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Mujeres desaparecidas y otros cuentos mexicanos

Tamaulipas y Estado de México son las dos entidades con más mujeres desaparecidas, y este último es el que reporta más feminicidios; en nuestro país, los familiares de una víctima pueden pagar hasta 2 mil pesos para que se inicie una investigación por homicidio.

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Cuenta la leyenda que a inicios del siglo XVIII, en Veracruz, una mujer de piel oscura fue sentenciada a muerte por La Santa Inquisición acusada de brujería. Días antes de su ejecución, encerrada en una celda, la mujer tomó un trozo de carbón, dibujó un galeón y huyó a bordo de él. Nunca más volvieron a saber en el pueblo sobre la mulata de Córdoba.

Actualmente, 7 mil 185 mujeres están desaparecidas en México. El 52 % de los casos, data de el sexenio de Enrique Peña Nieto y casi una tercera parte (31 % del total) desapareció en Tamaulipas y el Estado de México. Como la mulata de Córdoba, estas mujeres “desaparecieron” un día. En nuestro país las mujeres tenemos la mágica costumbre de desaparecer. ¿A dónde van estas mulatas?

Redes de trata

Ayer, 23 de septiembre, se conmemoró el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, como cada año desde 1999. En México se conmemoró con el crecimiento del 600 % en denuncias por trata; prácticamente todas las entidades del país han registrado casos, de acuerdo con la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA).

Los estados con más denuncias son: Distrito Federal, Estado de México, Tlaxcala, Puebla y Chiapas. La situación se ha vuelto crítica en nuestro territorio porque según el Diagnóstico Nacional sobre la Situación de la Trata de Personas en México, cualquier persona es un blanco para las redes de trata. No importa edad, sexo, origen étnico o nivel socioeconómico.

Datos de la Procuraduría General de la República apuntaron que menos de 125 personas han sido detenidas y consignadas, esto es: una de cada siete averiguaciones. Los tratantes siguen allá, libres, mientras que las víctimas continúan presas.

Feminicidios

Las mujeres en nuestro país no sólo desaparecen porque terminan en prostíbulos clandestinos. Desaparecen porque pareciera que matar mujeres no tiene consecuencias en México.

En octubre del 2011, las autoridades del Estado de México abrieron una investigación como consecuencia de una serie de feminicidios. Las víctimas eran jóvenes, delgadas y hermosas; habían sido violadas y arrojadas a la vía pública tras abordar el camión en algún punto de la ruta carretera México-Querétaro.

Aunque el criminal presentaba un patrón claro y se contaba con un grupo especial dedicado a su búsqueda, fue hasta que la esposa del asesino encontró fotografías de una de las víctimas en el celular que éste le había regalado días atrás, que pudieron dar con un responsable. “El Coqueto”, como se le identificó posteriormente en los medios, se fugó días antes de ser procesado y llevado a un penal, y su recaptura se debió en parte a la presión ejercida por los medios de comunicación.

“El Coqueto”, uno los casos más sonados relacionados con el homicidio de género, operaba en el Estado de México, uno de los lugares más peligrosos para ser mujer. De 2005 a 2014, aproximadamente 4 mil 281 mujeres desaparecieron de la entidad gobernada actualmente por el priísta Eruviel Ávila Villegas. De este número, 2 mil 632 fueron localizadas vivas y 95 muertas.

Medidas laxas

Después de años y años de negarse a tomar medidas —y ante la imposibilidad del gobierno local de aplazarlo más— en julio pasado, el Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres aprobó una alerta de género en 11 municipios del Estado de México.

Es decir, no se ha trazado y puesto en marcha un plan para corregir el sistema judicial corrupto, ni se han reestructurado los procesos que entorpecen la impartición de justicia en el territorio, pero al menos los diarios internacionales pueden, oficialmente, señalarnos como un país peligroso para el género femenino.

La Alerta Amber fue adoptada por las autoridades mexicanas desde el 2012, y hasta mayo de 2015, 326 niños, niñas y adolescentes fueron encontrados gracias al programa. Esta herramienta funciona gracias a la difusión masiva e inmediata de los datos con fotografía de menores de 18 años y la cooperación de la población. 

Es decir, el número no es consecuencia del excelente trabajo de nuestras autoridades, sino del esfuerzo conjunto con los mismos ciudadanos que comparten los carteles y ofrecen información a la policía. Aunque es una de las estrategias más efectivas, es una medida insuficiente para afrontar las desapariciones en México.

Gracias a la Alerta Amber podemos aumentar la cifra de personas perdidas y recuperadas, pero no podemos reducir el número de desapariciones. Esto sucede porque no acabas con el robo encontrando los objetos sustraídos, sino atrapando al ladrón, así como no acabas con la trata y el feminicidio rescatando a las víctimas

El Estado no sólo no se esfuerza demasiado por encontrar medidas de prevención y soluciones concretas para que las mujeres no desaparezcan, sino que ocultan las cifras y buscan que éstas suenen menos alarmantes. Para el período comprendido entre 2011 y 2012, la PGJ del Estado de México informó que habían desaparecido en la entidad mil 258 mujeres, pero el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas y Desaparecidas reportó para el mismo período 132 casos, una cifra diametralmente menor.

Autoridades ineficientes

Además de las escasas medidas que toman las autoridades, los actores responsables de proceder con las averiguaciones, son ineptos, corruptos y francamente unos desgraciados. De acuerdo con una investigación de la BBC, los funcionarios públicos extorsionan a los familiares de las víctimas, pues les solicitan dinero para mostrar un expediente, sacar copias y hasta para mantener el caso abierto. La investigación de un homicidio puede costar unos 2 mil pesos.

Los procesos en México, se caracterizan por estar plagados de irregularidades, y así es como los criminales terminan siendo liberados, si es que se llega al proceso debido, si es que la investigación se abre, si es que la familia denuncia. Ni siquiera tenemos que preguntarnos por qué las cifras crecen y las mujeres disminuyen.

Las alertas y los días nacionales contra la trata no serán suficientes mientras el sistema esté corrupto, mientras los gobernantes aspiren al poder por el poder y la riqueza y no para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. Las prisiones se mantendrán llenas de presuntos culpables; las casas de seguridad y los tiraderos de basura seguirán llenos de jovencitas hasta que la justicia sea rentable.

Que los veleros perdidos encuentren el camino a casa y que los políticos hagan su trabajo.

Karen Cymerman: @KarenCymerman

Edita en el día, transgrede el sistema de noche. Si tu perspectiva no es interseccional, pierdes el tiempo conmigo 😉 Me gustan las brujas, los animales y los tatuajes.

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