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La Iglesia le echa más leña a la homofobia

México ocupa actualmente el segundo lugar en el mundo en crímenes a la comunidad LGBTTTI; las grupos religiosos llamaron a las parejas del mismo sexo a vivir en “continencia y castidad”.

esposas

En las últimas semanas México fue testigo de diversas marchas homofóbicas organizadas bajo el estandarte de Frente Nacional por la Familia, en las cuales se exigió que se frenara toda iniciativa que contemplara el matrimonio y la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Esto ocurrió porque en nuestra sociedad aun impera la homofobia. La misma sociedad que hasta hace poco se encontraba rindiéndole homenajes y cuantiosas horas de cobertura mediática al cantautor Juan Gabriel, considerado por muchos como representativo para la comunidad gay.

Nuestro país ocupa actualmente el segundo lugar del mundo en crímenes por homofobia con mil 218 homicidios en los últimos 19 años, según informó la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia. Irónicamente la CDMX, donde actualmente es legal el matrimonio entre parejas del mismo sexo, es la entidad con mayor número de casos, seguido por el Estado de México y por Nuevo León.

Los organismos religiosos se han opuesto de manera pública a cualquier iniciativa que plantee el reconocimiento del derecho de formar una familia de las parejas del mismo sexo, llamándolas a vivir en “continencia y castidad”, pues dicen, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo es considerado como “pecado mortal”.

Actualmente hay ciudadanos considerados “de primera”, quienes tienen todos los derechos y libertades que les garantiza la constitución, y ciudadanos “de segunda”, que ven sus derechos coartados debido a su orientación sexual.

¿A qué se debe la negativa de la sociedad mexicana para aceptar la diversidad en todas sus formas?

No sólo somos un país eminentemente católico, también somos un país con una larga tradición machista que refuerza los roles de género y tacha de “maricon” o “machorra” a cualquier persona que salga de estos. Un territorio que llama a corregir y a sentir vergüenza si es que ha sido señalado por esto.

Por ello, no resulta extraño encontrar a gente que en pleno siglo XXI sugiere no juntarse con zutanito para que “no se te pegue lo puto” o que cree que a fulanita “le hace falta un buen hombre” para que la corrija y la vuelva heterosexual.

Muchos de estos comportamientos se deben a la falta de información por parte de la gente que cree que la orientación sexual es un comportamiento aprendido o una perversión.

¿Por qué es tan difícil aceptar la unión entre parejas del mismo sexo?

El matrimonio en México aún es entendido como un rito mayormente religioso, en el cual mediante el sacramento se une indisolublemente a un hombre y una mujer para que vivan según las normas morales de la Iglesia, con el entendido de que su obligación no es otra más que tener hijos.

Si bien esto es aplicado bajo los estándares religiosos, hoy en día el Estado ve el matrimonio como una figura legal para definir un tipo de familia, lo que lo obliga a proveer de los mismos derechos y obligaciones a todos sus habitantes. Poniéndolo de este modo, no hay motivo alguno por el cual no se pueda llevar a cabo el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

¿Alguien por favor quiere pensar en los niños?

Éste es el argumento más “contundente” de los detractores de la adopción homoparental o lesbomaternal. Dicen que estos niños van a ser objeto de burlas por parte de los otros niños de “familias normales”, además de que al ver que sus padres son homosexuales ellos también lo van a ser.

Primero que nada, si la homosexualidad no siguiera siendo un tema tabú en nuestro país, no tendría por qué burlarse de los niños, y en segunda, si estos niños fueran a volverse homosexuales sólo por ver la relación de sus padres o madres, entonces no existirían los homosexuales, las lesbianas, los bisexuales… porque todos fueron criados en un núcleo familiar tradicional, o ¿no?

Seamos honestos, los integrantes de estos grupos no están haciendo fila para adoptar, ni se quiebran la cabeza pensando en formas de mejorar la vida que puedan llevar los niños en los orfanatos. De lo único que se trata es de dotarlos de unos padres amorosos, responsables y dispuestos a adoptar y esto se puede encontrar en parejas heterosexuales y homosexuales.

La igualdad es un área de oportunidad para el gobierno de México y para la sociedad de este país, en nosotros está que estas prácticas discriminatorias queden en el pasado o en darle pie a las organizaciones cuyas exigencias parecieran llevarnos de regreso a la edad media.

Eduardo Galindo: @Eduardo1909

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