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Leonora Carrington, un caballo disfrazado de niña

En 2005, el gobierno mexicano le otorgó el Premio Nacional de Ciencias y Artes por su trabajo en pintura, teatro, escultura y grabado; falleció de neumonía a los 94 años en la Ciudad de México, el 25 de mayo de 2011, a la edad de 94 años.

Foto de archivo de Leonora Carrington

Leonora Carrington tenía un apellido que delataba su origen inglés. Nació el 6 de abril de 1917 en Lancashire, Inglaterra, país en donde también estudió arte. En 1937 conoció al pintor alemán Max Ernst que la introdujo al movimiento surrealista y con quien estableció una relación sentimental. Fue así que entró en contacto con muchos artistas célebres como Joan Miró, André Breton, Pablo Picasso y Salvador Dalí.

En el año de 1939, Max Ernst fue arrestado por las autoridades francesas. Al mismo tiempo, la pintora sufrió un episodio de depresión nerviosa, del cual se recuperó rápidamente, sólo para verse obligada a huir a España por la invasión nazi. En su exilio, padeció de otro colapso que la mandó directo a un hospital psiquiátrico en Santander. Este periodo dejó en la artista una marca indeleble, que afectó de manera decisiva su obra posterior.

Siempre escapando de los males de la guerra, Leonora se vio de nueva cuenta en la posición de huir del nazismo hasta que encontró refugio en la embajada de México en Lisboa.

En 1942, emigró a México y comenzó una duradera amistad con Remedios Varo. En 2005, el gobierno le otorgó el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes. Falleció de neumonía a los 94 años en la Ciudad de México, el 25 de mayo de 2011, a la edad de 94 años.

Magia y simbolismo 

Como pintora, Leonora  desarrolló un lenguaje en el que confluyen reminiscencias de diversos temas como la mitología celta, el simbolismo alquímico, la cábala e incluso el budismo. No sólo se desarrolló en las artes visuales, sino que, a lo largo de su carrera, fue escultora, grabadora, escritora, dramaturga y escenógrafa.

Sobre la feminidad y la desigualdad, alguna vez escribió: “Creo que muchas mujeres no desarrollan todo el potencial que tienen porque las consideran seres inferiores. Pero eso no significa que piense que las mujeres son mejores que los hombres, ni tampoco que los hombres son mejores que las mujeres. Lo que está claro es que la principal preocupación de los oprimidos es dejar de estarlo”.

Pese a ser una desconocida en su país de origen, Leonora Carrington fue mentora, tanto artística como espiritualmente, de muchas reconocidas personalidades del gremio en el extranjero. Aunque se convirtió en mexicana por naturalización, ella nunca olvidó dos cosas en toda su vida: la primera, su acento inglés y, la segunda, sus “ganas de no ser humano”; eso sí, siempre prefirió ser un “elefante salvaje, un murciélago, un caballo disfrazado de niña, todo menos un ser humano”.

Darina Silverstone: @DarinaSilver

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