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Vigente la discriminación contra mujeres indígenas

No existe ningún instrumento jurídico de reconocimiento y protección de los derechos específicos de las mujeres indígenas; en México persiste una brecha significativa en cuanto a acceso a la educación entre población indígena y no indígena.

mujeres indigenas

Hoy 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) el 23 de diciembre de 1994 en su resolución 49/214, dentro del marco del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo.

Cada año el Día Internacional de los Pueblos Indígenas tiene un tema especial, para 2016 el tema es la educación. El derecho de los pueblos indígenas a la educación está consagrado en el artículo 14 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el cual establece que: “Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje”.

Asimismo se estableció también en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Objetivo 4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la cual se ratificó por los 193 países miembros de la ONU, entre los que se encuentra México.

Sin embargo, en este país, la realidad de las personas indígenas esta lejos de lo acordado en los tratados internacionales firmados por el gobierno mexicano. Y si la situación de los pueblos originarios en general es de desventaja, la de las mujeres indígenas lo es todavía más. Así lo expresan ellas mismas en la Declaración del VII Encuentro Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, celebrado en Guatemala en noviembre del año pasado.

Las 268 mujeres indígenas que asistieron al Encuentro,  reconocieron que “a pesar de los avances, en los Estados persiste el colonialismo, la discriminación, sexismo, racismo y exclusión, lo que remarca la invisibilización de las mujeres, juventud e infancia indígena y por ende el ejercicio de sus derechos”. Esto se debe a que no existe ningún instrumento jurídico de reconocimiento y protección de los derechos específicos de las mujeres indígenas, por lo que se acentúa la invisibilización.

Es así que recomiendan a la cooperación internacional programas integrales y a largo plazo, y que en la elaboración, implementación y evaluación de las políticas de cooperación en este tema se involucre directamente a las mujeres indígenas. Exigen que sean ellas las que tengan acceso directo a los fondos dirigidos a esta población.

También llaman al Secretario General de la ONU a que de acuerdo con el párrafo 31 del documento final de la Conferencia Mundial de Pueblos Indígenas, se garantice la transversalidad de mujeres, jóvenes e infancia indígena en el Plan de Acción de Naciones Unidas.

A los Estados parte recomiendan que implementen las legislaciones nacionales sobre derechos de los pueblos indígenas, pues el gobierno mexicano hace caso omiso. De acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano de los Pueblos Indígenas en México, hecho por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la población indígena en México tiene un índice de desarrollo humano 11.3 % menor que el de la población mexicana no indígena.

Este informe también reveló que en México las personas y comunidades indígenas se ven en mayor medida privadas de sus derechos fundamentales como la educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos y alimentación. El 93.9 % de esta población está privada al menos de uno de esos derechos, mientras que un 64.2 % lo está de al menos tres de ellos.

En cuanto al tema del día en 2016, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hecho en 2016,  en México persiste una brecha significativa en cuanto a acceso a la educación entre población indígena y no indígena.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a propósito de este día, dos de cada 10 niños hablantes de una lengua indígena no saben leer ni escribir y 23 % de las personas que hablan alguna lengua indígena son analfabetas, es decir, personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir.  Otro aspecto en el que la brecha de educación se abre es  la escolaridad acumulada de la población mayor de 15 años. Según esta instancia las personas indígenas estudian por 5.7 años, lo que significa 3.7 años menos que la población que no habla ninguna lengua indígena.

Este rezago en la educación impacta en su derecho al trabajo, ya que de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2015, un 46.9 % de la población indígena de más de 15 años es económicamente activa, cifra que está 7.8 puntos porcentuales debajo de la participación económica de personas no indígenas. Además, cuando las personas indígenas trabajan, lo hacen principalmente como empleados u obreros (37 %). 15 de cada 100 hablantes de una lengua indígena trabajan sin pago. Asimismo las mujeres indígenas que trabajan, 32 % lo hacen por su cuenta.

Corina del Carmen

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