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Sabina Spielrein: la mujer que enriqueció la teoría psicoanalítica

El término “esquizofrenia” apareció por primera vez en un trabajo realizado por Sabina Spielrein; Sigmund Freud consideró importante el aporte de esta mujer, y denominó al impulso descrito por ella “pulsión de muerte”.

psicoanalisis

Cuando se habla de psicoanálisis nos viene a la mente esa compleja teoría que explora el inconsciente y que ha servido de terapia psicológica desde el surgimiento de los casos de histeria femenina. Sigmund Freud, creador de esta disciplina no sólo enriqueció su teorías estudiando los casos de mujeres histéricas a principios del siglo XX, pues existió una mujer que aportó con su trabajo al análisis freudiano, esa mujer fue Sabina Spielrein.

Sabina Naftulovna Spielrein fue una brillante psiquiatra y psicoanalista de origen judío que nació un 7 de noviembre de 1885 en la Rusia zarista. Su padre era un comerciante que se casó con una mujer ortodoxa con la que tuvo cinco hijos, ella fue la mayor de sus hermanos. Su infancia fue violenta, lo que le traería más tarde episodios de crisis depresivas; su papá acostumbraba pegarle a sus hijos, por lo cual sus hermanos y ella crecieron siendo asustadizos y nerviosos. 

Un actitud sadomasoquista se apoderó de ella. Atravesó por muchas crisis. Se fugó de la casa en diversas ocasiones e intentó suicidarse más de una vez. La familia Spielrein decidió internarla en una clínica suiza, donde no hubo mayores resultados, así que fue trasladada a la clínica Burghölzli en Zurich en 1904, en donde conoció al psicólogo suizo, Carl Jung, que en ese entonces experimentaba con la la famosa “cura del habla” nombre con el que se asociaba a la terapia psicoanalítica que apenas empezaba.

Su suerte cambió ahí, el tratamiento con Jung fue exitoso. Pronto recuperó su equilibrio y sanó su histeria. Con el tiempo, el terapeuta se dio cuenta que su paciente era sensible, pero al mismo tiempo empática, brillante e inteligente, con un talento natural para la psicoterapia —que no tardó en manifestarse: al recuperarse decidió matricularse en la Universidad de Zurich con la firme convicción de ser psiquiatra.

sabinaSabina se destacó como una alumna brillante de la carrera de medicina y se mantuvo como ayudante en las investigaciones de su expsicoanalista, a quien visitaba frecuente. La realidad era que ambos estaban enamorados pues habían creado un vínculo muy cercano, sin embargo Jung tenía esposa e hijos, y eso lo llevó a reprimir sus sentimientos hasta que se convirtieron en amantes. 

Carl tuvo que renunciar a su trabajo en la clínica en 1908. Aunque él la amaba no estaba dispuesto a dejar a su familia. Entonces el affaire se hizo público y llegó a oídos de Freud, quien le pidió a través de una carta a la joven que reprimiera sus sentimientos. La relación terminó en malos términos, hasta Jung la acusó de mentirosa. Spielrein siguió estudiando y trabajando en su tesis: El contenido psicológico de un caso de esquizofrenia, trabajo en el que apareció por primera vez el término esquizofrenia.

En 1911 conoció personalmente a Freud. Éste, al tratarla, cambió su opinión sobre ella y la respaldó para que formara parte de la Asociación Psicoanalítica Vienesa, con lo que convirtió en la primera mujer que se integraba a una asociación de esa índole. Ese mismo año, la rusa publicó su segundo trabajo, La destrucción como causa del nacimiento, que trataba sobre el impulso de autodestrucción que ella  comprendía desde las entrañas por sus años de crisis, en los que se sintió atraída por la muerte y la autodestrucción.

Su tesis fue escuchada de viva voz por las sociedad psicoanalítica, quien reaccionó escéptica de su teoría que venía a traer fuertes rupturas en las teorías freudianas. Sigmund Freud consideró importante su aportación y profundizó en el tema en su libro Más allá del principio del placer (1920), donde llamó a ese impulso la pulsión de muerte

El carácter de paciente de Spielrein le permitió desarrollar una empatía especial sobre la psique humana. Consideraba que las conductas autodestructivas se encontraban presentes en el ser humano al igual que la pulsión de vida, pues pensaba que ambas fuerzas se mantienen dentro del hombre.

Su carrera se llenó de éxito pronto. Viajó a Berlín, Munich, Lausana, Ginebra, Moscú y se casó con Paul Scheftel, un médico con quien tuvo a sus dos únicas hijas: Renate y Eva. Con el tiempo decidió dedicarse a la psicología infantil  y fundó una escuela en Rusia para niños, White Nursery, en donde se fomentaba la libertad de los niños y la atención en el lenguaje, así mismo fue maestra del célebre pedagogo, Jean Piaget.

Debido a su ideas psicoanalíticas y su origen judío se convirtió en una persona incómoda para el gobierno comunista, que le cerró las puertas y clausuró su escuela. Así Spielrein se mantuvo como catedrática hasta 1936, cuando Stalin prohibió la práctica del psicoanálisis en la Unión Soviética.

La psicoanalista tuvo una muerte trágica. Rostov del Don, su lugar de residencia, fue invadido por las tropas de Hitler en 1942. Fue fusilada  con sus hijas y un grupo de locatarios por los nazis.

A pesar de que su nombre permaneció sin hacer mucho eco dentro de la historia, su existencia fue importante para la medicina moderna y sus aportaciones siguen tan vigentes como en los inicios del siglo XX.

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