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¿Por qué las madres lesbianas “desaparecieron” por 16 días en la CDMX?

Las lesbianas también son madres y también son sujetas de derechos aunque el gobierno en turno no quiera; el acceso al registro de hijas e hijos en familias lesbomaternales está sujeto al criterio discriminatorio o no de los servidores públicos.

lesbianas dandose un beso

Desde el 2013 las mujeres lesbianas con hijos, en la CDMX, ya podían realizar un trámite llamado “reconocimiento de hijos” en el Registro Civil. Esto significaba simple y sencillamente que aquellos niños nacidos antes de que el Estado Mexicano garantizara a las parejas del mismo sexo el derecho de casarse y tener descendencia, podían salir del limbo legal en el que se encontraban: dos mamás podían ponerle sus apellidos al acta de nacimiento de sus hijos, justo como las demás familias.

Sin embargo, en enero de este año, con el inicio del gobierno de Morena, los juzgados cívicos aprovecharon el río revuelto de la ‘Cuarta Transformación’ y manifestaron tener “nuevas indicaciones” al respecto: el reconocimiento de hijas e hijos con dos mamás ya no podría ejercerse.

Así, como si los derechos de las familias lesbomaternales pudieran o no existir según el humor del día de los funcionarios públicos, se envió una circular a todos los juzgados en donde se decía, sin mayor explicación y violentando cualquier cantidad de acuerdos internacionales a los que México está suscrito en materia de no discriminación, que “el reconocimiento de un menor por otra mujer será improcedente”.

Eso generó un montón de dudas y cuestionamientos, pero sobre todo volvió a crear el vacío legal en los que estuvieron los hijos con dos madres, antes de 2013. Por fortuna, el director del Registro Civil de la Ciudad de México aclaró la situación y mandó una segunda circular en donde les recordaba a todos los juzgados que no se puede negar un registro a dos madres y menos si no hay una razón jurídica para hacerlo.

Aunque parecía que estas eran buenas noticias. Hoy, 26 de abril, en el Día de la Visibilidad Lésbica, Sol y Ana fueron a realizar el trámite de “reconocimiento de hijos” para poder registrar a su pequeño, Mati, con el apellido de ambas. Sin embargo, aunque llevaban toda la documentación requerida según se encuentran en su página de Internet, se les negó el trámite alegando cualquier cosa: que el acta de nacimiento debía proceder directamente del libro, que ya habían pasado 7 meses, etc.

Además, estos trámites que resultan un auténtico viacrucis, tampoco escapan de la corrupción. Las madres lesbianas se encuentran a menudo con funcionarios públicos solicitando “una cuota para agilizar las cosas”, cuando el trámite es completamente gratuito.

La figura legal que protege el derecho a registrar a los hijos de las familias lesbomaternales es tan ambigua que siguen quedando a expensas del criterio personal de los servidores públicos. Lo peligroso es que, con cada cambio de gobierno, las personas encargadas de hacer estos trámites pueden ser lesbofóbicas y por lo tanto negar un derecho que se supone está ya garantizado.

El marco legal es precario y depende de la autorización selectiva de quien tenga el poder de decidir. Por lo tanto, las activistas lesbianas exigen que la presente administración de Claudia Sheinbaum se comprometa a garantizar este derecho no sólo mandando oficios, sino legislándolo explícitamente.

Se necesita certeza jurídica a largo plazo para no repetir esta historia cada seis años con cada cambio de administración. No podemos permitirnos el lujo de desaparecer 16 días en lo que las autoridades se acuerdan que tenemos derechos y que también nos protege la Constitución.

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