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Estrategia 30-100 en deuda con las capitalinas

Un día después de la histórica marcha 24A, el GDF emprendió la Estrategia 30-100 para erradicar la violencia contra las mujeres; la activista feminista Cynthia Híjar Juárez, documentó la agresión a la que fue sujeta en el estación del Metro San Lázaro.

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Hace cuatro meses, el 24 de abril la #MareaVioleta inundó las calles de la Ciudad de México (CDMX) con la exigencia de miles de mujeres para la erradicación de la violencia de género en esta ciudad. Los pasos que miles de niñas, adolescentes y mujeres dieron unas junto a las otras, en colectivo, retumbaron hasta las oficinas de los administradores de esta urbe quienes ante tal estruendo no pudieron hacer más que ponerse al fin en acción para garantizar una vida libre de violencia a las capitalinas.

Esa marcha nacional en la que mujeres de todas las edades, condiciones, preferencias, mujeres de mundos distintos convergieron uniendo sus voces al grito de #VivasNosQueremos, marcó un antes y un después en la forma de percibir, desnaturalizar y denunciar la violencia que azota las vidas de las mujeres y que deja saldo de siete feminicidios diarios en todo el país.

A raíz de este movimiento histórico gestado por y para las mujeres de manera autónoma y autogestiva, al siguiente día, el 25 de abril el gobierno capitalino encabezado por Miguel Ángel Mancera emprendió la Estrategia 30-100 para erradicar la violencia de género en los espacios públicos. Además del ya famoso y no tan útil silbato, el jefe de gobierno anunció una serie de compromisos para garantizar la seguridad de las mujeres en los espacios públicos.

A cuatro meses de emprendida esta estrategia, el pasado 24 de agosto el gobierno de la CDMX presentó el informe a 100 días de la Estrategia 30-100 en el que da cuenta de las acciones emprendidas desde el 25 de abril para la erradicación de la violencia contra las mujeres en los espacios públicos de esta ciudad.

El informe detalló los resultados de la estrategia en cuanto a violencia en el transporte público. A pesar de los avances, la deuda que tiene el gobierno con las mujeres de esta ciudad aún no está saldada. Muestra de esto son los casos de acoso sexual en el transporte, que no disminuyen, además de la omisión y negligencia de las autoridades que revictimizan a las denunciantes.

Aunque se reportó que del 26 de abril al 2 de agosto hubieron 178 detenciones por violencia sexual, 164 en el Sistema de Trasporte Colectivo Metro (STC Metro), los funcionarios insisten en desalentar a las víctimas en su proceso de denuncia, lo que obstaculiza su acceso a la justicia.

El día de ayer la activista feminista Cynthia Híjar Juárez, documentó la agresión a la que fue sujeta en el estación del Metro San Lázaro por parte de Salvador Patiño Rodríguez, un usuario que tomó fotos de su cuerpo sin su consentimiento. Cynthia transmitió un video en el que evidencia la agresión física. Así es, el tipo no tuvo suficiente con agredirla sexualmente, sino que también la golpeó cuando ella se defendió.

Cynthia también evidenció la incompetencia de las autoridades responsables de garantizar la seguridad de las personas usuarias del transporte público. Como se muestra, el funcionario intenta deslegitimar su denuncia y trata de hacer que desista de la misma. Por supuesto Cynthia sigue adelante y después de mucho insistir las autoridades tuvieron que hacer su trabajo (por el que cobran, de nuestros impuestos) y dieron 24 horas de detención a Salvador Patiño. Este arresto se suma a los 178 detenciones hechas por violencia sexual en el transporte público, de las cuáles un 92 % (164) fueron en el Metro.

El caso de Cynthia, desafortunadamente no es la excepción, es la regla. De acuerdo con el informe presentado por el gobierno de la Ciudad, 56 % de los casos de abuso sexual en el transporte público es contra mujeres jóvenes de 18 a 30 años; 57 % de los casos el abuso se da dentro de los vagones mixtos. La agresión se dio en la estación San Lázaro, de la Línea uno la cual es una de las tres más violentas para las mujeres según el informe.

Cynthia, en otro video, señaló un vacío en el protocolo de atención a víctimas en cuanto a la protección de datos personales, ya que derivado de los procedimientos de las autoridades el agresor puede acceder a los datos personales de la víctima.

Esto sin mencionar que a pesar de las campañas comunicativas que también se expusieron en el informe, las personas usuarias del metro mantienen actitudes violentas contras las mujeres, como se ve en uno de los streamings publicados por Cynthia, en el que otras mujeres presentes defienden al agresor con el argumento de que es un “señor adulto”, hecho que manifiesta la misoginia y el adultocentrismo, o sea como es un “señor adulto”, ¿tiene derecho a agredir sexualmente a las pasajeras impunemente? De nueva cuenta se responsabiliza a la víctima por su reacción ante la violencia y la agresión se normaliza.

A pesar de las resistencias sociales e institucionales, los movimientos por los derechos de las mujeres avanzan incansablemente, sin retroceder, sin renunciar a la exigencia de paz y justicia. Porque somos marea que inunda, caudal que corre imparable, no descansaremos hasta que cada mujer viva libre y segura.

Fotografía: Ciudadanos ENRED

Corina del Carmen

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