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#LeyAntiaborto: el pacto con la iglesia católica

El interés sobre el control de la natalidad va mucho más allá de los discursos sobre moralidad y buenas costumbres, tiene que ver con el control de los cuerpos; esta reforma les niega a las niñas la oportunidad de decidir sobre sus planes de vida y las encadena a una vida de pobreza y falta de oportunidades.

javier duarte

Una vez más los derechos de las mujeres fueron usados como moneda de cambio en un pacto entre la iglesia y los legisladores, que va en contra del Estado laico.

Hoy en Veracruz se aprobó la reforma constitucional al artículo 4º de la legislación local para proteger la vida desde la concepción, lo que viola tratados internacionales a los que México se ha adherido, así como a la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

La decisión que hoy tomaron 38 legisladores al votar a favor de esta reforma propuesta por Javier Duarte en enero, atenta contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, o como lo establece el artículo 4º de la Constitución Política a “decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos.”

Además de contravenir la legislación nacional e internacional esta acción impacta directamente en la vida de las mujeres, a su acceso a la salud e incluso a la educación. Al “proteger la vida desde la concepción” se pone en riesgo la vida de las mujeres al negarles un servicio de salud, asimismo en casos de embarazos adolescentes pues interfiere con las oportunidades de las jóvenes de continuar con su educación.

El interés sobre el control de la natalidad va mucho más allá de los discursos sobre moralidad y buenas costumbres, tiene que ver con el control de los cuerpos. Como recientemente afirmó Silvia Federici en una entrevista, “el cuerpo de las mujeres ha sido uno de los primeros territorios que ha intentado privatizar el Estado”. Veracruz se convirtió en la entidad número 18 en reformar sus constituciones locales para imponer control sobre el cuerpo de las mujeres al criminalizarlas por abortar.

Esta reforma además acentúa las desigualdades. Las mujeres con posibilidades económicas podrán trasladarse a entidades donde la legislación en este aspecto sea progresista, por ejemplo, la Ciudad de México, donde desde 2007 la ley garantiza el derecho de las mujeres a decidir.

Fondo María, una organización que acompaña a mujeres en sus procesos de interrupción de embarazo, ha auxiliado a 171 mujeres de 19 municipios de Veracruz. El resto de las mujeres que no tengan acceso a estos recursos pondrán en riesgo su vida al practicarse abortos inseguros.

También violenta a las adolescentes y niñas. Un reportaje de Elizabeth Ortiz, Priscila Hernández Flores y Juan José del Toro de El Diario NTR de Jalisco, reveló que Veracruz se encuentra entre las cinco entidades con mayor número de embarazos en niñas de entre 10 y 14 años, la mayoría de éstos son producto de violencia sexual, por lo que esta reforma les niega a estas niñas la oportunidad de decidir sobre sus planes de vida y las encadena a una vida de pobreza y falta de oportunidades, además de que no resuelve en nada el fenómeno de violencia que viven las niñas y adolescentes en la entidad.

Cuando los legisladores hacen estos pactos con la iglesia, pasan por alto los intereses por los que deberían trabajar: los de la población. Y digo que hicieron un pacto, no de manera hipotética, así como lo leen, desconociendo a don Benito Juárez y sus Leyes de Reforma, el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, aseguró en entrevista en la sede del Poder Legislativo que hay acuerdos entre la jerarquía católica y los legisladores locales para llevar a cabo esta reforma, lo que es realmente vergonzoso.

Sin embargo, a pesar del panorama desolador que hoy se impone para las veracruzanas, no están solas. Mujeres de todo el país estamos al pendiente, les acompañamos y desde nuestros espacios condenamos esta acción que violenta sus oportunidades de vida y su autonomía.

De igual manera activistas, académicas y legisladoras veracruzanas interesadas en garantizar los derechos de las mujeres, ya preparan una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para frenar esta reforma.

Que quede claro que sobre nuestro cuerpo decidimos nosotras, nuestro cuerpo no es del Estado, ni de la Iglesia, ni de los otros, es de y para nosotras. Somos las soberanas del cuerpo que habitamos y no descansaremos hasta cada una de las mujeres, jóvenes y niñas tengan esta autonomía tan necesaria para vivir con dignidad.

Fotografía: Proceso

Corina del Carmen

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