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La Mujer Maravilla contra el male gaze

Hablamos de ‘mirada masculina’ cuando la cámara ocupa la perspectiva de un hombre heterosexual; si el guión y las actuaciones pueden decirnos “he aquí a una mujer admirable”, la cámara nos dice “oie, mira ke zukulento”.

Wonder Woman
Warner Bros.

Acaba de salir la película de la Liga de la Justicia y hay algo de lo que quiero platicarles. No, no se trata de una reseña de la misma (a mí me gustó, pero soy bien ñoño y no deben confiar en mi criterio). Más bien es que esta cinta es un ejemplo perfecto de lo que se llama the male gaze, o lo que es lo mismo: “la mirada masculina”.

Este concepto se refiere a la forma en la que la cámara encuadra a las mujeres en pantalla y no tanto a cómo los personajes están escritos en el guión. Básicamente, se cumple con la mirada masculina cuando la cámara ocupa la perspectiva de un hombre heterosexual (en especial, uno de esos que se quedan viendo sin tantita discreción) y se concentra en lo que a él le interesaría: el cuerpo de las mujeres como objeto de satisfacción sexual.

A veces sucede que un personaje femenino puede estar construido como alguien fuerte, inteligente y que tiene mucho peso en la trama (quizá hasta sea la protagonista). Pero si el guión y las actuaciones pueden decirnos “he aquí a una mujer admirable”, la cámara nos dice “oie, mira ke zukulento”, pues se enfoca en las partes más comercialmente explotables de la anatomía femenina: senos, glúteos, piernas…

Muy a menudo no sólo resalta el escote o las posaderas de la actriz, sino que la recorta y la desmembra simbólicamente, al dejar en cuadro sólo esas partes del cuerpo, como si el resto de su ser no tuviera importancia. Y, por desgracia, muchas veces el público se quedará más con el segundo mensaje que con el primero (vean este video-ensayo de Lindsay Ellis al respecto de Megan Fox en Transformers, y ya que están en eso, sigan su videoblog, porque está bien chido).

Pues eso justamente lo que hace el director Zack Snyder con la Mujer Maravilla en Liga de la Justicia. En este caso, la mirada masculina cae sobre la actriz Gal Gadot de forma muy evidente. El personaje es el mismo (ella es lo máximo del mundo mundial y el mejor personaje del Universo DC en el cine), pero la cámara le dedica demasiada atención a su escote y su trasero. No me quedó claro si su falda es más corta en esta nueva cinta, pero definitivamente se le levanta y se le ve el calzoncito todo el tiempo, cosa que antes no pasaba.

Wonder Woman
Warner Bros.

Lo anterior se opone de forma evidente a la manera en que la directora Patty Jenkins nos presentó a Diana en Wonder Woman. De hecho, la película fue elogiada por la forma respetuosa en que nos muestra a una Diana empoderada. Y lo mismo sucedió con sus hermanas las amazonas, cuyas armaduras de batalla de la película anterior fueron cambiadas por los tradicionales bikinis de metal, que no servirían para nada en combate, pero están ahí para garantizar el taco de ojo.

Wonder Woman
Warner Bros.

Y no, Nacho, que también podamos gozar de Superman y Aquaman en sendas escenas topless” no lo hace equivalente, porque a ellos dos los muestran sexys al hacerlos verse poderosos, no bajándoles el pantalón “sin querer”, ni encuadrándolos de forma que sólo veamos sus paquetes en pantalla.

Todo esto serían simplemente clichés bobos típicos de los grandes blockbusters hollywoodenses, pero como ya teníamos el antecedente de Wonder Woman, que rompía precisamente con todo ello, se siente como un  retroceso, y uno particularmente ofensivo además.

Así, este caso resulta un buen y triste ejemplo de la diferencia entre una mirada masculina y una femenina sobre los personajes femeninos, y la necesidad de tener más de la segunda en la cultura pop que consumimos.

Miguel Civeira: Ego Sum Qui Sum

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