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Esto es lo que hay detrás de la industria de la moda rápida

En el 2013, el Rana Plaza, que había sido declarado inhabitable previamente, colapsó dejando un saldo de mil 127 muertos y 2 mil 437 de heridos; el 97 % de la producción de ropa proviene de países en vías de desarrollo como Bangladesh, Vietnam, Camboya, Brasil.

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Modelos delgadas y bellas portando ropa hermosa es lo que vemos en la publicidad, en las pasarelas del Fashion Week y en las revistas de moda y quizá pensemos que todo es como un cuento de hadas color de rosa, que probablemente si compramos esas prendas lograremos sentirnos más felices. Es la historia del consumismo sin fin, queremos más y más y jamás será suficiente para sentirnos satisfechos.

Pero qué hay detrás de esas blusas peplum que acentúan la cintura y cuestan menos de 200 pesos, o de esas faldas asimétricas que estilizan la figura  y que sorprendentemente podemos encontrar por 300 ¿Es acaso la democratización de la moda quien nos permite comprar un outfit entero por menos de mil pesos? Definitivamente quedó atrás la época en la que sólo las clases nobles y burguesas podían portar vestidos de tendencia como los que usaba la reina María Antonieta y la corte francesa.

El diseño de modas era hasta hace pocas décadas algo inaccesible para la mayoría de la población. Aunque las marcas de alta costura como Chanel, Dior y Yves Saint Laurent (que se caracterizan por el trabajo artesanal de las prendas, contar con los mejores modistos y las mejores materias primas), siguen siendo un lujo para las masas, la industria de la moda rápida permite portar diseños de alta costura por un precio ridículo.

Justo a tiempo

En la década de los 80, gracias a la globalización económica, la industria sufrió un cambio revolucionario en su producción, pues se descubrió que los procesos de fabricación podrían ser más simples, cortos y baratos, y así que se podrían lanzar más colecciones de ropa al año. Con ello vino una aceleración desproporcionada en la fabricación textil. 

Actualmente, ZARA tarda entre siete días y un mes para presentar una nueva colección. Se trata de la pionera del sector, creada en en 1975 por Grupo Inditex, fundado por Amancio Ortega Gaona. El éxito que consiguió entre sus consumidores fue consecuencia de la facilidad de adquirir sus prendas por su costo y la gran cantidad de líneas estrenadas al año.

Las boutiques recién llegadas a  México: Forever 21; la sueca H&M; y las también pertenecientes a Grupo Inditex, Berskha, Pull and Bear, Massimo Dutti y Stradivarius, son parte de la enorme cadena de marcas de moda rápida que facilitan a los consumidores vestirse en tendencia y adquirir prendas y accesorios que los hagan parecerse a las estrellas de cine sin la necesidad de gastar excesivas cantidades de dinero. Sin embargo, tiene algunas consecuencias destructivas que muchos aún ignoran —aunque no es mi afán satanizar el uso y compra de dichas marcas de ropa, pues soy consciente de sus beneficios económicos e incluso psicológicos.

El otro día me encontré en Netflix con un documental que me encantó y al mismo tiempo me aterrorizó: True Cost, dirigido por Andrew Morgan en 2015, en donde se demuestra que los costos de este sector podrían cumplir con el famoso dicho “lo barato sale caro”.

La explotación en países subdesarrollados

Digna de la pesadilla marxista, el documental aborda el problema de miles de hombres y mujeres que trabajan en condiciones miserables en países tercermundistas como Bangladesh, donde ganan alrededor de tres dólares al día.

El 24 de abril de 2013, el edificio Rana Plaza, que funcionaba como fábrica en el citado país, se derrumbó como consecuencia de las precarias condiciones en las que se encontraba dejando un saldo de mil 127 muertos y 2 mil 437 de heridos. El edificio fue declarado inhabitable un día antes del accidente debido a las grietas que aparecieron en su estructura, pero a los trabajadores se les dio la orden de asistir a su jornada laboral normal. Este hecho llevó a muchos empleados a alzar la voz y exigir mejores condiciones y sueldos, y algunos medios a posar su atención en el tema.

Se estima que  alrededor del mundo existen 40 millones de obreros textiles, no obstante 85 % son mujeres y la mayoría son menores de edad. Además, el 97 % de la producción de ropa proviene de países en vías de desarrollo como Bangladesh, Vietnam, Camboya, Brasil.

Estragos medioambientales

Una consecuencia de la excesiva producción de ropa son los daños que produce al medio ambiente. De acuerdo con una investigación realizada por Greenpeace en el 2012, algunas marcas como Calvin Klein, Diesel, Esprit, Gap, H&M, Jack & Jones, Levi’s, Mango, Marks & Spencer, Metersbonwe, Only, Tommy Hilfiger, Vancl, Vero Moda, Victoria’s Secret y Zara, utilizan sustancias químicas peligrosas para la salud en sus textiles, que además provocan una brutal contaminación en el agua: como el nonilfenol, PFC y ftalatos (los dos últimos se consideran peligrosos para el ser humano también).

La industria textil es la responsable del 20 % de la contaminación acuífera. El río Citarum, ubicado en Indonesia, es el más contaminado del mundo, debido a que es utilizado como depósito residual de las fábricas.

El documental  también menciona que se producen 52 temporadas de ropa al año, así que el consumidor promedio americano adquiere más ropa al año de lo que se consumía en décadas anteriores. Las prendas, al ser más baratas, se rompen con facilidad y los consumidores las desechan después de algunas lavadas, generando gran cantidad de basura que tardará años en descomponerse.

¿Qué hacer al respecto?

No es sencillo dejar de consumir de este sector que invade cada esquina y espacio de los centros comerciales, sin embargo es necesario convertirse en un consumidor consciente, tener muy claro el origen de las prendas, valorarlas por su procedencia y los costos que genera y no desecharlas a la primera. Actualmente algunas organizaciones medioambientalistas se encuentran trabajando para exigirle a la gran industria que busque otras maneras de conseguir sus objetivos monetarios sin poner en riesgo el medio ambiente y al ser humano.

 Arantxa Castillo: El eterno femenino

Periodista y fundadora de El Eterno Femenino.

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