Estás aquí
Inicio > Arte y cultura > Daredevil: antihéroes y personajes complejos

Daredevil: antihéroes y personajes complejos

La segunda temporada tiene dos grandes arcos argumentales definidos por sus nuevos personajes, The Punisher y Elektra; nadie en esta serie es absoluto, así como nadie en los cómics lo es, pero la complejidad de los personajes es real.

daredevil

La segunda temporada de DareDevil fue una esperada pequeña —o gran— maravilla de 13 episodios que satisfizo casi todas mis expectativas: acción, nuevos héroes y más y mejor protagonismo para sus personajes femeninos. Una joya más de Netflix y Marvel para disfrutar en familia (aunque quizás un poco violenta para niños).

Para entender que algo como DareDevil siquiera sea posible creo que hay que agradecer no sólo al éxito de Marvel en el cine, sino al de Arrow en la televisión, pues fue la serie del encapuchado arquero verde, la que por primera vez en muchos años —casi dos décadas— demostró que se puede crear un programa de televisión sobre superhéroes serio, entretenido, de calidad y exitoso, sin la necesidad de un presupuesto exorbitante de esos que sólo existen para los blockbusters hollywoodenses. El éxito de Arrow dio paso a Flash, Gotham, Agents of Shield,  Legends of Tomorrow y más. Y por último, también hay que agradecer que el cast de Arrow sea hoy en día uno de los más paritarios de la TV en cuestión de género, proveyéndonos no sólo de grandes heroínas, sino de extraordinarios y muy variados personajes femeninos. Pero basta de Arrow, que ya hablaré de ella en otro momento, hoy estamos aquí para comentar sobre la segunda fantástica temporada de DareDevil. Y sí, la segunda D la coloco a propósito en mayúscula por énfasis (y si no les gusta, pues hablen con mis abogados en Nelson & Murdock).

(De más está decir que si no has visto la primera temporada, esto puede que te spoilee algunas cosas. Los demás pueden seguir adelante).

Tras derrotar al malvado y aterrador Wilson Fisk y convertirse oficialmente en DareDevil con traje y todo —cachitos de diablito incluidos—, Matt Murdock, nuestro querido abogado y justiciero no vidente interpretado por Charlie Cox, volvió a las andanzas con sus compañeros de trabajo, el genial Foggy Nelson y la tenaz y brillante Karen Page (y por “volvió a las andanzas” me refiero a que se puso a trabajar como debe en lugar de únicamente correr por los techos de Hell’s Kitchen al anocher en busca de criminales a los que golpear), pero lamentablemente para su firma —y afortunadamente para nosotros los espectadores— ese amor por el Derecho le duró muy poco, y aunque su labor como abogados es parte central de la trama de la segunda temporada, su aporte a la firma no es muy grande que digamos, y deja casi todo el peso del caso en cuestión sobre su mejor amigo y compañero, y sobre Karen que ni siquiera es abogada (pero que se las apaña muy bien, hay que decirlo).

Como ya todos han de saber, esta segunda temporada cuenta con dos grandes adiciones al reparto: el antihéroe Frank ‘The Punisher’ Castle y la asesina y antiheroína Elektra Natchios, interpretados por Jon Bernthal y Elodie Young respectivamente. ¿Qué es un antihéroe? Pues alguien que está del lado de los ‘buenos’ pero no tiene un código moral tan firme como los héroes. Así como DareDevil, Batman o Superman juran no matar, rescatar gatitos de los árboles y esparcir esperanza por el mundo, los antihéroes, pues dan palizas y arrasan con los villanos sin pensarlo dos veces. Los superhéroes derrotan y atrapan a sus villanos, los antihéroes “los matan bien muertos”, como diría el comercial de Raid. Y vaya que The Punisher viene con ansias de matar (‘spoiler’: satisface esas ansias sobradamente, y con un bat de baseball nos deleita a todos tomando una fuerte y clara posición frente al abuso infantil).

Tanto Elektra como Frank tienen misiones propias que los llevan a Hell’s Kitchen, el vecindario de Matt, obligando tanto a Matt como a DareDevil a tomar cartas en el asunto, con y sin máscara. Frank busca venganza por el trágico final de su familia —y no se anda con medias tintas—, mientras que Elektra recurre a la ayuda de Matt aludiendo a su tormentoso pasado juntos. Y es que si algo hay de sobra es  trágicos romances en la vida de Matt Murdock.

Elektra es un gran, gran aporte a la serie. Su complejidad es fantástica: es ruda, es vulnerable, es aguerrida, es valiente, es comprometida; DareDevil —el show— se ha encargado muy bien de no encasillar a sus personajes como buenos o malos, ni ofrecernos dicotomías blanco y negro entre Karen y Claire, o Karen y Elektra en materia de ‘intereses amorosos’, pues estas mujeres son personajes que son personas, y personas que no están definidas por el punto de vista del protagonista o de sus sentimientos. Sus vidas son mucho más que sus relaciones amorosas, y eso es muy importante. El mismo esfuerzo se realiza con Frank, aunque eso es más común —humanizar y entregar visiones complejas de los personas masculinos, sean ‘buenos’, ‘malos’ o a medias—, mientras que el trato hacia las mujeres y personajes de color es usualmente más áspero y cortante (de parte de escritores y público).

Nadie en esta serie es absoluto, así como nadie en los cómics lo es, pero la complejidad de los personajes es real, no es sólo superficial, no es sólo hacerlos actuar de forma cuestionable para venderlos como complejos (una treta de escritores flojos), es realmente construirlos así para que su forma de pensar y las decisiones que toman lo sean, para que exista un conflicto interior y exterior. No es hacer siempre el bien o siempre el mal lo que hace a un personaje simple, ni el ser ambiguo lo que les hace complejos, es el tener dudas porque deberán vivir con las consecuencias de sus actos, es el cargar con su pasado, su presente y su futuro, es el sentir a través de ellos que lo que viven es real. Es demostrarnos que la vida, como sea que la vivamos, es difícil, pero que si hacemos lo que creemos correcto entonces valdrá la pena.

Siguiendo ese punto, la evolución de Elektra me recuerda a la de Finn (FN-2187): criados desde pequeños para hacer sólo una cosa, pero a la hora de la verdad, ellos demuestran que son más que eso, que son mejores que eso, y que son capaces de decidir por su cuenta y tomar las riendas de sus vidas sin importar cuanto les hayan lavado el cerebro. Frank, por otro lado, es un hombre quebrado, destrozado por su pasado y que no tiene ni vislumbra futuro alguno pues sólo piensa en vengarse aunque le cueste la vida (algo que poco le importa, pues su familia era su vida y cero interés tiene de continuarla sin ellos). Afortunadamente ambos personajes se reencontrarán con su humanidad y un poco de esperanza gracias a la empatía y la compasión de Matt y Karen, pero no sin antes armar un buen escándalo (espectacular y grandioso escándalo).

Volviendo a la historia, ésta tiene dos grandes arcos: The Punisher y The Hand, aquella organización de la que apenas tuvimos alguna mención en la primera temporada y que ahora regresa con un misterioso plan del cual no diré nada. Claro que esto no significa que Punisher sólo aparezca durante la primera parte de la serie, tranquilos, hay Punisher de sobra y el trabajo logrado con el personaje, tanto narrativo como actoral, es sencillamente perfecto.

Lo que no hay de sobra es Claire Temple —interpretada por Rosario Dawson y también conocida como Night Nurse, la enfermera oficial de los superhéroes que será parte de ‘Luke Cage’, y que también apareció en Jessica Jones—, quien tuvo un papel más pequeño de lo que esperaba, y apenas interactuó con Matt. A diferencia de la primera temporada, donde su personaje fue central a la trama y su relación con Matt fue muy importante para el desarrollo de carácter del héroe, en esta ocasión Claire sólo hizo de enfermera, lo cual fue algo decepcionante pues tenía esperanzas de ver su papel crecer, no decrecer, pero la promesa de verla en Luke Cage, la siguiente colaboración entre Marvel y Netflix a estrenarse el 30 de septiembre, apacigua un poco aquella decepción. Rosario Dawson es uno de mis amores platónicos, y Claire Temple una joya, con una fuerza, valentía y capacidad de sacrificio extraordinarias, además de un vulnerabilidad adorable, un gran sentido del humor y mucho corazón, alguien muy necesaria para la vida de Matt pero que eligió no ser parte de ella. No es obligación de ninguna mujer sacrificar su vida en pos de la de un hombre y sus (locas) hazañas, por lo que hay que respetar su decisión de alejarse, aunque a sus fans nos duela.

Quien sí creció, y mucho, fue Karen, quien es el gran motor de la trama junto a Elektra. Si bien Frank y Matt son los mayores instrumentos, ellas son las investigadoras y las arquitectas, ellas son quienes avanzan la trama, develan el misterio y juntan las piezas del puzzle, cada una buscando su destino, labrando su camino, y encontrando muchas sorpresas en el camino. Karen posee mucho ingenio y recursos para abrirse paso en nuevos mundos, y una inteligencia emocional y tacto para lidiar y empatizar con la gente que te deja realmente atónito, sin a la vez jamás pecar de ingenua. Y es que también se pueden lograr muchas cosas y ayudar a mucha gente sin necesidad de disfrazarse y pelear con medio mundo (aunque eso no sea tan emocionante).

Daredevil es una serie muy violenta, de eso no cabe duda, pero también es sorprendentemente emotiva, y hay consejos románticos de la persona más inesperada que calan muy hondo. No hay tanto espacio para ese espíritu de ayuda o multiculturalidad que vimos en la primera temporada —ni un personaje tan encantador como la señora Elena Cárdenas, o tan sabio como Ben Urich—, pero el debate moral sigue ahí, la ambigüedad de la odisea de Matt sigue ahí, la acción espectacular sigue ahí, el compromiso social sigue ahí, el sacrificio y la entrega siguen ahí, la fortaleza de sus personajes sigue ahí; en general, todo aquello que hizo a la primera temporada grandiosa sigue ahí, excepto quizás por el villano final, que deja un poco que desear.

Felipe Oliva A.: @ender27

Top