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Máxima Acuña fue herida de gravedad por compañía minera

Máxima se enfrentó a estas grandes mineras en defensa de su tierra ya que el gobierno peruano entregó la concesión de esa región a particulares; entre 2012 y 2014 se registraron mil 688 agresiones contra mujeres defensoras en la región de Mesoamérica.

Máxima Acuña mano en alto

De nuevo la empresa Yanacocha en la región de Cajamarca, Perú agredió a la defensora de la tierra Máxima Acuña, reciente ganadora del Premio Goldman otorgado a personas defensoras de los derechos de la tierra y el medio ambiente. El domingo pasado, personal de la minera ingresó al terreno de Máxima y la golpeó dejándola herida de gravedad. Su esposo, Jaime Chaupe, también fue agredido ese día.

De acuerdo con declaraciones de Ysidora Chaupe, hija de Máxima, reportadas por la agencia Deinformémonos, personal contratado por Yanacocha entró al terreno de la activista y alteró la marcación del terreno con herramientas. Cuando Máxima y su esposo se acercaron para hablar con las personas responsables de eso, el personal de seguridad hizo una barrera para impedirles el paso, después de que insistieran, ella y su esposo fueron golpeados. A Máxima la golpearon con sus armas en la cabeza y el cuerpo.

Las agresiones contra Máxima Acuña y su familia se deben a la oposición de la Mina Conga, un proyecto  de la trasnacional originaria de Estados Unidos, Newmont Mining en conjunto con la minera local Buenaventura —a las que pertenece la mina de Yanacocha, cercana a su domicilio— que pretende establecerse como el proyecto minero más grande del país para la explotación a cielo abierto de oro y cobre, con una inversión de 4 mil 800 millones de dólares.

El proyecto contempla la construcción de una mina de cielo abierto de más de dos mil hectáreas, lo que traerá como consecuencia la destrucción de cuatro lagunas que surten agua a las poblaciones de Celendin y Cajamarca, según informó Red ULAM, una red regional de grupos y organizaciones dirigidas por mujeres y para mujeres de origen rural e indígena, afectadas social, cultural y económicamente por prácticas y políticas mineras, que se extiende por Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Perú y Venezuela.

Red ULAM documentó que Máxima Acuña vive desde hace 24 años en la comunidad de Sorochuco, en el distrito de Celendin, Cajamarca, Perú a más de 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar, en las cordilleras. Máxima compró su tierra en 1994 y en 2011 el proyecto Conga cambió su vida.

De acuerdo con información de la organización Front Line Defenders, Máxima se enfrentó a estas grandes mineras en defensa de su tierra ya que el gobierno peruano entregó la concesión de esa región a particulares. La defensora de la tierra interpuso un juicio ante la corte. A raíz de esto sufrió agresiones por parte de las empresas y del gobierno.

Después de que el gobierno diera en concesión el terreno donde está su casa, se negó a vender su propiedad, lo que la convirtió en blanco de una campaña de criminalización y acoso por parte del personal de Yanacocha. Acuña es culpada de que la mina no emplea a más personas, lo que ocasionó, además, violencia por parte de su comunidad a través de amenazas, acoso e intimidación.

Asimismo, oficiales de la División Nacional de Operaciones Especiales de la Policía (DINOES) desde hace cinco años comenten agresiones constantes contra Máxima, su familia y sus propiedades, según documentó Red ULAM. Las autoridades locales desoyeron las denuncias de Máxima sobre la invasión a sus tierras y en diferentes ocasiones la condenaron a ella y a su familia a sanciones de cárcel y multas económicas con fallos a favor  de las mineras.

Por su incansable defensa de la tierra y el agua en su comunidad, Máxima Acuña fue condecorada este año con el Premio Goldman. Durante la ceremonia de premiación la activista entonó una canción que refleja su experiencia como defensora ante los abusos de los grandes poderes.

La ganadora en 2015 de esa presea fue la activista hondureña Berta Cáceres, fundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), quien fue asesinada el pasado mes de marzo por su oposición a la explotación de la tierra en la comunidad Lenca de Río Blanco en Honduras por parte de la hidroeléctrica Agua Zarca.

Los casos de violencia contra defensoras como los de Máxima y Berta, son la regla en Latinoamérica, entre 2012 y 2014 se registraron mil 688 agresiones contra mujeres defensoras en la región de Mesoamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras y México), de acuerdo con el Informe 2012-2014 de Agresiones contra Defensoras de Derechos Humanos en Mesoamérica realizado por la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras).

Corina del Carmen

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