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Feminismo de Estado o feminismo independiente: grita, protesta y vota

Elsa Conde y Orfe Castillo (Fórmula 16), son dos feministas que se postularon como candidatas a puestos de elección popular el próximo 5 de junio; ¿una candidatura feminista desvirtúa el trabajo a favor de la transformación social por la paz?

fórmula 16

Por qué si hay machos de izquierda nos escandalizan las feministas de derecha.

A propósito de las elecciones que se avecinan, en las que afortunadamente y ejerciendo el derecho que desde 1953 garantiza a las mexicanas (votar y ser votadas), feministas que apuestan por un cambio social se postularon como candidatas a puestos de elección popular el próximo 5 de junio, ejerciendo así este derecho: Elsa Conde y Orfe Castillo por el partido Fórmula 16; y Marcela Lagarde por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Sin embargo, no faltan las voces que nos condenan por participar de la democracia, ya que se considera que los feminismos, como movimientos críticos de la explotación de género, clase y raza,  deben ir contra ese sistema, no participar de él.

Si bien es cierto que el feminismo de Estado nos condena a la igualdad de explotación, también es cierto que trabajar para transformar esas condiciones desde dentro suma a la lucha feminista.

Silvia Federici afirmó que no confía en las feministas de Estado porque no cambian las condiciones, se suman a la opresión. Como Hillary Clinton, quien apoya políticas de Estado afines a la explotación capitalista que se lleva entre las patas la vida de las mujeres, pero, ¿esto se aplica al 100 por ciento de los casos?

Qué hay —por ejemplo en México— con feministas que han transformado el marco jurídico a favor de nuestros derechos como Marcela Lagarde y de los Ríos, quien durante su tiempo como funcionaria brindó los elementos teóricos para crear la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007) y quien nuevamente se postuló a un cargo de elección popular ¿Por qué es contradictorio para algunos? ¿Porque es feminista, no tiene derechos político-electorales? ¿Su candidatura desvirtúa su trabajo a favor de la transformación social por la paz?

Definitivamente confío más en los movimientos de base que cimbran desde abajo la estructura patriarcal, pero no niego que desde todos los frentes se abona a la transformación. Si el machismo se enraíza hasta en las izquierdas más radicales, que el feminismo brote también en las derechas más conservadoras.

No me malentiendan, nada de feminismo burgués que no mira las distintas opresiones a las que estamos sujetas todas las mujeres, a lo que le apuesto es a la expansión de la ideología feminista en todos los estratos.

Tanto Federici como Lagarde coinciden con Beauvoir, en que el nacimiento de esta desigualdad social se remonta siglos atrás con la creación del sistema capitalista, por lo tanto no lo vamos a desmontar en dos días, y menos si nuestra energía está concentrada no en derribar al sistema sino en poner el dedo en las diferencias.

Las feministas que llaman “institucionales” porque trabajan desde una ONG, una dependencia de gobierno, en fin, una institución, han logrado también transformaciones a favor de nuestros derechos, han reformado marcos jurídicos para protegernos y garantizarnos una vida libre de violencia; las académicas han aportado sustento teórico al movimiento feminista, han desentrañado el machismo desde sus raíces, han descubierto el origen de la desigualdad que causa discriminación y violencia; y las feministas independientes, radicales, que ponen el cuerpo en la lucha, que dan fuerza a los movimientos con su rabia organizada en aras de defender la alegría, aquellas que desobedecen, todas ellas han sumado también al progreso de las mujeres, han abonado a nuestra libertad de ocupar todos los espacios como se nos de la gana.

Estoy convencida de que la construcción de la paz tiene muchos caminos. Echemos mano de todas las herramientas: soplemos el silbato, y cuando lo escuchemos no seamos indiferentes, entrenémonos en autodefensa, hagamos ruido por todos lados, exijamos leyes que nos protejan y autoridades que las apliquen, tomemos las calles, hagamos escuchar nuestras voces, sembremos cruces, votemos, ejerzamos todos nuestros derechos como se nos de la gana, hagamos vida, de eso se trata.

A la mejor peco de ingenua, me falta mucho pero mucho que aprender, confieso que esta vez no estoy tan segura de mi opinión, rompamos la barrera y seamos cómplices, no me linchen si me equivoco en esta reflexión, ayúdenme a pensar: ¿los feminismos de derecha son una amenaza contra el progreso de las mujeres o es un rayito de esperanza que se hable de feminismo en la derecha, la izquierda, el centro, y por todos lados?

Por ahora yo creo en el rayito de luz. Metámonos en todos los hoyos y rompamos todas las paredes. No trabajemos por la igualdad de explotación, sino por la construcción de un mundo de paz donde todas las personas podamos hacer vida, sin violencia, con libertad y alegría.

Seamos caudal que se desborda, seamos todos los ríos, seamos inmenso mar.

Fotografía: Cimac Noticias

Corina del Carmen

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