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Nosotras contra nuestro cuerpo

De acuerdo con Freud, durante la pubertad todos sufrimos de una crisis culinaria; ¿quieres ser bella? Empieza por destruir un prejuicio creado de forma colectiva todos los días.

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Recuerdo que antes iba a tiendas departamentales a comprar ropa y veía ropa talla cero, talla dos, tres… Y me preguntaba: ¿De verdad hay mujeres que sean talla dos? La respuesta es: sí. Desde hace un tiempo vivo en Playa del Carmen, Quintana Roo, y trabajo en la zona turística del pueblo donde he visto mujeres de muchas nacionalidades y formas: grandotas, bajitas, voluptuosas, delgaditas, rubias, pelirrojas, morenas, tatuadas, de color, entre otras. Todas tienen algo diferente, algo que las distingue: todas son bellas.

Regresando a mi caso, cuando yo preguntaba por talla once o trece y me decían que no había, me frustraba porque pensaba que era una “gorda” que no merecía tener ropa bonita porque estaba hecha para mujeres delgadas. Llegué a odiar a las mujeres delgadas, me llegué a burlar de ellas por mera “envidia” –e ignorancia– al verlas contentas teniendo un cuerpo perfecto. Entonces empecé a entrar a páginas probulimia y proanorexia.

Las cosas se veían mal, me daba miedo tanto fanatismo sobre el cuerpo y el daño que me podía causar. Por lo que empecé a investigar sobre niñas con estos trastornos mentales que verdaderamente son fuertes y depresivos. Es decir, una niña que sufre anorexia y bulimia siempre se va a sentir fea y gorda (algunas se curan, otras se mueren en el intento). Algunas desarrollan estos trastornos por problemas familiares, falta de atención y sentido de pertenencia (por aceptación social y porque los humanos somos animales sociales que necesitamos de los demás para subsistir).

Sin embargo, también está la otra cara de la moneda. Las chicas con grasita de más y las feministas que ven todo como sexista y  trasgresor del cuerpo de la  mujer. Aquellas que suenan resentidas porque no nacieron como ellas hubieran querido ser.

Una vez vi una imagen que decía: “El rasurarte significa automutilar tu cuerpo, todo por la presión social de ser bonita”. Me parece muy radical este “capricho” de algunas mujeres de querer ver todo de modo sexista, cuando está en ti querer rasurarte o no, querer maquillarte o no. Toda meta requiere un sacrificio, pero siempre es muy importante hacer las cosas por satisfacción personal y no porque al ser delgada vas a recibir amor de los chicos (y si eso es lo que realmente quieres, replantea tu modo de pensar).

A lo que voy, niñas, es que no se tienen que frustrar porque un hombre guapo “no las pele” sólo porque hoy se les olvidó rasurarse las axilas o porque no les quedó esa prenda que tanto desearon. Decía Freud en su libro de recetas de cocina (así es, de recetas de cocina) que los seres humanos en la pubertad disponen de un apetito feroz ya que están en pleno crecimiento, y que pasan por la crisis psicoculinaria que consiste en comer lo que ellos quieren comer sin culpas. En el caso de los hombres, no existe esa “culpa” porque no temen a engordar. En el caso de las mujeres, durante la adolescencia, al no querer ser igual que sus hermanos, adoptan un papel represivo en el que tienen que controlar su apetito y antojos con el fin de ser delicadas, finas y delgadas.

Pero, ¿con qué fin  se busca ser delgada? ¿Sólo para gustarle a un hombre? ¿Por qué reprimir tus deseos culinarios únicamente para agradar externamente a otro ser humano? ¿Por qué atacar a una mujer que tiene un metabolismo rápido y buena genética? Es una pena ver que tanto hombres como mujeres se vean entre sí como un objeto de deseo, como un objeto desechable que a la larga acarrea más problemas que beneficios para la salud mental.

Si buscas ser bella, recuerda que la belleza interior es la más importante. Que te quieran por tu físico no va a solucionar tus vacíos emocionales, en cambio si  conoces, investigas y descubres textos que te puedan ayudar a disipar esos vacíos emocionales, la belleza física llega sola.

Empieza librándote de la envidia hacia las demás mujeres y todos los días destruye un prejuicio creado de forma colectiva.

Sean felices con el autodescubrimiento, no se crean todo lo que dice la sociedad invadida de publicidad engañosa que tergiversa la realidad de un modo superficial con el fin de crear un consumismo desmedido y vacío.

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Raquel Habibe

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