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“Yo nunca he golpeado a una mujer” (o cómo tu indiferencia nos vuelve vulnerables)

Cada que una persona cuestiona, justifica o desvía la atención sobre la violencia de género, alienta a las mujeres a permanecer calladas; no estás ayudando a los hombres violados en las cárceles de Estados Unidos cada que objetas contra la información publicada sobre violencia sexual.

mujer golpeada

Tú nunca has golpeado a una mujer, tampoco la has violado, ni has asesinado a una con tus propias manos. Pero has cuestionado la veracidad de su denuncia, como nunca lo has hecho ante una denuncia de robo o secuestro, como nunca lo has hecho ante la denuncia de un medio sobre un escándalo de corrupción política; has justificado al agresor preguntando qué llevaba puesto la víctima, por qué había bebido tanto o qué hacía a solas con él; o has desviado la atención hablando de otros problemas que te parecen “más importantes” o que “merecen más visibilidad”, como las cifras (que no tienes) de hombres “igualmente” violentados, o ese caso imaginario del amigo de un amigo, al que una mujer le hizo algo muy feo que justifica toda la violencia ejercida contra todas las mujeres, según tú.

Qué importa si nunca usaste tus manos para lastimar a una mujer, las usaste para compartir el video de Emma, además publicaste que era una puta, que era pendeja porque se dejó grabar y que se merecía el linchamiento mediático del que fue víctima. Te pareció chingón cuando las fotografías de Jennifer Lawrence desnuda se hicieron públicas de nuevo, porque te podías masturbar viéndolas, y la culpaste: “si no quería que las robaran y difundieran, no debió tomárselas”.

Da igual si fuiste una pareja ejemplar, porque cuando Angeline Jolie se divorció porque declaró que su marido, que “es un sueño” y “es guapísimo”, la maltrataba a ella y a sus hijos, no le creíste porque “si fuera verdad, no habrían durado tantos años” o “lo hubiera dicho desde el principio” como si la violencia doméstica no escalara y fuera tan fácil de detectar y denunciar.

No hace falta que seas un feminicida o un acosador, basta con que contribuyas a la cultura de la violación, a que alimentes al patriarcado, para que siete mujeres sigan siendo asesinadas diariamente en México por ser mujeres. Cada que una persona cuestiona, justifica o desvía la atención sobre la violencia de género, alienta a las mujeres a permanecer calladas. Le resta fuerza a las mujeres para que se defiendan y denuncien.

Ningún protocolo y ninguna campaña serán efectivas hasta que como sociedad aprendamos que si no podemos ayudar, es mejor que nos quedemos callados. Que nadie nos hizo juez de la moral. Que el mismo dedo que usamos para señalar y condenar, es el que utilizarán contra nosotros. No habrá acciones de organismos públicos o privados que puedan acabar con el monstruo de la violencia si lo seguimos haciendo crecer con nuestras palabras y nuestras acciones.

No estás ayudando a los hombres violados en las cárceles de Estados Unidos cada que objetas contra la información que circula en las redes sobre violencia sexual; no estás salvando la vida de los hombres que se suicidan en todo el mundo cada que dices que ya alcanzamos la equidad de género; no estás velando por los intereses de los padres “explotados por sus ex esposas” cada que preguntas por el 2 % de las denuncias falsas. No estás evitando las infidelidades exponiendo a una mujer que fue infiel y no estás salvando un matrimonio justificando el alcoholismo de un marido o sus abusos físicos.

¿Y sabes por qué no ayudas? Porque en verdad no quieres ayudar, eres una persona inconsciente y a la que le falta capacidad para empatizar. No quieres que las cosas cambien porque la violencia de género no te afecta, y sientes, que una vez liberadas nosotras, te vamos a hacer lo que la sociedad nos hace, que si abusan de ti nadie te va a creer o nadie te va a ayudar. Le tienes miedo a tu látigo.

Lo que estás pasando por alto es que las que están construyendo un mundo seguro para todas y todos, somos nosotras. Tú no has golpeado a ninguna mujer, pero nos has hecho vulnerables.

@KarenCymerman

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