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El largo camino de las mujeres migrantes

El 49 % de los migrantes son mujeres que cruzan la frontera para buscar bienestar para su familia; seis de cada 10 mujeres migrantes sufren violencia sexual y miles son secuestradas por mafias.

pies pobreza

Cuántos no hemos soñado con viajar a otros países, conocer nuevos continentes, hacernos de experiencias inolvidables, probar nuevas comidas, hacer amigos, mirar el atardecer desde el otro lado del mundo. Viajar es un placer increíble, excepto cuando es por necesidad, cuando irte y dejar todo atrás es la única forma de salir de la pobreza, la explotación y el abusoEn Latinoamérica, entre el 2000 y el 2013 murieron 40 mil personas en busca del sueño americano.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calculó que existen unos 214 millones de migrantes alrededor del mundo, de los cuales el 49 % son mujeres que emigran a otros países como cabezas de familia en busca de oportunidades. Mujeres que quieren ofrecerle a sus familias estabilidad económica, educación y “comodidades”. Algunas otras que buscan superación personal y un ideal de estudios universitarios, artísticos, y deportivos.

El punto es el mismo: “estar mejor”, pero el camino es largo y peligroso. No sólo se enfrentan con adversidades climáticas, geográficas y económicas, también sus derechos humanos son atropellados por autoridades y mafias que las prostituyen, las integran a las filas del narco, trafican con sus órganos y —en pleno siglo XXI— las someten a la esclavitud. Seis de cada 10 mujeres migrantes sufren violencia sexual.

Las mujeres migrantes se convierten en una cifra de desaparecidas: madres, hijas, hermanas, primas, sobrinas y nietas que terminan sin una identidad, siendo fantasmas “citadinos” que en muchas ocasiones ofrecen sus servicios en alguna gran avenida, en un table dance de gran categoría o de mala muerte.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó entre 2009 y 2011 unos 20 mil secuestros de migrantes, seres humanos que no se vuelven a tratar como tal, mujeres que no vuelven a saber de sus familias, muertas que trabajan para altos mandos en algún lugar desconocido. Desaparecidas que puedes encontrar en alguna casa de citas.

La falta de denuncias se debe a la poca empatía que se profesa por el otro y los horribles tramites burocráticos, entre otras piedras. Mientras que para las malas autoridades estas mujeres sólo son cifras que presentar, cuentas de banco que aumentar y ropa de marca que comprar, para miles de familias, representan un milagro, el de llegar a casa a cenar con la gente amada.

“No soy un número ni parte de una cifra aunque se paga por igual la misma tarifa, todos caminamos con la misma camisa sin prisa para mirar donde se pisa… todo lo malo que soñé lo toqué, pero está tan oscuro que el miedo no se ve… dentro del circuito me queda poco tiempo en el próximo tren yo me monto prepararme la cena que regreso pronto…”

Mumm-e Toledo: @mumm_e

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