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Las mujeres en el refrigerador: cómics y sus personajes femeninos

El término “women in refrigerators” se empleó para referirse a las mujeres que servían como instrumento narrativo y no para su desarrollo real como personaje; Tess Fowler y Valerie D’Orazio acusaron públicamente a escritores y editores de renombre por discriminación de género.

wonder-woman

La mujer ha estado presente en infinidad de medios desde el inicio de éstos,  como dice  Joseph Campbell  en  su poco conocida obra  Goddesses: Mysteries of the Feminine Divine. La mujer como diosa primordial del periodo neolítico, plasmada en infinidad de símbolos, arquetipos y personajes mitológicos que perduraron durante varios años y que se fueron modificando según los mapas de las diversas culturas que regían su vida y cosmovisión.

La sociedad actual, regida mayormente por un mapa incompleto producto de la Ilustración, relegó a la  mujer —en muchos casos— a papeles secundarios dentro de las artes. En la literatura del siglo XIX muchas autoras se veían en la necesidad de publicar sus obras bajo seudónimos masculinos en aras de ser tomadas en  cuenta. Esto en cuanto al mundo físico, ya que en el mundo intangible de la letra la situación era peor: fueron reducidas a ser la damisela en peligro, la esposa frágil o la madre abnegada del protagonista, que serviría como motor para emprender la aventura. Claro está que generalizar sería un error, pero  resulta curioso —si no es que molesto— que de ser la guardiana de la cultura, las artes y los bienes, en tan poco tiempo las mujeres pasaron a ser incapaces de desarrollarse  en  los ámbitos que  por herencia y derecho siempre fueron suyos.

Woman in refrigerators

Durante la época dorada del cómic (1930 a 1940) la industria introdujo a uno de los íconos más grandes de la historia. Reconocido hasta nuestros días después de su primera aparición en Action Comics #1, el todopoderoso Superman: fuerte, inteligente, valiente, recto y justo, representa al arquetipo del héroe perfecto. Un año después de su debut en Superman #1 (1939), se introdujo uno de los elementos más importantes para la mitología del personaje: Lois Lane, reportera del mismo periódico en el que labora el héroe. Lois sería secuestrada para ser posteriormente rescatada y puesta a salvo por el héroe de capa y calzoncillos rojos y con este gesto se establecería el recurso más común de la época para la representación de la mujer en la industria, la llamada “damisela en  peligro”; frágil, dependiente y la mujer que representaba los intereses románticos del héroe.

Con la llegada de Diana Prince, mejor conocida como Wonder Woman, el patrón sufrió  significativo cambio en la industria. Una amazona fuerte que decidió dejar su natal Temiscira ante la amenaza de la Segunda Guerra Mundial para llegar al mundo del hombre y luchar a su lado. Si bien este giro podría parecer algo bueno, esto supuso un daño en lugar de un avance real, ya que el personaje fue vestido con ropas demasiado reveladoras para la época provocando explotación y sexismo, herramienta usada durante más de tres décadas.

woman in the refrigeratorCon la llegada de los villanos genéricos representados por gángsters, ladrones, nazis o rusos que encarnaban la maldad, se originaron algunas de las historias más reconocidas en las cuales las mujeres se encontraban en peligros extremadamente alarmantes que podían rallar en lo sádico y cruel, ya fuera con  la muerte de Gwen Stacy en Amazing Spiderman #121 a manos del Duende Verde o con el ataque que dejaría parapléjica a Batgirl en The Killing Joke, esta tendencia seguía a la alza como motivación del héroe.

En 1994 tras la llegada de Green Lantern #54 parte del fandom y la creciente comunidad de lectoras hicieron un llamado para cambiar esto, pues en este número el protagonista Kyle Rayner llega a su departamento en para encontrar una nota de su novia, Alexandra DeWitt, en donde le ordena que abra el refrigerador, al hacerlo, éste se encuentra con que  ella ha sido brutalmente asesinada por el villano Major  Force.

Posteriormente, criticas como Gail Simone (actual escritora de DC) comenzaron a usar el término “women in refrigerators” para referirse  a todas las mujeres que habían sido asesinadas, agredidas o que habían perdido sus habilidades para así servir sólo como instrumento narrativo para el héroe principal y no para su desarrollo real como personaje.

También se comenzó a plantear la necesidad de incluir más mujeres en este medio: escritorios, dibujantes y editoras, debido a que, aun siendo un medio enfocado en su mayoría a los hombres,  éste  gozaba  de popularidad entre las lectoras que se encontraban en  muchos casos con las puertas cerradas.

En un mundo cuya  cosmovisión se compone de pedazos de un mapa heredado generalmente por sociedades patriarcales, este  tipo de  movimientos pueden  ser vistos como hostiles, hembristas y peligrosos para  los círculos en  los que se inician. Y así fue, Gail Simone y un  grupo de colaboradores que apoyaban estas ideas fueron blanco de críticas por parte de los sectores puritanos y conservadores del medio,  sin embargo encontraron apoyo en varios grupos que veían la necesidad de revolucionar la industria, de llevarla al nuevo siglo.

Giving up refrigerators

El papel de la mujer en  la industria actualmente es muy diferente, si no perfecto, encaminado para bien. Todavía se presentan casos de acoso, como las creadoras Tess Fowler y Valerie D’Orazio quienes públicamente acusaron a escritores y editores de gran renombre por malos tratos como consecuencia de su género o G. Willow Wilson, escritora de origen musulmán, quien por su religión y etnia tuvo un acceso difícil al medio y que hoy en día es ampliamente reconocida por la introducción de personajes multiculturales de gran  impacto. Dibujantes como Sara Pichelli que hoy ocupan lugares privilegiados debido a su gran  talento, o editoras como Ellie Pyle que han  entregado cómics de gran aceptación entre la crítica abren el camino para un cambio real.

Entre los personajes femeninos contemporaneos contamos a Kamala Khan, heroína de origen musulmán; Jessica Drew, heroína y madre al mismo tiempo; Carol Danvers; Laura Kinney; y Gwen Stacy entre otras, son hoy protagonistas con publicaciones propias, no personajes secundarios o damiselas en peligro al ser desarrolladas íntegramente tanto  por escritores, dibujantes y editores hombres como mujeres.

batgirl

Esto supone un paso adelante a la aceptación y mejora del papel de la mujer dentro de la sociedad actual, después  de todo, medios como éste son sólo un ejemplo del cambio en la visión que se tiene en la actualidad, donde el hombre ya no es el proveedor, ni el guía todo poderoso, en donde puede ser lo que siempre fue: un igual en éste y  en  cualquier otra rama del desarrollo humano que  se desee.

Si bien es cierto que aún falta un largo camino por recorrer dentro de las artes y ciencias para una completa asimilación de estas ideas de equidad y justicia, estos cambios  son  importantes y  decisivos debido al gran  impacto que  tienen en la actualidad al ser transportados a medios como la televisión y el cine, donde cada día es más común encontrar a mujeres desarrollándose plenamente de manea profesional y personal. El impacto que esto pueda tener en las generaciones actuales y futuras está aún por determinarse, el cambio en la percepción del mapa o quizás el replanteamiento de un nuevo mapa basado en estas ideas.

Se nos ha hablado mucho de mapas, religiones, héroes, arquetipos y mitos, todos heredados de culturas pasadas que para bien o para  mal sólo intentaban explicar lo inexplicable, entender su papel en el mundo y dejar  testimonio de lo que creían. En  la  actualidad el cómic, la televisión, los libros, la música y las ciencias, cumplen exactamente el mismo papel; forman nuevos mitos, nuevos héroes, nuevas ideas y formas de completar la cosmovisión, son las piezas de un nuevo mapa con el cual se pueda guiar a la sociedad, herramientas de esparcimiento, representaciones de nuevos héroes y dioses que  el  día de mañana tal vez sean olvidados para dar paso a algo  nuevo, o que perduren de alguna manera. Después de  todo,  la historia  no  es más  que  interpretación y suerte, herramientas del humano para controlar o entender al humano, huellas de una  civilización de la que hoy  se habla, pero que realmente aún no ha llegado.

El  papel  del  hombre  y  la  mujer dentro de  la sociedad está aún por definirse, cuál  será la brújula moral que  se elija que sirva para regir la vida de las personas es un misterio, sólo nos queda observar y hacer uso de todos los medios posibles para introducir cambios positivos que ayuden a hacer de este mundo un sitio más  justo para  todos en todo momento sin importar  el género.

Eduardo Galindo: @Eduardo1909

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