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Breve manual para consumir medios (éste en particular)

Por plataformas virtuales libres de desinformación, lee este artículo en su totalidad; la columna “No era el Chapo” de Álvaro Cueva demostró lo que ya veníamos sospechando desde hace tiempo: los usuarios de Internet no leen la información completa.

einstein quote

Hay una verdad indiscutible sobre los medios de comunicación digitales: el público en general no sabe cómo consumirlos. Principalmente porque nadie nos enseñó y porque los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio y prensa) nos acostumbraron a que las fuentes de información “fiables” podían masticar la información por nosotros para después regurgitárnosla en la boca y así tragarla.

El mayor problema que afrontamos, es que no somos capaces de leer un texto completo y aún así lo compartimos y comentamos, lo que contribuye a la cadena de desinformación entre usuarios; en segundo término colocaría nuestra nula capacidad para generar juicios propios, así que repetimos lo que el usuario que la compartió comentó al respecto; y finalmente, señalaría que toda la información nos parece verdadera por el sólo hecho de que esté publicada en Internet por alguno de nuestros contactos, (¿y la verificación de fuentes, apá?).

Tres clarísimos ejemplos: El Deforma en sus inicios, sus primeros posts estaban plagados de comentarios de personas indignadas por “la noticia”, misma indignación que no habría surgido si hubieran abierto el link y leído la nota para comprobar que se trataba de una broma; la columna de Álvaro Cueva para Milenio, titulada: No era el Chapo, que obtuvo dos millones de visitas y una oleada de indignación por parte del público que estaba seguro que la captura (la primera) había sido un montaje orquestado por Televisa, al leer el texto hasta el final habrían notado que se trataba de un experimento del autor y no una noticia escandalosa, pero no lo hicieron; finalmente el caso de Alfredo Campos Villeda, autor de la columna Fusilerías, que comprobó que muchos lectores comentan sus textos después de leer sólo el título o el primer párrafo al publicar un texto que parecía que hablaba de Hugo Chávez, cuando en realidad hablaba del líder chino Mao.

Estoy volteando todos mis santos para que los lectores lleguen a esta parte del texto y atiendan a estas cinco recomendaciones que nadie nunca nos dio para consumir medios y hacer el Internet un lugar de usuarios más informados y críticos:

  1. Consúmelos (sí, el primer punto de un manual para consumir medios es consumirlos). Abre los benditos links y tómate el mismo tiempo que te tomaría hacer un comentario fuera de contexto en leerlo íntegramente. Es maravilloso que utilices la magia del feedback que las plataformas digitales nos permite, pero no cuando no has leído lo que estás comentando y sólo te dedicas a expresar una opinión basada en lo que crees que trata el texto por lo que entiendes del título. Un comentario elaborado a partir de la desinformación sólo genera más desinformación (ya ni hablamos de compartir con un comentario errado).
  2. Lee adoptando una postura crítica. Los medios digitales están al alcance de todos, esto significa acceso para todos y también que cualquiera puede fungir como fuente de información. No des todo por sentado, nada es una verdad absoluta, cuestiona todo lo que leas —hasta este preciso texto—, y consulta otra fuentes de ser posible.
  3. Abre el diccionario (o Google aunque sea) si es necesario. Leer textos que contienen términos que no conoces del todo bien limita tu comprensión de lo que se dice. Como ver una película 50 % en mandarín (suponiendo que no sabes mandarín) y 50 % en español. Por ejemplo: “machismo” no es “lo que hace un hombre para violentar a una mujer” o “relativo a los hombres”; “micromachismo” no es “una actitud machista pequeña o menor” o “una actitud machista sin mucha importancia”; “matriarcado” no es “que nos eduquen las mujeres” o “que seamos un pueblo con mamitis” y “feminismo” no es “una corriente que promueve la superioridad de la mujer”, la comprensión a medias de los términos que se emplean en un determinado medio (estos ejemplos funcionan bien con el nuestro) nos llevan a estructurar argumentos frágiles de las problemáticas que se exponen o la información que se publica.
  4. Comprende que todo pasa por un proceso de jerarquización. Y eso significa que no existe un medio con información objetiva, al pasar por la subjetividad de una línea editorial, editor o redactor (que son humanos, y como consecuencia, subjetivos) toda objetividad absoluta es anulada, aunque éste ya es otro tema. Que no esté redactado como a ti te gustaría, o desde el enfoque que deseas que desarrollemos, no significa que es un mal texto. Significa que no estás de acuerdo con la visión del autor, pero ya habrá otros que coincidan con tu postura. No hay una conversación enriquecedora sin opiniones plurales.
  5. Que el debate aporte a la comunidad. Éste no es precisamente un consejo para consumir medios, pero sí para que con tu aportación en redes sociales contribuya al debate. El intercambio de información siempre es útil, pero la argumentación basada en supuestos, “lo que una vez vi en Facebook” y “lo que la vecina me dijo”, no tanto.

Karen Cymerman: @KarenCymerman

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