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Sexualidad femenina: de las disfunciones a la autoexploración

Muchas mujeres asumen su sexo como algo separado de ellas, incluso se nos ha enseñado que la menstruación es algo feo, doloroso, algo sucio; la posición del misionero, en donde la mujer se mantiene acostada debajo del hombre, tiene el objetivo del displacer de la mujer.

cuello de mujer

La sexualidad femenina sigue siendo un tema tabú en la sociedad contemporánea. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Chicago, el 43 % de las mujeres alrededor del mundo padece una disfunción sexual. Entre las problemáticas más comunes se encuentran: el vaginismo, problemas de excitación, falta de deseo o problemas para experimentar un orgasmo.

¿Por qué un porcentaje tan alto de mujeres en el mundo sigue teniendo problemas con su sexualidad en una época de apertura como es el siglo XXI? Se supone que las mujeres ejercen su sexualidad sin temor después de la revolución sexual de los 60, la popularización de la píldora anticonceptiva y el uso del condón.

La realidad es que la sexualidad femenina sigue siendo un tema que causa prejuicios, miedo y culpa. Para entender este fenómeno y sus posibles respuestas platiqué con la una especialista, psicóloga y terapeuta sexual humanista, Elia Cruz Ovando.

¿En qué momento se inserta la sexualidad en el ser humano y su contacto con el placer sexual?

La sexualidad está presente incluso dentro del vientre materno, se han estudiado casos de erecciones en los bebés, en las bebés es difícil de apreciar porque sus órganos son internos, pero la sexualidad es algo natural que nos acompaña desde muy pequeños hasta el día de nuestra muerte. Los niños se tocan sus partes porque sienten placer. Las niñas lo hacen menos porque no conocen sus órganos. Sin embargo, es mal visto que se toquen cuando es algo natural que debería ser permitido para que se integrara la sexualidad de forma natural.

En la biblia y en la mitología la mujer que explora su sexualidad se ve como transgresora o malvada ¿Qué opinas de esto? Y, ¿crees que aún persiste esta idea?

Claro, es una cuestión social y cultural, a la mujer se le estaba permitida la sexualidad sólo para procrear, pero no para experimentar placer. Incluso la posición del misionero tiene su origen en los frailes, en donde la mujer se mantiene acostada debajo del hombre con el objetivo del displacer de la mujer, para no moverse, ni sentir.

La idea de la virginidad (un concepto aún utilizado en nuestra sociedad mexicana) ¿De donde proviene?

El concepto viene de la idea de la mujer y su pureza o santidad. De cierta manera se le atribuye a la mujer que no ha tenido relaciones un valor especial, desde ahí se habla del sexo como algo malo, pero sigue siendo tan importante en nuestra época al grado que existen las cirugías para reconstruir el himen. Aunque en las grandes urbes se ve de manera más abierta, hay que recordar que México es un país muy extenso y en provincia aún se la da valor a la virginidad y esta idea de la sábana manchada de sangre que comprueba que la mujer es “pura”, persiste.

¿Qué pasa con el pudor femenino, esta idea que provoca que miles de mujeres aún sientan vergüenza al desnudarse?

Esto radica en que nuestros órganos sexuales no estén integrados al resto del cuerpo. Jamás nos enseñan dónde están nuestros órganos sexuales, entonces muchas mujeres asumen su sexo como algo separado de ellas, incluso se nos ha enseñado que la menstruación es algo feo, doloroso, algo sucio. Nos llenan de prejuicios y miedos sobre la sexualidad.

¿Qué pasa con la menopausia? Otro tema tabú que genera conflicto a las mujeres maduras.

Los sexólogos humanistas defendemos la idea de una mujer ya liberada de responsabilidades, de cuidar hijos, que tiene sexo para procrear, que puede tener acceso a una nueva vida, porque la sensualidad no es una cuestión de cuerpos jóvenes como se nos ha hecho creer, sino de actitud, y hay que saber apreciar los cuerpos maduros, pero la sociedad no ha avanzado mucho respecto a este tema.

¿A qué se debe el retraso ideológico sobre la sexualidad femenina en México?

Este retraso viene de un sistema de gobierno, de las instituciones del Estado y de la familia, que es la primera que auxilia al gobierno: primero se nos enseña a ser obedientes, lo cual beneficia a las empresas, consorcios, gobierno. Al sistema capitalista tener gente que no opine, que no reflexione les conviene. La Iglesia siempre está presente cuando hablamos de represión, a través del castigo, el pecado y la culpa ha hecho que estos prejuicios se vayan perpetuando como la idea de que el sexo es impuro.

¿Qué problemas físicos y psicológicos pueden tener las mujeres que reprimen su sexualidad?

Va desde el dolor al tener relaciones (vaginismo), imposibilidad de tener un orgasmo o sentir placer, y en la cuestión psicológica se puede dar una neurosis, que son trastornos nerviosos y alteraciones emocionales, y sobre todo una vida de insatisfacción por no cumplir los deseos sexuales.

¿Cómo puede una mujer empezar a disfrutar su sexualidad libre de prejuicios y miedos?

Primero debe entender que tiene derecho al placer, que nadie se lo tiene que estar dando, que ella por sí misma lo tiene, dejar atrás los introyectos y culpas de las niñez, empezar a conocer sus órganos genitales, conocer su cuerpo a través de la autoexploración y la masturbación para saber qué les gusta y les provoca excitación. Una relación sexual no es sólo el coito, en la sexología humanista este pasa a segundo término, donde se entiende la relación desde una manera integral, incluso muchas mujeres no alcanzan el orgasmo con la penetración, sino con las caricias, los besos, la masturbación o más.

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