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La hechicera de números

La Condesa de Lovelace le sugirió a Charles Babbage el uso de tarjetas perforadas y un algoritmo clave en la historia de la informática; “la madre de la programación” tuvo que firmar como “A.A.L.” para que sus investigaciones no fueran descartadas.

Ada Lovelace

El poeta inglés, Lord Byron, dijo: “Cuando el hombre cesa de crear, deja de existir”. Sin duda, su hija es un perfecto ejemplo de eso.

Augusta Ada Byron, mejor conocida como Ada Lovelace, nació el 10 de diciembre de 1815, en Londres, Inglaterra. Sus padres se separaron cuando todavía no cumplía el año de edad. Fue criada únicamente por su madre, quien al querer alejarla de la fama y el carácter de su padre la encaminó a las ciencias.

Tuvo una adolescencia difícil. A los 14 años sufrió de sarampión, enfermedad que dejó sus piernas inmovilizadas por más de un año. Este tiempo en cama la ayudó a enfocarse en el  estudio, gracias a lo cual desarrolló amor por las matemáticas.

Cuando Ada cumplió 17 años quedó bajo la tutela de Mary Sommerville. Al ver su habilidad matemática decidió presentarla con Charles Babbage (mejor conocido como el padre de las computadoras) quien en esos momentos trabajaba en su máquina diferencial. El científico quedó sorprendido ante la comprensión de Ada sobre el funcionamiento de su máquina, por ello, la apodó “la hechicera de los números”. De esta manera empezaron a intercambiar correspondencia de manera muy concurrente sobre temas de matemáticas y lógica.

Dos años después, ella contrajo matrimonio con el barón William King que posteriormente recibió el título de Conde de Lovelace, con quien tuvo tres hijos, convirtiéndose así en Augusta Ada King, Condesa de Lovelace. Paralelamente, Charles Babbage seguía trabajando en un nuevo invento llamado: La Máquina Analítica, y un  matemático llamado Luigi Menabrea escribió un texto en francés sobre la máquina.

Entonces Babbage acudió a Ada para que le ayudara a traducir el texto. Así lo hizo, pero además incluyó sus propias notas: sugirió el uso de las tarjetas perforadas; y aún más importante, incluyó un algoritmo que podía calcular los números de Bernoulli (una importante herramienta para físicos, matemáticos e ingenieros). Hoy en día ese algoritmo es conocido como el primer programa de la historia, lo que convirtió a Ada en la “madre de la programación”.

Esto sucedió 100 años antes de la invención del primer ordenador. Lamentablemente, en aquellos tiempos no era aceptado que una mujer estuviera involucrada en esta clase de estudios, por lo que tuvo que firmar su trabajo como “A.A.L” y así pudo evitar que sus investigaciones fueran descartadas.

Falleció a los 37 años por causa de cáncer de útero y fue enterrada junto a su padre en la Iglesia de Santa María Magdalena en Hucknall, Nottingham.

La Condesa fue una pionera en su campo y dejó un gran legado. Uno de los lenguajes de programación utilizados por el ejército de Los Estados Unidos fue llamado en su honor: ADA, y desde el 15 de octubre 2009 se celebra el Día internacional de Ada Lovelace, donde además de recordarla, se destaca el trabajo de las mujeres en el campo de la tecnología, la ciencia, la ingeniería y las matemáticas.

Laura Morelos: @ZgraverobberZ

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