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Feminista africana y feliz

Suecia es el cuarto país con mayor igualdad de género en el mundo, México ocupa el lugar 80; el discurso de Ngozi Adichie habla también sobre la visibilidad y representación en arte y literatura de otras formas de ver el mundo.

Ngozi Adichie

Chimamanda Ngozi Adichie es una reconocida escritora nigeriana de 38 años que ha publicado cinco libros: tres novelas, una selección de cuentos, y más recientemente una adaptación literaria de su charla TED: todos deberíamos ser feministas, la cual se encuentra disponible en el sitio web de TED Talks y en YouTube con subtítulos en español.

Es esta última publicación la que el Swedish Women’s Lobby, una organización que reúne organizaciones suecas que luchan por lo derechos de las mujeres y que forma parte del European Women’s Lobby, en conjunto con la editorial Albert Bonniers, han decidido repartir a todos los estudiantes de segundo grado de secundaria de Suecia. Los jóvenes, de todos los sexos y de 16 años en su mayoría, comenzaron a recibir su copia desde el pasado 1 de diciembre en una movida considerada para nada controversial por la sociedad, medios y clase política sueca, algo que parece impensable en nuestra sociedad donde la sola mención de la palabra feminismo levanta revuelo.

“Este es el libro que desearía todos mis compañeros de clase hubieran leído cuando tenía 16”, dijo Clara Berglund, presidenta del Swedish Women’s Lobby al periódico inglés The Guardian. “Se siente muy importante contribuir a este proyecto. Es un regalo para todos los estudiantes de segundo grado de secundaria, pero también un regalo para nosotras y las futuras generaciones”.

“La igualdad de género es una de las piedras angulares de la sociedad sueca” expresó el sitio oficial por la igualdad de género sueco. Y efectivamente Suecia es uno de los países con mayor igualdad de género en el mundo —cuarto según el Global Gender Gap Report, donde Chile ocupa el número 66 y México, 80. En Suecia 12 de los 24 ministerios son ocupados por mujeres, y no temen utilizar la etiqueta de feminista para referirse a sus políticas públicas o de relaciones exteriores.

Claro que este progreso no es gratuito ni definitivo, ni menos razón para dormirse en los laureles o creer que el trabajo está terminado. La Iniciativa Feminista, un partido político sueco con plataforma ideológica feminista y que este 2015 celebró sus 10 años de existencia, además de la apertura de una rama en Noruega, recuerda no dejarse llevar por la narrativa que eleva a Suecia como un ‘paraíso de la igualdad de género’ pues esa retórica suele llevar a creer que todos los problemas han sido solucionados, barre cualquier inequidad existente bajo la alfombra (¿les suenan cosas como ‘al menos no están tan mal como en medio oriente’?) y se utiliza para fomentar un espíritu nacionalista y políticas antinmigración con la amenaza de que cualquier influencia externa llegará para empañar su sociedad ‘utópica’. La Iniciativa Feminista cree firmemente que el feminismo es una lucha que existe no sólo por las mujeres, sino también en contra de cualquier sistema de opresión y a favor de todas las minorías abusadas.

Claro que lo miremos por donde lo miremos, y a pesar de la ya mencionada creciente ola de políticas nacionalistas y de apoyo al nacionalismo y la extrema derecha que se expande por Suecia y Europa, es indudable que los países nórdicos –e Islandia– están a años luz de nosotros en políticas de género e igualdad. Sólo tienen que trabajar porque los reductos de derecha y extrema derecha –racistas y contrarios a las políticas de igualdad de género– no sigan creciendo. Y es quizás éste un detalle crucial para elegir el libro de Ngozi Adichie por sobre otras obras feministas, de elegir como el rostro y la voz de este movimiento a una mujer negra, nigeriana, y con una visión de género y raza muy diferente de la que podría expresar cualquier obra o escritora de origen sueco.

Vale recordar que la obra literaria sueca más importante –o exitosa– de las últimas décadas, la trilogía millenium, fue escrita por el connotado periodista Stieg Larsson cuyo trabajo siempre estuvo enfocado en la lucha contra la violencia de género y contra el racismo. Larsson pasó años infiltrándose en grupos de extrema derecha para exponerlos, y su obra literaria se enfoca fuertemente tanto en resaltar situaciones de violencia de género e inequidad social –con una pareja de héroes combatiéndoles a como dé lugar–, como en retratar el alcance e influencia que el nazismo tuvo en su país.

La obra de Ngozi Adichie, así como sus charlas TED, tiene dos focos. El primero es el feminismo, pero el segundo es la visibilidad y representación en arte y literatura de otras formas de ver el mundo, formas que parecían obvias para ella pero que con el tiempo se dio cuenta que no son así para todos. Tanto en Americanah como en El peligro de un sola historia, la escritora retrata la influencia que la cultura occidental tiene en su país, Nigeria, y de cómo altera nuestro entendimiento y perspectiva del mundo. Habla de la visión panorámica que la gente de todos los rincones del planeta posee de Estados Unidos y Europa gracias a las obras de arte, libros y películas con que nos bombardean. Y ojalá fuese lo único con que bombardean.

Todos conocemos sus culturas y sus historias, las diferenciamos al detalle, conocemos sus héroes y sus artistas y sus ciudades, pero eso no es mutuo. Al contrario, existe una visión monolítica de África –y de la misma manera, de América Latina y Asia–, sesgada por la falta de exposición a sus culturas y su gente, usualmente retratadas no por sí mismas sino por los ojos de artistas europeo y estadounidenses. Así nos han convertido en estereotipos mientras que ellos son seres humanos. Nos han convertido en un mundo ‘subdesarrollado’ siempre medido con sus varas de progreso, con sus estándares e ideales, rechazando todo lo que no les encaja, y haciendo que nosotros mismos nos rechacemos y nos odiemos cuando no encajamos en su visión de modernidad, de belleza, de utopía.

Hay una predominacia tal del arte y los medios anglosajones europeos y estadounidenses que oímos más y entendemos más de lo que pasa en Estados Unidos, y sufrimos más con las muertes por terrorismo en Francia, que con nuestras propias tragedias, con el sufrimiento y las desventuras de nuestros vecinos de Latinoamerica y nuestros pueblos originarios.

La única crítica que recibió la repartición del libro de Ngozi Adichie llegó de parte de una columnista que dijo que, dada la calidad de educación y el sentimiento de equidad de género existente en la sociedad sueca, los contenidos de la obra ‘todos deberíamos ser feministas’ podrían parecerle a los jóvenes suecos un poco ‘anticuados’. Así tal cual. Lo que en otras partes del mundo es revolucionario y polémico, y se recibiría con escarnio y probablemente, amenazas de represalías, allá es ‘anticuado’ y no causa olas. Y digo con amenazas porque el acoso y la violencia que enfrentan las mujeres en Internet y la vida diaria cuando llaman la atención sobre problemáticas de género u osan identificarse como feministas, en cualquier parte del mundo, es flagrante, virulento y casi desesperanzador. Casi.

Sería genial ver una medida como ésta imitada. La educación es crucial y hoy en día, aunque mucha gente crea lo contrario, los jóvenes leen mucho, más incluso que generaciones anteriores y más que nunca antes en la historia, por lo que apoyar su crecimiento con buenos libros y buenos modelos a seguir a través de la letra impresa –y la tinta electrónica- sería una excelente medida. Sólo hay que adaptar los planes de lectura, dejar algunos de los ‘clásicos’ y sus anacrónicas representaciones de vida, virtudes y género, y expandir las ‘obligaciones’ literarias a cosas más variadas y multiculturales, más libros contemporáneos y escritos por mujeres y minorías, más libros en escenarios con los que los jóvenes se puedan identificar y relacionar, y de los que puedan aprender y extraer lecciones de vida para ser más tolerantes, respetuosos, igualitarios y por qué no, feministas. Jóvenes que no le tengan miedo a identificarse como tales. Jóvenes que lo hagan con gusto.

Felipe Oliva A.: @ender27

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