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Espacio Barrios Bajos: café y arte valdiviano

Espacio Barrios Bajos es un proyecto de difusión cultural en la declarada Capital Latinoamericana de la Cultura 2016; esta galería de arte cuenta con un café para atraer público e invitar a la comunidad y a los transeúntes a visitar el espacio, y utilizarlo como refugio o punto de encuentro.

espacio barrios bajos

En Pérez Rosales 986, a pocos pasos de Cochrane, la Iglesia San Francisco y el Torreón, se encuentra una vieja casa de madera con paredes blancas tanto por dentro como por fuera, un techo algo bajo y un patio muy descuidado en medio del cual se ven árboles, pasto, maleza, algo de chatarra, una destartalada puerta y un hermoso gato de pelaje en variados tonos de verde, además de una segunda casa, más pequeña y ya en desuso, justo al fondo. Las paredes de frío papel blanco que decoran la casa principal están cubiertas de muchas, hermosas, coloridas y variadas obras —pinturas, fotografías, collages— de las cuatro desmarcadas quienes el pasado fin de semana, del 7 al 10 de abril, hicieron un evento para ‘inaugurar’ este nuevo espacio artístico y de difusión cultural cuyo lanzamiento oficial será en septiembre próximo y que por el momento (¿o definitivamente?) se conoce como Espacio Barrios Bajos.

Las desmarcadas, como se denominó el grupo que organizó este evento, son cuatro artistas chilenas llamadas Sol Díaz, Natalia Bustamante, Gabriela Urrutia y Elisa Figueroa, pero el proyecto Espacio Barrios Bajos pertenece únicamente a las últimas dos, Gabriela y Elisa, la primera una nativa valdiviana y la segunda una santiaguina lo suficientemente atrevida, o excéntrica, como para radicarse por voluntad propia en nuestra pequeña, lejana y lluviosa ciudad. Pero hermosa ciudad, al fin y al cabo.

Barrios Bajos

“Estamos súper en pañales. La idea es remodelar, mejorar la iluminación para que sea apta para exhibiciones, cambiar los muros, alzar el techo, etc. El proyecto que vamos a inaugurar en septiembre es una galería acompañada de un café que estará también a cargo de nosotras”, explicó Gabriela tras recibirme, quizás sintiendo la necesidad —innecesaria— de justificar la actual apariencia del lugar. La casa no es tan fría como parece a pesar de las puertas y ventanas abiertas y del lóbrego cielo, la mesa sobre la que ellas trabajan en una tabla estirada sobre dos soportes de madera, y las paredes están cubiertas de las obras que exhibieron durante el fin de semana. Antes de sentarme con ellas les pido permiso para recorrer la casa. El patio es fantástico, muy descuidado pero encantador, como lo son las casas antiguas que reflejan una larga historia. Hay un enorme letrero que dice ‘Bingo’ en la bodega junto al patio (un vestigio del evento de inauguración), y más obras amontonadas en una pieza en un rincón. El lugar tiene una innegable personalidad y casi da lástima pensar que será remodelado, aunque la curiosidad de imaginar cómo quedará es muy poderosa. El espíritu del barrio y de una Valdivia algo olvidada es fuerte en esta casa.

“Estamos teniendo algunas dudas con el nombre de la galería, pero la idea es tener un vinculo directo con el barrio. Por eso también la decisión de ubicarnos acá, porque éste es un sector bastante particular, es un barrio bien emblemático y muy antiguo que es periferia y centro a la vez, y las relaciones que se dan en este barrio y entre él y el resto de la ciudad son complejas. Por lo mismo tienen gente muy organizada ya que han enfrentado muchas adversidades, como que se les inundaba todo el barrio cada invierno, y su organización —las juntas de vecinos— es muy potente y ha sacado adelante el barrio” declaró Gabriela. La casa antigua, la ubicación, no son al azar. “Esta casa es de 1918. La instalación eléctrica es de ese año. Hay que remodelar la casa, acondicionarla y modernizarla para que sea apta. Es la típica casa de barrios bajos, y si bien vamos a remodelar, queremos mantener algo de la estética propia de ella y de su configuración, cuyos cambios reflejan los mismos cambios que ha sufrido el barrio”, remató.

Café y Espacio Barrios Bajos

El espacio presenta muchos desafíos, siendo el primero y quizás el primordial, el financiamiento. Espacio Barrios Bajos no es el primer ni el único proyecto de difusión cultural en la ciudad, y encontrar una manera de mantener y de financiar sus actividades en el mediano y largo plazo es un reto, uno que quizás sea más adecuado no enfrentar solas. “Estamos viendo qué hacemos porque somos todos espacios pequeños y auto gestionados, y hay que proyectar la sustentabilidad de los espacios que se dedican a la cultura, por lo cual estábamos pensando en generar una especie de circuito pequeño alternativo de retroalimentación”, señaló Gabriela. Un método del que muchos artistas dependen debido a las escasas posibilidades de retribución económica que ofrece el panorama cultural en el país son los fondos gubernamentales, pero ellos son esporádicos y variables, y no algo de lo que aferrarse.

“Nos adjudicamos un FONDART (Fondo Nacional de Apoyo a las Artes) a ejecutarse el próximo semestre que consiste en talleres artísticos gratuitos para jóvenes y la comunidad, pero los fondos son transitorios, no es algo estable, y la idea es llegar a un modelo o sistema de financiamiento que sea regular para poder contar con cierta cantidad de dinero más o menos fija todos los años con la cual desarrollar nuestras actividades”, explicó.

Y ahí es donde acompaña la idea del café, para atraer público e invitar a la comunidad y a los transeúntes a visitar el espacio, aunque sea como excusa, a tomarse un café y utilizarlo como refugio o punto de encuentro. “El café se concibe como un espacio de convocatoria; las galería de arte en muchas partes tienen un carácter de por sí un poco elitista. Poca gente entra, quizás algunos contenidos que se desarrollan a través del arte con confusos o abstractos y no es tan fácil digerirlos para el público que siente que son sólo para otros artistas o intelectuales. A veces la gente se siente analfabeta frente a una obra, e incluso yo que tengo formación, habiendo estudiado cinco años una carrera artística, muchas veces me siento fuera de lugar en una exhibición porque siento que no hay una invitación real a formar parte de la obra” expresa Elisa,  añadiendo que “(el público) tiene miedo de expresarse, de sentirse ignorante, y de eso se trata: uno debiera poder opinar y toda opinión es válida, pues eso es lo que se está desprendiendo de la obra, lo que se está leyendo de la obra y lo que al final está al mando de la obra; la obra se constituye en este encuentro que se produce con el espectador. Es insoslayable esta triada de artista, obra y espectador. Sin uno no funciona nada”.

Desmarcadas en el barrio

El evento del pasado 7 al 10 de abril que hizo las veces de prelanzamiento del local, fue también un espacio de reunión para las cuatro artistas, y una forma de comenzar a fusionarse con el barrio y su comunidad. Tuvo talleres, exhibición, y un concierto animado por Las Moño, banda compuesta por dos de las cuatro desmarcadas, Sol y Natalia, quienes fueron acompañadas por Nicolás Biskupovic, músico que maneja un pequeño local de eventos llamado Espacio en Construcción. “Nos ha ido muy bien” comenta Gabriela entre risas, sin querer sonar falta de modestia.

“La casa estuvo llena, vino harta gente, hubo una señora viejita del barrio que vino todos los días, era muy linda ella”, agregó Elisa también sonriendo. Ambas se ven felices por los resultados de la exposición, y muy animadas por lo que, esperan, ese resultado sea representativo para el futuro de la galería. “La exposición fue muy poco pretenciosa”, continuó Elisa, “no hicimos obras especiales para esta muestra sino que la idea fue mas bien encontrarnos las cuatro, ver en qué estaba cada una, qué habíamos estado haciendo todo este tiempo, y por lo mismo está montado de esa forma, hay un poquito de cada una y todo bien mezclado”.

“También fue un poco experimentar para ver cómo funciona el espacio, qué pasa si lo tenemos abierto durante el día, ¿llega gente?, ¿qué pasa con la gente del barrio?, ¿se interesa, entra a ver? Porque claro, en la inauguración uno sabe que va a venir la gente, porque hay una invitación, un cóctel, es un evento pero, ¿qué pasa todo el resto del tiempo que tienes algo así abierto? Y nos hemos llevado una grata sorpresa la verdad, con hartos visitantes. Esta calle es muy transitada por lo que dar un paso al costado y entrar al espacio no les cuesta nada” señala Gabriela, quien proyecta una cercana interacción entre espacio y comunidad. “Con el proyecto de renovación va a haber mucha más visibilidad, la fachada va a cambiar y la idea es que la galería se configure casi como un espacio público, que invite a la comunidad a habitar este espacio”.

Ciudad y cultura

El proyecto comenzó oficialmente, o materialmente, a fines del año 2015 cuando adquirieron la casa en Pérez Rosales 986 y pudieron comenzar a instalarse, pero Gabriela y Elisa comentaron que la idea es algo que venían urdiendo desde que se conocieron cuando coincidieron en sus estudios en la Universidad Austral en el año 2010. “Desde que nos conocimos comenzamos a gestionar actividades que tenían que ver con este perfil de entender la exhibición de arte y la exposición como algo que debiera reunir a la comunidad y efectivamente recoger la visión que tienen respecto de la cultura misma. Esta idea colectiva de construir la identidad era antes algo súper intuitivo que recién ahora podemos poner en palabras —y en proyectos—, pero mirando hacia atrás podemos ver que siempre hemos apuntado a eso”, detalló Elisa.

Sobre la ciudad tienen aún más cosas que decir. Valdivia fue ‘declarada’ Capital Latinoamericana de la Cultura para el año 2016, título que fue comprado y que sienten —ellas y muchos otros artistas— que la ciudad no merece, además de pensar que esos fondos pudieron haberse invertido para, efectivamente, potenciar en la ciudad la cultura de la mano de sus artistas. “Creemos que es bueno posicionarse desde la periferia”, contó Elisa, “estamos al sur de Chile donde no pasa absolutamente nada en materia de cultura y realmente es preocupante, no hay ninguna infraestructura cultural, tenemos un museo de arte contemporáneo que cierra la mitad del año. Para otras regiones es aún más nefasto el panorama, por lo  que queremos ser una posibilidad real y una referencia para el desarrollo de un circuito cultural en la región”. Y Gabriela agregó: “a los mismo artistas nos da un poco de rabia eso, ese slogan de ‘capital cultural’ porque no vemos iniciativas muy claras. Es una postal y la ciudad tiene que hacerse cargo. Además cuando hablas de cultura no puedes tampoco imponer el tipo de cultura que quieres desarrollar. El arte es un trabajo colectivo y colaborativo (y auténtico) que se hace con todas las personas y todos los agentes de la comunidad”.

¿Cómo resultará el proyecto y cuál será su influencia en el panorama cultural de la ciudad? Sólo el tiempo dirá, pero esfuerzo, talento y planificación apropiada hay de sobra para pensar en un buen resultado. Y aunque la fecha oficial de inauguración es recién en septiembre próximo, a partir de este mes de mayo y durante todo el año se realizarán talleres artísticos en Espacio Barrios Bajos sobre muy diversas disciplinas, los cuales se pueden revisar en su página de Facebook.

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Felipe Oliva A.:@ender27 

Estúpido y sensual periodista que siempre tiene sueño.

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