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Mara: todos los hombres son malos

El ‘hombre’ como constructo, como cosa inventada por la sociedad es malo; si usted es hombre y no quiere ser calificado como ‘malo’ deje de vernos como suyas, porque somos nuestras, siempre nuestras.

Mara Castilla

La reciente violación y asesinato de Mara Castilla a manos del chofer de Cabify, que se supone que debía llevarla sana y salva a casa la madrugada del 8 de septiembre, vino a recrudecer una reflexión personal que ronda mi cabeza desde hace tiempo: ¿puede ser acaso que todos los hombres sean malos? Este feminicidio me lo confirmó.

El ‘hombre’ como constructo, como cosa inventada por la sociedad y sin absoluta relación con la ‘naturaleza’, es malo. Es una figura que se ha autoconcedido el poder de mancillar, violentar, abusar, humillar, someter y matar a otros hombres y mujeres (y no, ni por asomo aplica el término ‘por igual’).

Usted puede estar o no estar de acuerdo conmigo. Si es hombre puede llevarse las manos a la cabeza, escandalizarse, ofenderse, indignarse y decir: “no todos los hombres”. Si usted es mujer y se siente en el deber de proteger y defender a los ‘suyos’ puede ahora enojarse y hacer un recuento de todos los hombres ‘buenos’ que la rodean: su esposo, sus hijos, sus hermanos… Ambos pueden dejar de leer ahora e ir directamente a la parte de comentarios para, en una línea o en 20, escribir una cátedra al respecto. Tienen el mismo derecho de hacerlo que yo. Pero, desafortunadamente, nada de eso cambia la oscura realidad.

Hace unos días un problema de salud familiar me llevó a la sala de recuperación de un hospital público. Allí conocí la historia de una chica de 28 años, madre de cuatro hijos, que salió a las 12 de la noche a llevar gasolina a un conocido que se había quedado varado. Allí tres hombres la asaltaron (sólo a ella) la subieron a otro coche, la violaron y le dieron un disparo en la cabeza para después abandonar su cuerpo sin saber que logró sobrevivir. A otra chica la atacaron por la espalda y la dejaron inconsciente; despertó en esa habitación de hospital robada y abusada.

Pensé entonces en cuántos de los agresores de las mujeres ahí hospitalizadas serían hombres. Pensé también en cuántos de los victimarios de hombres serían otros hombres. Reflexioné además acerca de la existencia de alguna mujer agresora y me pregunté si acaso podría haber violado a su víctima antes, durante o después de robarle, si habría filmado o sacado fotos del abuso para compartir en algún grupo de WhatsApp para demostrar su… ¿cuál sería el equivalente de ‘hombría’ aplicado a mujeres?… Caí en cuenta que no existe el término y seguí. De pronto me encontré este texto en el muro de Cynthia Hijar, feminista y a coautora de Nacho Progre. Lo leí y me sentí profundamente identificada y empática: ¡Había más mujeres compartiendo la misma reflexión que yo! Al finalizar la lectura casi no podía creerlo. El autor del texto era un hombre, Felipe Oliva, escritor:

 

Todos los hombre son malos. Si usted es hombre y no quiere ser calificado de esa manera, haga algo al respecto y cambie la realidad. Sí se puede. No se quede conforme ni se sienta bien consigo mismo porque usted no viola, mata o golpea. Deje de una vez por todas de ser mediocre y de pensar que ‘así son las cosas’, que somos las mujeres las que debemos de cuidarnos y no andar ‘solas’ por la vida y menos a altas horas de la noche. Deje de mandar memes y fotos de mujeres en posición ‘de perrito’, haciendo un ‘blowjob’ o enseñando las tetas. Deje de compartir las ‘nudes’ que le mandó su pareja. Deje de aplaudirle a su amigo porque ‘se chingó’ a la vieja más buena. Deje de decir que otras mujeres ‘andan de putas’. Deje de ir a bares con la intención de encontrar y llevarse a la cama a chicas intoxicadas. Deje de morbosear a mujeres en la calle o en la oficina. Deje de pensar que las mujeres nos vestimos o nos arreglamos para su satisfacción. Deje de ser un huevón que no coopera en las tareas del hogar. Deje de pensar que su compañera de trabajo debería de ser más dulce y menos ‘mandona’. Deje de creer que no tiene talento y que lo que pasa es que se acuesta con el director. Deje de sentirse mal porque gana lo mismo o más que usted. Deje de coartar la libertad de otras mujeres con el estúpido pretexto de que lo hace para protegerlas de los peligros de la vida. Deje de ver a las mujeres como ‘el regalo más bonito que les dio el universo’. Deje de vernos como suyas, porque somos nuestras, siempre nuestras.

Si usted ha leído esto y se siente satisfecho porque no ha llegado a realizar ninguna de la anteriores, no se quede tranquilo. Le puedo asegurar que conoce a alguien que sí comete por lo menos alguna de ellas. Si se queda callado, si solapa, si se ríe con ellos, no se engañe ni intente negarlo, usted sigue siendo parte del problema. No eluda su responsabilidad. Hable, evidencie y transforme. Si usted es mujer abra los ojos. Despierte y ayude a despertar a otras y a otros. Cada vez somos más, pero aún no somos suficientes.

Todos los hombres son malos. Si usted no lo es, deje de esperar una placa de reconocimiento y de perder tiempo defendiéndose a sí mismo. También despierte. Si lo hubiera hecho antes, Mara, Lesvy y miles de mujeres más se lo habrían agradecido.

María Tapia

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