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La “B” de LGBT

La escala de Kinsey establece que existen heterosexuales y homosexuales, y bisexuales en cinco diferentes niveles; la bisexualidad está presente en la vida salvaje también, entre los monos y los delfines, por mencionar un par.

bandera gay

En los medios de comunicación se hace ruido sobre Bruce Jenner, y su transición. En las redes sociales se celebra la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. En las calles, se debate sobre las familias homoparentales.

Es decir, se habla de diversidad, pero irónicamente los tópicos populares sobre diversidad no son suficientemente diversos, porque se habla de homosexuales, lesbianas y de transgéneros, pero no de bisexuales.

Los bisexuales son tan invisibles, que la gente cuando nota un comportamiento que les parece “fuera de lo normal” pregunta: ¿eres homosexual? Porque la posibilidad de que te gusten las personas de tu mismo sexo y las del sexo opuesto no existe en sus cabezas.

La población en general no toma en cuenta a las personas que tienen esta orientación sexual, y si las reconocen, lo hacen combinando un montón de mitos: que los bisexuales tienen que estar necesariamente con una mujer y un hombre, que por añadidura son bígamos o polígamos; que es una etapa, y en algún punto de sus vidas se decidirán por hombres o mujeres; que nunca tendrán una relación seria porque siempre les hará falta intimar con el otro sexo; que no saben lo que quieren; o que está de moda.

¿De qué se trata entonces? Aquí viene una analogía infantil para simplificar las cosas: te gusta el helado, te gusta el helado de chocolate y el de vainilla y eso no quiere decir que no sepas qué helado te gusta. Te gustan los dos y ya, tampoco significa que siempre vas a pedir el helado combinado o que te sentirás insatisfecho cuando pidas un helado de chocolate en lugar del de vainilla. Con los bisexuales lo mismo.

La bisexualidad es una orientación sexual en la cual el individuo puede ser erotizado o presentar sentimientos románticos por personas de ambos sexos. La monogamia, la seguridad sobre la identidad sexual y la capacidad de establecer relaciones significativas son completamente independientes.

Alfred Kinsey, un biólogo que dedicó gran parte de su carrera a la investigación sexual humana en los Estados Unidos, estableció una serie de conclusiones sobre la homosexualidad en donde figura la bisexualidad.

Después de realizar más de 10 mil entrevistas, el investigador estructuró la escala de Kinsey, que describe siete grados de comportamientos sexuales, donde el cero representa la atracción absoluta por personas del sexo opuesto y el seis la ausencia absoluta de atracción por el sexo opuesto. Las personas que se encuentran entre el uno y el cinco, corresponden a aquellos que demuestran atracción por ambos sexos en diferentes niveles.

¿Entonces hay un montón de bisexuales? ¿Dónde están? Un bisexual puede reprimir su comportamiento homosexual y pasar desapercibido el resto de su vida. Esto no significa que esté bien, pero es algo que seguramente sucede más a menudo de lo que creemos.

En el mundo animal estas conductas son completamente normales, entre los delfines, por ejemplo. Científicos norteamericanos estudiaron durante un tiempo a un grupo de delfines nariz de botella en Shark Bay, Australia, y observaron comportamiento bisexual en la mayoría de los ejemplares. O el bonobo, cuyos grupos están basados en el matriarcado, es una especie enteramente bisexual.

Aunque es importante comprender que existen personas que entablan relaciones personales de manera distinta a nosotros y que tiene un nombre, es necesario tener en mente que hay un número infinito de configuraciones cuando se habla de sexualidad humana y que esta necedad nuestra de etiquetar y clasificar todo y a todos es innecesaria, basta con entender que todos amamos diferente.

Karen Cymerman: @KarenCymerman

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