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El machismo tras #LadyCoralina: las mujeres no cometen errores, son putas

Emma ha sido juzgada por la sociedad mexicana “por puta y engañar a su novio” o “por pendeja y tener amigas que la graben”; los hombres tienen derecho a cometer errores y a tener deslices sexuales a causa del alcohol, las mujeres simplemente son putas.

mujer cubriendo su rostro

La historia que llevó a Lady Coralina, o mejor dicho, a Emma, a convertirse en tendencia nacional en redes sociales comenzó mucho antes de la publicación de ese video, en el que aparece besando a un chico que no era su prometido durante su despedida de soltera en Playa del Carmen. Ese mismo gracias al cual ahora todos la llaman ‘puta’.

Emma nació hace poco más de 20 años en Hermosillo, una de las ciudades más conservadoras de México. Desde que fue niña aprendió de buenas costumbres y de comportamientos delicados, de cuál era la forma correcta en la que una dama debía de sentarse; la aleccionaron para que sus pasos fueran firmes, pero discretos; la educaron para que hablara con seguridad, pero no demasiado fuerte; le enseñaron a ser ‘femenina’ y cautivadora. ¿Cómo si no encontraría a un buen hombre con el que formar una familia? Después de todo es bien sabido el fracaso que representa la soltería.

A mitad de su adolescencia tuvo que aprender a frenar sus deseos. En muchas ocasiones quiso probar un poco más de comida, pero prefirió limitarse para evitar subir de peso ‘¿quién querría estar con una gorda?’, se preguntaba. En otra ocasión quiso confesarle a aquel chico de ensueño cuánto le gustaba, pero no lo hizo por temor a que él pensara que era una fácil; además, como dictan las normas del buen comportamiento, las mujeres deben permanecer pasivas a la espera de ser conquistadas por los hombres. Así lo hizo.

Hace poco pensó que todo marchaba viento en popa. Había un anillo en su dedo y planes de boda en menos de un año. Se sintió liberada; todos los esfuerzos habían valido la pena. Tomó sus maletas y viajó a Playa del Carmen con sus amigas, decidida a celebrar. Bailó, bebió y, lejos de todos aquellos que siempre le dictaron con rigor cómo comportarse, decidió dejarse llevar por sus propios impulsos y besar a otro chico sin imaginar jamás el resultado: un video viralizado, una boda cancelada y linchamiento social y mediático a nivel nacional… Quién sabe cuál de ellos le lastime más.

Dice el padre que la publicación de este video le ha causado daño físico y emocional a su hija. Y es que, además del dolor que ella pueda estar sintiendo por la ruptura de su compromiso, debe enfrentarse al siempre oportuno e impío dedo juzgón de la sociedad mexicana que parece ensañarse especialmente con las mujeres. En redes sociales la han llamado de todo; propios y extraños la condenan y se alegran por la cancelación de su boda: “por puta y engañar a su novio” o “por pendeja y tener amigas que la graben”. Y así, una situación de total pertenencia al ámbito privado salta a la esfera pública con una potencia francamente sorprendente.

Hasta ahora se desconocen los particulares términos que había establecidos en la relación. Y no, no nos engañemos, no todas la relaciones implican exclusividad sexual, tampoco todos los matrimonios. Ahora cada pareja establece sus propios consensos y vive de acuerdo a ellos de forma mucho más equitativa para hombres y mujeres, así ninguna relación es igual a la otra: esto es lo que los sociólogos han llamado ‘amor confluente’.

Especulando por especular digamos que ambos habían acordado un pase libre para sus respectivas despedidas de soltero… pero sale este video a la luz y todo cambia. ¿Por qué? Porque vivimos en una sociedad machista, en una sociedad dominada por la hegemonía masculina en la cual ellos tienen muchísimos derechos más que las mujeres. En cuestión de pareja, por ejemplo, derecho a cometer errores, a tener deslices sexuales a causa del alcohol, a ser víctimas de una perra que ‘se les metió por los ojos’, a tener amante y casa chica, a coquetear con otras mujeres y salir con sus amigas, a buscar sexo cuando les plazca porque es ‘su necesidad’. Y nada de esto está bien ni está mal… Pero, ¿qué pasa cuando las mujeres ejercemos estos mismos derechos? Pasa que nos damos cuenta de que esos derechos no nos pertenecen, que son exclusivos de ellos; pasa que nacen las ‘putas’. Nosotras no cometemos errores, simplemente somos ‘putas’; tampoco tenemos deslices sexuales a causa del alcohol, lo que pasa es que andábamos de ‘putas’; jamás somos víctimas de un cabrón que ‘se nos metió por los ojos’, sino que estamos de ‘putas’; y, si buscamos sexo cuando nos plazca porque también es nuestra necesidad, entonces significa que somos bien ‘putas’.

Y no, ni en este ni en muchos otros ámbitos tenemos todavía los mismos derechos. Y no, aún no existe la equidad de género en nuestra sociedad. Ojalá que el revuelo causado por el caso #LadyCoralina nos dé rastro de ello. Ojalá que ella ignore a tanto inquisidor, que recuerde que es un ser humano con derecho a cometer errores, que se sobreponga y que haga de su ‘puta’ vida lo que mejor le plazca, porque a fin de cuentas eso es lo único que importa.

nueva mujer

María Tapia

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