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El día que Jesucristo fue acusado por violar a una menor

Juzgar a las madres por los abusos que los hombres comenten contra los menores no sólo es misógino, también es ingenuo; el 90 % de los abusos sexuales contra menores es perpetrado por personas conocidas.

En la Ciudad de México, es tradición que cada Semana Santa un hombre impecable y de buenas costumbres represente el Via Crucis en el municipio de Iztapalapa. Es tan importante, que el evento es televisado y se cubre en los medios de comunicación locales.

Este mes se cumplirán dos años de la participación de Ricardo Salas Martínez como Jesús de Nazaret. 2016 también fue el año en el que Salas Martínez fue acusado por abusar sexualmente de su hija de 8 meses de edad en Aguascalientes.

El 30 de agosto de ese año, en el municipio de Asientos, la madre de la menor acudió al hospital al descubrir que los genitales de la niña sangraban: la bebé se había quedado al cuidado de su padre. Aunque el violador argumentó que se había caído, el personal medicó confirmó el abuso sexual.

El siguiente año (2017) fue condenado a 20 años de prisión por el delito de violación equiparada y condenado a pagar una multa e indemnización, según informó Excélsior.

Pero, cómo ocurrió esto si para que Ricardo Salas pudiera interpretar el papel de Jesucristo durante la representación anual debió —entre otros requisitos— comprobar buena conducta y costumbres, y no tener adicciones o vicios. Notición de última hora: los “hombres buenos” también violan.

Desmitificar el abuso sexual y acabar con la caricatura del violador que han trazado las representaciones mediáticas podría salvar a las y los niños de ser abusados (entre otras muchas acciones colectivas que dan para otro texto).

México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil en menores de 14 años (OCDE, 2013). De acuerdo con el departamento de justicia de Estados Unidos 90 % de los abusadores son conocidos por las víctimas, de los cuales 30 % son familiares.

Además de lo misógino que es señalar a las madres por los abusos de los hombres contra las y los niños, es ingenuo pensar que éstos van por la vida con un letrero de “violador de menores” y que el resto de la familia es idiota por no darse cuenta.

Si les creemos y les damos herramientas, tal vez podemos salvar a otras posibles víctimas de los depredadores que duermen en nuestras casas y comparten el vecindario y la escuela con ellos.

Que este caso nos sirva para recordar que hasta Cristo puede ser un violador.

Edita en el día, transgrede el sistema de noche. Si tu perspectiva no es interseccional, pierdes el tiempo conmigo 😉 Me gustan las brujas, los animales y los tatuajes.

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