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Periodismo feminista: no el eslabón más débil, pero sí el más vulnerado

“Yo no coincido en que somos un país dormido, somos un país despierto que está desesperado”, Lydia Cacho; el papel del periodismo feminista, independiente y crítico es indispensable para mantener a la sociedad informada y alerta.

Periodismo feminista

En México actualmente vivimos un momento de efervescencia social en la que cada día más personas se dan cuenta de los impactos del mal gobierno en su vida y deciden abandonar la pasividad y la indiferencia para tomar un rol activo en las luchas sociales. En este contexto de crisis de los derechos humanos y devastación de recursos y vidas, el papel del periodismo feminista, independiente y crítico es indispensable para mantener a la sociedad informada y alerta.

Esta corriente de periodismo feminista impulsado por la organización civil Comunicación e Información de la Mujer A. C. (CIMAC) hace casi 30 años abonó al posicionamiento de los temas que antes eran rotundamente negados, comentó a Antes de Eva (AdE) la periodista Lydia Cacho Ribeiro, quien recordó que cuando empezaron hace cerca de tres décadas, los procuradores les decían “dejen de meterse en el tema de violencia contra las señoras (hablando de las esposas) porque ese es un asunto privado”.

El aporte de esta corriente de periodismo feminista, detalló Cacho Ribeiro, es que si bien hoy alguien se atreve a decir “una estupidez como esa” será “fustigado por hombres y mujeres por igual”, esto debido a que “cambiamos la narrativa”, lo que es uno de los grandes méritos de la integración de las mujeres al periodismo nacional ya que aportan una mirada distinta desde “esta vivencia de quienes desde el hogar también estamos construyendo patria”.

En ese tenor agregó que “una buena documentación profesional, que tenga un sustento también académico, lo que nos permite es, no solamente, que la gente entienda el problema de fondo, sino que sienta empatía y compasión y decida llevar a cabo acompañamiento desde el espacio en el que está”, lo que suma a la lucha de los movimientos sociales.

Al respecto reveló que no coincide con que somos un país dormido: “Somos un país despierto que está desesperado para los que están dormidos (que son la autoridad) en una pesadilla de colusión de servidores públicos, corrupción e impunidad. Despierten y hagan lo que tienen que hacer”.

Y lo que tienen que hacer, en cuanto a libertad de expresión es investigar y llegar hasta los autores intelectuales de la violencia contra las mujeres periodistas, la cual al atacar su libertad de expresión vulnera también el derecho a la información de toda la sociedad, como aclaró Lucía Lagunes Huerta, periodista y directora de CIMAC y agregó que cuando la violencia contra ellas queda impune, esto abre la puerta a la repetición.

Trabajar e incidir para que las autoridades cumplan su función como garantes de la libertad de expresión de toda la sociedad a través de garantizar a las periodistas seguridad y una vida libre de violencia para ejercer su trabajo, es importante en un país en el que la violencia machista cobra las vidas de siete mujeres a diario, pues las periodistas son voces que dan voz a esa mitad de la población que los medios en general insisten en ignorar. Ellas suelen escuchar más a las mujeres, a las ciudadanas y darles voz para construir narrativas de lo que ocurre con la violación a sus derechos humanos y con esto formar un discurso antagonista al de la violencia feminicida.

A pesar de la importancia social del trabajo de las periodistas y de que son ellas las que constituyen la mayoría de las redacciones y de quienes salen a reportear por la nota, se les ve como el eslabón más débil, y no lo son, pero sí son a quienes más se vulnera, aseguró a AdE Fabiola González Barrera, coordinadora del área de redes de periodistas de CIMAC.

Detalló que durante 2014 y 2015 la violencia contra las periodistas aumentó en un 70 %, violencia que repercute en su vida y en el ámbito familiar e incluso en su salud al introyectar en su cuerpo, por lo que es muy importante visibilizar esta violencia y colocarla en la agenda pública.

Fotografía: Yunuhen Rangel Medina

Corina del Carmen

Comunicadora feminista, defensora de la alegría. Soñadora de otros mundos.

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