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La triste realidad de las porristas de la NFL

Las porristas de Los Dallas Cowboys llegaron a ganar hasta siete dólares por juego en casa, sin pago por los ensayos u horas extras; mujeres como Rachel Peterson y Jennifer Horrel Page rompieron con el estigma de que las animadoras son “sólo chicas bonitas”.

porrista

El Superbowl es uno de los eventos más esperados del año en Estados Unidos, y el más importante para la NFL. En varios países, éste se está convirtiendo en una tendencia y una tradición para pasar el fin de semana con familia y amigos.

Para asistir al evento, los fanáticos llegan a pagar grandes cantidades de dinero por un sólo boleto y la mayoría asciende al triple por la alta demanda y las reventas. Parte de la diversión también está en el medio tiempo ya que se monta un súper show con grandes celebridades y despliegue de bailes y pirotecnias. Uno de los atractivos más grandes del evento son las porristas, con sus pompones, minifaldas que dejan ver sus torneadas piernas, su cabello perfecto e impresionantes coreografías.

Todos aman verlas entrar en la cancha, sin embargo, detrás de sus sonrisas hay una cruda realidad con respecto a la brecha salarial, la falta de pagos y los malos tratos hacia las chicas.

La NFL es una de las empresas que genera ganancias millonarias al año, pero resulta vergonzoso conocer los salarios que reciben las porristas de cada equipo. De acuerdo con un reporte hecho por The Atlantic, en 2014, las porristas de Los Dallas Cowboys llegaron a ganar hasta siete dólares por juego en casa, sin pago por los ensayos u horas extras, y aquellas que no pudieron asistir a alguna práctica, sin importar la razón “no pudieron pertenecer al equipo”. Pero la situación tomó fuerza y se viralizó a raíz de que una de las animadoras de los Oakland Raiders llegó hasta la corte, alegando que le pagaban el salario mínimo. Otras chicas incluso aseguraron que el equipo no pagaba para sus gastos de maquillaje, arreglos de cabello ni viajes.

Hoy en día se puede decir que la realidad de estas chicas sigue muy alejada del glamour y la buena vida, ya que muchas de éstas trabajan prácticamente gratis, y pensar que son afortunadas por tener de cerca a los jugadores más guapos de los equipos es una idea equivocada, ya que tienen prohibido hacer contacto con ellos.

En 2016 se reportó que cada una ganaba hasta nueve dólares la hora y las capitanas, hasta 15 dólares. Tomando en cuenta que los equipos sólo juegan una vez por semana, el salario se convierte en una situación absurda. Por su parte, una porrista experimentada gana por temporada entre 8 mil y 15 mil dólares, mientras que una novata, entre 500 y 750 dólares.

Claro, muchas tienen una carrera en artes escénicas o baile, y la danza es una forma de vida que va más allá de un salario. Sin embargo, es un hecho que la mayoría de las chicas asiste a la Universidad, son madres o tienen que atender otro trabajo para poder sustentar sus gastos (no todo puede ser “amor al arte”) y claro, existe la posibilidad de que ganen dinero extra con apariciones en eventos o publicidad, pero sólo en casos excepcionales.

Eso sí, resulta curioso y gratificante que chicas como Rachel Peterson (49ers de San Francisco), quien tiene una carrera universitaria en ingeniería química o Jennifer Horrel Page (Chiefs de Kansas City) una reconocida doctora, formaran parte de estos equipos de porras al tiempo que estudiaban, ya que rompieron con el estigma de que las animadoras son “sólo chicas bonitas”.

La ventaja de ser parte de este equipo está en que todo funciona como un trampolín para que muchas consigan otros trabajos en el mundo del espectáculo, aunque han sido casos excepcionales como Teri Hatcher, ex animadora de los 49s de San Francisco, y ahora la estrella de la serie Desperate Housewives. Teri llegó a recibir hasta 285 mil por episodio.

Karen Hernández

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