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Por una teoría queer inclusiva para trans y afrodescendientes

La autora de Gender Trouble aceptó que la critica más fuerte hacia la teoría queer proviene de la comunidad trans; Judith Butler revisará sus postulados para reconocer a la gente que desea un género y un nombre distintos a los que se les asignaron al nacer. 

Judith Butler

Judith Butler, filósofa norteamericana y principal exponente del concepto de performatividad, recientemente tuvo la apertura para hablar sobre las problemáticas que acarrea la teoría queer al momento de designar a ciertos grupos oprimidos.

Durante una entrevista realizada por la profesora Sara Ahmed en la revista Sexualidades del mes de marzo, Butler habló sobre el concepto de vulnerabilidad, al igual que ofreció algunas ideas para actualizar la teoría queer y hacerla menos excluyente de las realidades que viven las comunidades trans y afroamericana.

“Si la teoría queer designa que somos, por lo general, personas cuyo género y sexualidad están ‘no fijadas’, entonces, ¿qué lugar tienen en un movimiento queer aquellos que entienden y demandan una categoría de género clara dentro de un marco binario? ¿Qué espacio se les ofrece a las personas que requieren una designación de género que sea más o menos inequívoca, con el fin de desarrollarse adecuadamente y ser liberados de ciertas formas de ostracismo social?”, comentó en la entrevista.

Cabe recordar que para la autora de Gender Trouble, el género es una identidad fuertemente construida por medio de la repetición estilizada de actos en el tiempo. Dichas acciones quedan sedimentadas en la materia biológica, en los movimientos, en la gestualidad; en otras palabras, para Butler el género no es un hecho aislado, un mero dato informativo, sino algo que se actúa, que se interpreta en sociedad. 

Sin embargo, dicha acepción es criticada por gente trans y de color, quienes denuncian que ésta no es representativa de sus experiencias y afectividades; es más, incluso argumentan que es utilizada para discriminarlos por parte de un sector de homosexuales blancos que fija estándares de belleza y comportamiento bien definidos desde la heteronormatividad: por ejemplo, para ellos no son “queer” aquellos que sean afrodescendientes, afeminados, “pasivos”  y con sobrepeso.

“La critica más fuerte hacia lo queer ha provenido últimamente de la comunidad trans, y de distintas formas. Acepto estas críticas como necesarias y me encuentro revisando mis puntos de vista en respuesta a lo que me han dicho. También encuentro que, para aquellos que trabajan lo ‘intersexual’, la categoría queer no les es muy útil, por lo que es importante entender por qué”.

Por último, recalcó que el debate es pertinente para visibilizar que, dentro del movimiento LGBTTTIQ, existen personas que buscan reconocimiento político y jurídico con base en un género y un nombre distinto al que se les asignó al nacer. Se trata de una cuestión fundamental: insistir en la creación y promoción de mecanismos de inclusión social que hagan la vida más vivible.

Fotografía: El País 

Redacción 

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