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La industria de la moda apuesta por una belleza diversa

Los antiestereotipos de belleza son aquellas figuras que pusieron en tela de juicio los estándares de estética femenina tradicional occidental, a través de su apariencia; como decía Simone de Behauvior, “la belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad”.

Chantelle Winnie

Pienso en la frase de una famosa canción de Megan Trainor: If you got beauty, beauty, just raise ‘em up, ‘Cause every inch of you is perfect (si tienes belleza, sólo déjala despertar porque cada centímetro de tu cuerpo es perfecto), que nos invita a amarnos, a celebrar una belleza distinta a la que promueven en las portadas de las revistas de moda, las que tienen modelos demasiado delgadas que seducen gracias a la magia del photoshop. Y pienso en ese fenómeno interesante que ha crecido en los últimos años en las pasarelas, la que parece haber hecho un pequeño espacio a las modelos “antiestereotipos de belleza”.

El estereotipo de belleza no es, ni ha sido, inmutable a través de la historia. Es un cuerpo que cambia de forma dependiendo la cultura y el contexto histórico. Por ejemplo, en la época prehistórica se rendía un culto místico a las mujeres de senos, nalgas y barrigas prominentes, símbolo de su fertilidad; en la Antigüedad Clásica los escultores se inspiraron en los cuerpos armoniosos y de proporciones matemáticas; en El Renacimiento los pintores celebraban a la mujer con sus formas majestuosas, senos pequeños y tez blanca; y en el siglo XX el cine rompió con el arquetipo decimonónico clásico que predominó durante siglos para dar paso a las mujeres más delgadas pero con curvas como Marilyn Monroe, Anita Ekberk, o Sophia Loren.

En los últimos años hubo un prototipo de mujer ideal que se apoderó de las pasarelas y los medios de comunicación: la famosa talla cero. Diversas artistas que se mostraron con  más curvas en el inicio de su carrera tuvieron que apegarse a los nuevos estándares, como Angelina Jolie, Victoria Beckham, las gemelas Olsen y Lindsay Lohan entre otras. La extrema delgadez se convirtió en un sinónimo de belleza.

Defino como “antiestereotipos de belleza” a las modelos o actrices que entraron en la industria de la moda —como las modelos curvy— poniendo en tela de juicio los estándares de estética femenina tradicional occidental, aquellos que ganaron detractores por ser lejanos a las realidad. No sólo las curvys están causando impacto en la industria, también las modelos con alguna particularidad, como Thanda Hopa de 26 años, cuya piel es albina; Chantelle Winnie, la modelo canadiense que padece vitiligo, que apareció por primera vez en American Next Top Model y logró  llamar la atención con su piel morena manchada de blanco, actualmente es la modelo más atípica de la marca de ropa española Desigual.

El 29 de enero de este año, salió la noticia de que la muñeca más amada y odiada de la historia, Barbie, tuvo que modificar su apariencia con la intención de volverse un juguete incluyente. Otro caso ocurrió con la campaña publicitaria  I’m no angel de la marca de lencería Lane Bryant, en donde modelos de talla grande se mostraban en ropa interior con la frase “no soy ángel” como protesta al famoso desfile de Los ángeles de Victoria Secret. La iniciativa de la marca se volvió viral y miles de mujeres subieron a sus redes fotos defendiendo sus curvas con el hashtag  #ImNoAngel.

La belleza madura también se puso de moda de cierta manera. En el 2014, Marc Jacobs eligió a Jessica Lange (American Horror Story), para su campaña primavera verano; Alicia Borra, con 69 años, cerró el desfile de Andrés Sardá, Mercedes Fashion Week 2015, que se celebró en Madrid, con un vestido de encaje color negro que contrastaba con su cabellera blanca; y hoy, con 70 años a la espalda, Alicia Borras representa la marca de ropa juvenil Desigual en su campaña 2016. Estas decisiones tan osadas dentro de la industria significan una nueva apertura para descubrir la belleza femenina de una forma más  heterogénea.

Como decía la escritora Simone de Behauvior: “La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad”, porque el término se construye de una concepción cultural, por eso me parece absurdo determinar la belleza física a través de ciertas proporciones que sólo limitan la capacidad de celebrar como bello un cuerpo distinto. Sin embargo, a pesar de estas modelos antiestereotipos a las cuales se les ha abierto la puerta de la Industria de la moda para acercarse a sus consumidores, creo que estas experiencias se convierten en la excepción a   la regla dentro de las pasarelas y las campañas publicitarias con lo cual quizá sea la despedida del canon de belleza y el umbral de una belleza diversa  sin estereotipos que haga honor a las formas, tonos, y texturas del cuerpo femenino.

Arantxa Castillo: El eterno femenino

Periodista y fundadora de El Eterno Femenino.

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