus producciones y programas de TV relacionados al surf, al igual que a sus clases de yoga surf.

¿Cómo nace la idea de la productora?

Fue muy divertido, porque surgió de una idea con mis amigas. En el 2010 pensamos en hacer encuentros de surf para las surfistas de todo Chile, en los que nosotras podíamos ir a una playa cualquiera, pero siempre en el contexto de la amistad y la buena onda. La idea era hacer mini campeonatos con sesiones de yoga, comida rica, hacer fogatas; revivir el espíritu del surf como era antes, bien hippie. Me conseguí lucas con las marcas que me auspiciaban y resultó súper bien. Lo pasábamos la raja. Después de esa primera experiencia hice como dos más al año. La idea empezó a prender, ¡y los fotógrafos también! ¡Todos querían sacarle fotos a estas chiquillas en el mar!

¿De dónde viene ese espíritu emprendedor tan prematuro?

No sé, creo que de las ganas de dedicarme a lo que más me gusta. Claramente ya no fui ni soy la mejor surfista de Chile ni del mundo. Entonces nació mi idea de hacer crecer el surf, porque éramos muy pocas mujeres dedicadas a él. Y junto a Sofía Bórquez, Jessica Bórquez y algunas más, fuimos las primeras en dedicarnos profesionalmente a él.

Tomaste como un rol de embajadora del surf en Chile…

Sí.

¿Crees que has logrado aportar efectivamente a visibilizarlo?

Claramente, por los eventos que he armado y las clases de yoga surf que doy. Poder compartir lo que he aprendido siempre es un aporte, y creo que lo he hecho bien. Es muy gratificante ver cómo aprenden mis alumnas en estos camps que doy los fines de semana sólo a mujeres. Se crea una onda muy rica, con mamás e hijas que están muy motivadas por aprender. Me encanta.

¿Hay algún catastro de cuántas mujeres practican surf hoy en Chile, a nivel de aficionado y profesional?

Te diría que en total deben ser unas 200, profesionales cerca de diez, y de primera línea unas cinco.

Al tratar de explicar su pasión por el surf, muchos tienen como factor común una especie de disciplina catártica ¿Qué te atrapó a ti?

Es adictivo y genera mucha adrenalina, te desafía. Creo que hay un tema con el agua salada igual. Le debe pasar también a quienes son buzos o pescadores. Pienso que el mar te atrapa cuando creas una vida en relación a él.

Desde afuera pareciera ser muy, pero muy difícil. ¿Es inalcanzable aprenderlo?

¡No! Es difícil, pero con tiempo todos podrían aprenderlo.

¿Qué lugares, además de Pichilemu, son de los mejores en Chile para practicarlo?

La Puntilla, las playas en la Quinta Región, La Serena, Arica y Puertecillo.

El surf es un deporte de élite. Dedicarte a él implica un equipo específico, trasladarte a zonas especiales. ¿Cuánto le costaría a alguien que quiera empezar a practicarlo?

Depende. Porque puedes comprar un traje, tabla, botines y lits usados que te pueden costar en total unos 200 mil pesos Ahora, si quieres una tabla nueva, te sale 250 mil; un traje nuevo, en 180 mil. No es barato, y acá en Chile por la frialdad de las aguas necesitas trajes bien acondicionados.

¿Te has acercado al Gobierno para conseguir apoyo?

He visto mucho más apoyo en la Municipalidad de Pichilemu durante los dos últimos años. El alcalde se nota que valora lo que es el surf para la comunidad, porque el 80% del turismo que hay allá se lo debe a él. Hay que apoyar a las nuevas generaciones.

Y en tu objetivo de masificarlo, ¿has pensado en, por ejemplo, acercarlo a quienes no cuentan con recursos económicos para practicarlo?

Hay fundaciones, como la Give Surf en la zona de Matanzas, que es de unos amigos, que dan clases gratis.

Abajo de la tabla

¿Eres rigurosa, disciplinada?

Trato de crearme una rutina de entrenamiento a diario. En las mañanas siempre trato de hacer un ejercicio aeróbico o funcional, y una sesión de surf de dos horas aproximadamente. Si la ola está muy buena me meto dos veces y me salto el ejercicio.

¿Tu alimentación es muy especial?

Me tengo que cuidar. Trato de comer proteínas siempre, porque el desgaste muscular es grande, y también muchas verduras y frutas; pescado, huevos. Carne una vez a la semana y siempre que sea rica. Si no, paso. Mi dieta es controlada en la clínica Nutrición Inteligente, quienes van monitoreando mi porcentaje de grasa o colesterol. Tomo desayuno, almuerzo, en la tarde pico algo y en la noche ceno.

¿Qué te saca de la dieta?

¡Los dulces!

El agua salada, la arena y el sol están permanentemente en contacto con tu piel y pelo, ¿cómo los cuidas?

El pelo no me preocupa tanto, pero mi piel es un tema porque tengo dermatitis y soy alérgica. Ocupo productos sin químicos de la marca de una amiga que se llama De La Savia, que son 100% naturales, y también de Burt’s Bees. Uso casi nada de maquillaje, y en la playa factor 50. Cuando estoy en Santiago no uso nada.

Y el tema de la moda, ¿te importa?

Sí, me gusta vestirme bien, pero no soy de salir fashion. Me gusta la ropa cómoda y usar tacones a veces. No sigo modas ni blogs, pero si veo algo lindo, saco la idea.

Fotografía: Sirena Producciones

Jessica Celis Aburto

cintillo Nueva Mujer

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