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Divide opiniones silbato contra el abuso sexual

La escritora Guadalupe Nettel expuso una de las mayores debilidades que tiene dicha estrategia: no contempla la violencia doméstica que sufren las mujeres mexicanas; INMUJERES manifestó en una misiva su descontento con la “campaña machista” que la prensa y la sociedad promovieron debido al anuncio de Mancera. 

silbato contra el abuso sexual

Como parte del 30-100, estrategia del gobierno de la Ciudad de México para combatir el acoso sexual contra las mujeres en el transporte público, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, anunció la entrega de silbatos para llamar la atención en caso de que alguien sufra o sea testigo de un acto de violencia machista.

Sin embargo, desde que hizo pública esta medida de seguridad, los memes y las burlas estuvieron a la orden del día. Algunos usuarios de Internet se mostraron reacios y criticaron que esta campaña pone el énfasis en las víctimas, no en los agresores, lo que las hace a ellas totalmente responsables de salvaguardar su integridad física.

“Además de la absurda delimitación de género, la medida muestra su pobre comprensión del acoso que vivimos las mujeres en las calles. ¿Cree que no se nos ha ocurrido, a nosotras solitas, gritar o hacer ruido cuando alguien nos acosa? Y si por alguna razón no hacemos un escándalo, ¿por qué será? ¿Será porque la gente alrededor no ayuda, el policía no nos cree, y el proceso de denuncia es largo, tortuoso y revictimizante?”, escribió Catalina Ruiz Navarro, feminista y periodista.

Agregó que los silbatos contra el abuso sexual integran una política grosera e insensible a las problemáticas de las mujeres, ya que de manera simbólica manda el mensaje de que lo único que necesitan para hacer frente a las agresiones es “soplar un pito”, lo que refuerza la idea del estado falocéntrico y paternalista.

Por su parte, la escritora Guadalupe Nettel expuso una de las mayores debilidades que tiene dicha estrategia: no contempla el acoso y la violencia doméstica que viven las mujeres mexicanas, todos los días, en sus hogares. ¿Qué hacer cuando un esposo borracho y colérico decide que es buen tiempo para desquitar su ira y frustración con su esposa? ¿Tocar el silbato y esperar que alguien venga en auxilio de la “damisela en peligro“?

“Con esa poderosa herramienta podremos subir al Metro a altas horas de la noche sin sentirnos amenazadas, o caminar por callejones oscuros sin ninguna clase de peligro. Podremos llegar tranquilas a nuestro hogar aunque nuestro marido esté borracho y sea violento. Desde ahora, estaremos amparadas por el silbatito de Mancera“, ironizó en su columna de Máspormás.

Por otra parte, integrantes del Consejo Consultivo del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México (INMUJERES CDMX) manifestó en una misiva su descontento con la “campaña machista” promovida en la prensa y en las redes sociales a partir del anuncio de Mancera, ya que ésta se mofa del esfuerzo que organizaciones feministas han hecho en los últimos años para visibilizar y eliminar la discriminación y la violencia de género. Instó a la sociedad a hacerse corresponsables de estos crímenes y a debatir sobre la interpretación que las autoridades hacen de las demandas de la agenda feminista.

“Algunos medios y sectores sociales centraron su atención exclusivamente en el silbato; hacer eco de esta campaña machista es apelar a la violencia de género contra las mujeres y las niñas como un problema menor, digno de ser tratado con bromas misóginas“, puntualizó en el documento firmado por Aimée Vega Montiel, Adriana Luna Parra, Eugenia Correa, Gloria Ramírez, entre otras.

En el mismo tenor, Teresa Incháustegui Romero, experta en género, seguridad y políticas de igualdad explicó que los silbatos son una herramienta útil en los países anglófonos como Nueva Zelanda, porque refuerzan el sentido de comunidad y sororidad entre la población de mujeres, por lo que lamentó que la función originaria que tenía esta iniciativa se transfiguró en una metáfora fálica que lo único que hizo fue promover un discurso machista.

“Además de ser un recurso para las mujeres que atraviesan parajes urbanos solitarios y peligrosos, el sentido de su uso fue también provocar una respuesta comunitaria de sensibilización y corresponsabilidad respecto a estas agresiones que victimizan a las mujeres y niñas, induciendo un cambio cultural importante. No para que las mujeres se defiendan solas, como se ha dicho en las redes sociales, sino para provocar el concernimiento de la comunidad y las autoridades en su prevención y erradicación“, indicó.

Fotografía: Excélsior 

Redacción 

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