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Gladys Lanza Ochoa dejó un legado de lucha feminista

IM-Defensoras señaló al Estado hondureño como responsable de someter a Gladys a trato cruel e inhumano hasta propiciar su muerte; el Tribunal de Tegucigalpa impuso a la defensora una condena de 18 meses de prisión difamación y calumnias.

Gladyz Lanza

El pasado martes 20 de septiembre la defensora de los derechos humanos de las mujeres en Honduras, Gladys Lanza Ochoa murió en Tegucigalpa en medio de un proceso judicial cuyo aplazamiento contribuyó al fallecimiento de la activista, dijeron las integrantes de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras).

A través de un comunicado, defensoras de México, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, integrantes de la IM-Defensoras, a través de la articulación de distintas redes locales y nacionales que la integran, lamentaron el fallecimiento de esta “histórica feminista” y señalaron al Estado de Honduras como responsable de someter a la defensora a trato cruel e inhumano, hasta el grado de propiciar su muerte.

Gladys Lanza fue coordinadora del Movimiento por la Paz Visitación Padilla (MVP), un colectivo de mujeres defensoras de derechos humanos en Honduras que contribuye a la erradicación de la violencia de género, así como al impulso de la participación de las mujeres en los espacios púbicos.

A raíz de su trabajo en la defensa de la democracia y los derechos de las mujeres en su país Gladys fue sujeta de hostigamiento y violencia institucional por parte de las autoridades policiales e impartidoras de justicia hondureñas.

El 26 de marzo de 2015 el Tribunal de Tegucigalpa impuso a Gladys una condena de 18 meses de prisión por el supuesto delito de difamación y calumnias. Esta acusación surgió de la defensa del MPV a una mujer víctima de acoso sexual y laboral por parte de Juan Carlos Reyes, ex director de la Fundación para el Desarrollo de la Vivienda Social Urbana y Rural (Fundevi), ya que después de esta denuncia el acusado presentó una querella, pero contra Gladys, acusaron las defensoras mesoamericanas.

Tras la sentencia de cárcel emitida por el Tribunal, el 31 de agosto de ese año la defensora presentó una denuncia ante la Dirección de Mecanismos de Protección y Análisis de Conflictos Sociales por hostigamiento policial debido al incremento en el acoso desde que el 21 de agosto presentó una solicitud en la que insta a la corte a que emita una decisión sobre la apelación que interpuso a la sentencia de cárcel, ya que la toma de esta decisión excedió el periodo de 60 días al que está obligado, según información del organismo internacional Front Line Defenders.

Las integrantes de la IM-Defensoras señalaron que este “proceso de judicialización, prolongado de manera arbitaria y acompañado de varios actos de hostigamiento, supuso una enorme presión emocional para Gladys y contribuyó de manera ostensible al deterioro de su salud, siendo uno de los factores que han propiciado el fatal desenlace”.

Esto debido a que el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas estableció que “la prolongación excesiva en la condición de inculpado, aun en el caso de no encontrarse privado de libertad, constituye una forma de trato cruel”.

Las defensoras finalizan con un abrazo para las compañeras del Movimiento por la Paz Visitación Padilla, las “Chonas” y reiteraron que honran, agradecen y celebran la vida y el legado de esta activista cuyo ejemplo de lucha feminista fue, es y será inspirador para todas las mujeres de Honduras y América Latina. Se despidieron con estas palabras para Gladys Lanza:

¡Gracias, Gladys!

Tu legado feminista pervivirá y se renovará en cada mujer que alce su voz para exigir sus derechos y por la esperanza de un mundo mejor.

Fotografía: Tiempo Digital

Corina del Carmen

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