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Mi mamá me convirtió en una puta

Ese día fui convertida en una puta por haber tenido sexo; en México, el 23% de las adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años

mi primera vez

Tuve sexo por primera vez a los 16 años, no me dolió, no usé condón y sí, lo disfruté bastante. Fue mi primera vez para más de una cosa, también fue mi debut con las pastillas del día siguiente y con las pruebas de embarazo en laboratorio.

¿Les parece extremo? En México, el 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Además, el 78.2% de las mujeres de entre 15 y 19 años no usó anticonceptivos durante su primera relación sexual, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población.

Con todo y que formo parte de las estadísticas no recomiendo mi ejemplo, yo tuve suerte de compartir “mi momento especial” con una persona afín a mis valores y sentimientos, no contraje enfermedades de transmisión sexual y me libré de embarazos. Aunque yo fui afortunada, el tomar decisiones conscientes evita que nuestra falta de responsabilidad impacte en nuestras vidas, equivocándome es como lo aprendí.

Mamá llegó con los ojos hinchados una tarde de domingo, pidió a mis hermanas menores que fueran de visita con unos vecinos y cuando estuvimos a solas me hizo saber que estaba enterada del inicio de mi vida sexual, como podrán imaginarse no fui yo quien la informó.

Este día fui convertida en una puta, por haber tenido sexo y porque la forma en que compartía intimidad con mi pareja merecía una calificación de “aberrante e inmoral”; en ese mismo momento dejé de ser su princesa, su niñita… su hija. Decidí confesarle por primera vez que fui víctima de abuso sexual a los 5 años, pero sólo me dijo: “ya estabas grande, tuviste oportunidad de decírmelo en su momento y no lo hiciste”.

Considero que no hace falta explicar cómo la discusión derivó en el tema del abuso, pero sí me resulta importante mencionar que mi decisión no tuvo relación alguna con este hecho. Incluso, puedo agregar que a pesar de lo que estoy contando, mi primera vez fue un episodio particularmente bello.

Lo que me parece interesante es cómo la reacción de mi mamá estuvo totalmente impactada por una cultura que transforma el sexo en un acto “sucio y degradante para las mujeres”, que criminaliza incluso la posibilidad de hablar del tema en términos asertivos a quien no ha pasado por un proceso de educación sexual y/o terapia.

A mis 25 puedo decir que “la entiendo”, ella misma fue víctima de abuso sexual y además ha vivido violencia sexual, física, económica y emocional desde su nacimiento. Entiendo que no tuviera elementos para hacer frente a mi inicio de vida sexual precoz; sin embargo, su forma de manejar esta situación también ejerció violencia contra mí y nos llevó a un proceso de depresión que, definitivamente, trajo consecuencias serias para mi crecimiento.

El día del episodio quedó grabado en la memoria de mis hermanas menores como un parteaguas de desconocimiento que cambió radicalmente a la familia, el cual no se menciona, pero está presente, sobre todo desde que me mudé. Para mí fue el día en que mi mamá me convirtió en una puta, y aún no sé cómo enfrentar el término.

Anónima.

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