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Mi experiencia lesbiana con la soledad, un manga autobiográfico

Mi experiencia lesbiana con la soledad no es un manga con grandes giros narrativos sino un ensayo autobiográfico en torno a la depresión; La protagonista se obliga a sí misma a dejar de buscar complacer a los demás y preguntarse qué es lo que ella quiere.

Resulta que el sexo es comunicación. Toda la experiencia fue como ver de cerca lo alto del muro que me separaba del resto de la gente.

Nagata Kabi, artista japonesa nacida en 1987, comenzó publicando el manga autobiográfico Mi experiencia lesbiana con la soledad en la plataforma Pixiv en el 2016 y, gracias al éxito de éste, la editorial East Press lo publicó en formato físico ese mismo año. En 2017 ganó el premio al manga del año en los Anime Awards de Crunchyroll; y en el 2018 se le otorgó el Premio Harvey en la categoría de mejor manga y, ese mismo año, la edición española de Fandogamia Editorial ganó como mejor josei en el Salón del Manga de Barcelona.

Nagata, protagonista del manga, se halla desnuda sobre la cama de la habitación de un motel; frente a ella, también desnuda, está Yuka, la trabajadora sexual que contrató. A sus 28 años, Nagata continúa siendo virgen, ni siquiera ha dado su primer beso; está muerta de miedo y comienza a recordar cómo fue que terminó en esa situación.

A lo largo de las páginas de su manga, Nagata narra cómo después de graduarse de la preparatoria y abandonar la universidad cayó en un grave cuadro de depresión. De forma cruda, abre esa herida y nos invita a explorar su psique, su trastorno de hambre compulsiva, las lesiones autoinfligidas, los pensamientos suicidas y el constante sentimiento de soledad y desamparo con los que tuvo que lidiar durante diez años. En forma de retrospectiva, Nagata cuenta su paso por diferentes empleos, su incapacidad para relacionarse con los demás, la tensa relación con sus padres y analiza su búsqueda de felicidad y objetivos hasta llegar a dos grandes conclusiones: quiere ser mangaka y, más importante aún, es lesbiana.

La protagonista del manga reflexiona en torno a cómo toda su vida reprimió su sexualidad, lo cual, aunado a la prácticamente nula educación sexual que recibió, el miedo a crecer, el deseo de pertenencia, su natural introversión y problemas para socializar terminó precipitándola hacia una crisis depresiva. Mi experiencia lesbiana con la soledad no es un manga con grandes giros narrativos ni una gran variedad de personajes sino un ensayo en torno a la depresión y cómo es cargar con el estigma de una enfermedad mental; es una historia de autodescubrimiento en la que nuestra protagonista se obliga a sí misma a dejar de buscar complacer a los demás y preguntarse qué es lo que ella quiere. El título no sólo alude al momento en que Nagata recurre a los servicios sexuales de otra mujer para tratar de llenar un vacío que la asfixia, sino también a sus esfuerzos por aprender a amarse a sí misma como mujer y como persona.

En cierto momento, la autora reflexiona en torno a la psicología detrás de las heridas autoinfligidas: lidiar con el dolor mental requiere tiempo y esfuerzo, es más rápido y sencillo hacerse marcas “ficticias” para entender la causa y el efecto detrás del dolor; por lo menos puede verse cómo esas heridas sanan. En ese sentido, este manga es también una herida autoinfligida; no una herida física, pero “falsa”, sino una herida ficticia pero real, un ejercicio de reflexión para, con suerte, iniciar el lento y difícil camino de la autoaceptación.

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