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No le llames “niña” a una mujer adulta

Mayim Bialik, habló acerca de la importancia y del uso del lenguaje cuando nos referimos a las mujeres y a los hombres; la mejor forma de empezar a cambiar las cosas, es hacer evidente que la mujeres no somos niñas.

 Mayim Bialik

¿Recuerdan a Amy Farrah Fowler, la neurobióloga en la famosa serie The Big Bang Theory? Pues además de ser actriz, en la vida real Mayim Bialik es doctora en neurociencia.

Mayim es consciente de su fama e influencia y las aprovecha para transmitir mensajes de equidad cada que puede. En esta ocasión la actriz feminista habló en un video sobre cómo hemos normalizado el lenguaje cuando nos referimos a las mujeres como “niñas” y el porqué tenemos que dejar de hacerlo.

Mayim comenzó su video contextualizando el uso de “niña” para una mujer adulta. Dijo que hace poco se encontraba con un par de amigos cuarentones en un bar, cuando uno de ellos le dijo al otro: “Oh mi Dios, wey, mira a esa niña sentada en el bar. Es tan hermosa”. Así que Mayim comenzó a mirar a su alrededor. Ingenuamente se preguntó cómo es que dejaron entrar a una niña a un bar.

“Después me di cuenta de que, cuando dijo <<niña>>, en realidad quería decir <<mujer>>. Pero como ella está en ese breve rango de edad entre los cinco y los 55 años, simplemente no sabemos cómo llamarla. Así que la llamamos <<niña>>”, expresó Mayim.

Continuó:

“Perdón, amigos. Tengo que hacer esto. Tenemos que dejar de llamar “niñas” a las mujeres. ¿Por qué? Porque la forma en que llamamos a las personas importa. El lenguaje importa. Las palabras tienen significados, y la forma en que las usamos moldea la forma en que percibimos las cosas en la mente. Busquen Sapir-Whorf en Google si no me creen. Es ciencia”.

Después expuso que, cuando describimos a las mujeres utilizando palabras que son típicamente usadas para describir a las niñas cambia la forma en que las vemos, incluso inconscientemente, “de manera que no las percibimos igual que a los hombres adultos. De hecho, se sugiere que son inferiores a los hombres. Incluso si no es eso lo que la gente pretende, las palabras tienen impacto sobre nosotros”. Este argumento lo ejemplificó con una situación muy específica:

“Por ejemplo, nunca le dirías a alguien: ve a preguntarle a ese niño en la caja si el notario está hoy aquí”. Nunca llamamos “niños” a los hombres porque es degradante. Y hay mujeres a las que no les importa ser vistas como “más pequeñas” porque creen que los hombres deberían estar a cargo y que ellas deberían ser tiernas y delicadas. Claro. Y hay todo tipo de hombres y mujeres, y eso está bien. Pero, a esas mujeres, yo les diría: hay algo que pasa en la sociedad androcentrista en la que vivimos”.

Mayim Bialik dijo que comenzamos a creer que la forma en que son las cosas es la forma en que deben ser. Que empezamos a tolerar los prejuicios sobre las mujeres que han existido desde la época en que no éramos respetadas ni se nos permitía estar en la esfera pública. “Los términos que usamos para referirnos a las mujeres son arcaicos e insensibles. Y asumen una estructura de poder en la que los hombres están arriba y las mujeres están abajo. Y en ciertas eras, y en ciertas partes de este país y del mundo, esta forma de pensar ha persistido durante mucho más tiempo de lo que deberían. Pero ahora somos más inteligentes. Depende de nosotros cambiar esta narrativa”, expresó.

Mayim fue muy precisa con sus observaciones: “sé que, probablemente, sus intenciones son buenas. Pero espero que puedan ver el impacto negativo e involuntario que sus palabras tienen”.

Incluso se ofreció a ayudar a quienes no saben diferenciar entre una niña y una mujer adulta. “Consideren si el ser humano que tienen enfrente es, de hecho, una niña. Refiéranse a ella como <<mujer>> si tiene un grado académico, un trabajo, un auto por el que paga un seguro, una hipoteca, o un hogar que ella ve como propio. Las “niñas” tienden a tener menos de 18 años y suelen vivir con sus papás. Ser mamá es, usualmente, una fuerte señal de que alguien es una mujer”.

Reflexionó sobre lo que necesitamos hacer como mujeres, o incluso quienes no lo son. La actriz dijo que podemos empezar a corregir amable y consistentemente a la gente cuando alguien llame “niña” a una mujer.

“A veces digo cosas como: “Tiene un trabajo de tiempo completo y 150 personas a su cargo, estoy segura de que es una mujer” y sonrío. O si alguien me dice: “Oh, tu publicista es una niña increíble”, yo les digo “es la jefa de operaciones, eso la hace una mujer”. Y quién sabe, tal vez si empezamos a usar un lenguaje que eleve a las mujeres y no las coloque en el mismo nivel que las cosas dulces, pequeñas y tiernas, también las empecemos a tratar como más que eso”.

La doctora y actriz concluyó con una reflexión:

“El lenguaje sienta expectativas. Enfoquémonos para que las mujeres sean maduras y responsables. De esta forma, las motivamos para que sigan siendo las complicadas, maravillosas y únicas criaturas que son”.

Es por eso que, aunque nos parezca totalmente normal llamarle “niña” a una mujer, esto cambia inconscientemente el modo en que nos perciben las y los demás.

Para Mayim Bialik, la mejor forma de empezar a cambiar las cosas, es hacer evidente que la mujeres no somos niñas, pues esa mujer la que te refieres como una “niña”, probablemente desempeñe un rol empoderado que no necesita ser minimizado por el lenguaje cotidiano.

Redacción 

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