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Damiselas en peligro y caballeros en apuros

Si analizamos el papel que juegan las mujeres en el cine, no sólo debemos observar su construcción como personaje, el lugar que ocupan en la historia es sumamente importante; es necio y deshonesto negar que haya un sesgo sexista generalizado en la construcción de personajes femeninos en la cultura pop, pero podemos decir que sí hemos evolucionado.

mad max

Si han tenido acceso a las redes sociales en las últimas semanas, quizá se hayan topado con esta foto.

cartel con rayones

El cartel original fue parte de una campaña estudiantil para concientizar sobre las diferentes formas en las que el machismo se manifiesta en nuestra sociedad, en este caso, en el cine de Hollywood. Luego alguien tomó uno de los carteles, lo intervino y lo exhibió triunfalmente en las redes sociales como uno de esos “jaque mate, feminazis”. Alguien en Twitter respondió con mucho ingenio a ello negando la legitimidad de esos ejemplos. Pues bien, como soy un friki conocedor de la cultura pop, y además me encanta subirme al tren del mame, he decidido abordar el tema.

Primero, para ser justos, el cartel pedía ejemplos de mujeres que salvaran a hombres en películas de acción, y las respuestas cumplieron en muchos de los casos, aunque en muchos otros no, y eso que incluyeron series de TV, lo cual es un poco hacer trampa. No se pedía que la mujer en cuestión fuera la protagonista, o que fuera un gran ejemplo de rol femenino o que tuviera motivaciones heroicas; sólo que hubiera salvado en algún momento a un personaje masculino. Así, una chica que ha sido salvada tres veces en la película por el héroe, puede salvar a éste en una ocasión y con eso ya contaría como ejemplo. Por ejemplo, en La Sirenita, Ariel salva a Erik de morir ahogado, pero creo que estaremos de acuerdo en que una adolescente que renuncia a tener voz por un güey al que ni conoce y ni es capaz de reconocerla cuando está afónica, no es precisamente un role model. Es por esto que no conviene utilizar un único criterio para definir si estamos ante un contenido sexista o no (como vimos cuando hablamos del Test de Bechdel).

Por otra parte, habría que ser un machirrín muy idiota para no reconocer que las películas de acción protagonizadas por mujeres son un fenómeno reciente y excepcional. Sus ejemplos son casi todos del siglo XXI; en tiempos pasados eran mucho más esporádicos y el hecho de que puedan recordarlos me parece más bien la marca de lo notables que son. A lo mucho, ahora sucede que los personajes femeninos y masculinos se necesitan y socorren mutuamente, siendo raro (si es que existe) el caso en el que una heroína salve a un hombre desvalido que no ha hecho más que esperar en lo alto de la torre a que vengan por él (que tampoco creo que sea lo que nadie esté esperando).

Con todo, hay algunos ejemplos por ahí que son perfectamente legítimos, y las personas que respondieron en Twitter hicieron muchos ajustes de criterio para negarlo, con tal de apegarse a la narrativa de que no hay heroínas verdaderas en esta cultura machista. Sarah Connor en The Terminator es la damisela en peligro, pero en Judgement Day es una guerrera (si bien los protagonistas son John y el T-800, y no vamos a negar que Arnie es el colmo de la masculinidad ochentera); y eso de que el T-1000 es un personaje que representa lo femenino es nomás buscarle tres pies al gato. A Ripley no le hacen caso los machos idiotas, pero ésa es la idea de la película, dejarlos a ellos como idiotas para hacerla resaltar como la heroína (a veces la gente confunde películas en las que los personajes son imbéciles con películas que tienen un discurso imbécil). Y todo el punto de la historia de Juana de Arco (supongo que se refieren a la versión de Luc Besson) es que ella sobresale y se convierte en líder y figura de admiración en un mundo controlado por machos (que finalmente acaba destruyéndola). No veo por qué el que la motivación de una heroína sea el amor le quite legitimidad: en un inmenso número de casos es la motivación del héroe masculino.

Para analizar este tema tenemos que empezar por reconocer que no es tan simple como aparece a simple vista. Primero debemos recordar que lo importante no es tanto a nivel particular, de si esta obra tiene personajes femeninos así y asá, sino más bien a nivel colectivo, de cuán común es que se repitan tales o cuales patrones. Unos pocos contraejemplos no niegan tendencias generales, y por cada Ellen Ripley o Sarah Connor hay decenas de James Bond, John Rambo, Jason Bourne y similares.

Ahora bien, al analizar un personaje femenino podemos fijarnos en cómo está construido, es decir, en sus características (si es tonta o lista, débil o fuerte, frívola o profunda, si cumple o subvierte los estereotipos de belleza, etc.) o en el papel que juega en la historia (si es protagonista, coprotagonista, secundaria, incidental, etc.). Podemos tener a un personaje femenino que sea irreprochable, una verdadera heroína fuerte y valerosa, una líder sabia que inspire a sus seguidores, o una científica eminente y esforzada, pero que sólo ocupen un lugar secundario en la narración. Es decir, puede ser que nuestro personaje sea una amazona, la presidenta de los Estados Unidos o la emperatriz del universo, pero que en la historia sólo tenga la función de ayudar al héroe masculino a cumplir con su misión.

La Princesa Leia de Star Wars, por ejemplo, es un gran personaje: fuerte, valiente, astuta, compasiva, una de las principales líderes de la rebelión, que en el último acto de la trilogía está de guerrillera dando y recibiendo disparos en medio de la selva para derribar a una dictadura fascista. Incluso cuando es humillada y cosificada por Jabba, ella misma se libera y mata a su captor. Wow. Pero con todo, el protagonista de esta saga es Luke, no ella, que además es la única mujer, aparte de la tía Berú y Mon Mothma, personajes menos que secundarios y con las cuales por cierto nunca habla, y claro, en varias ocasiones tiene que ser rescatada por los hombres.

En la trilogía de precuelas hay más personajes femeninos y más interacción entre ellos. Padmé es también un gran personaje (excepto en Episodio III, en el que lo único que hace es llorar por su macho), pero Anakin es el protagonista, e incluso Obi-Wan tiene más reflectores apuntándole y, una vez más, también tiene que ser rescatada en más de una ocasión. Y justo cuando la cosa cambia en la nueva trilogía con Rey, que es una chingona y es la protagonista (cuando llegan Han y Finn a rescatarla, ella ya se había rescatado solita), la nerdiza reacciona diciendo que es un personaje inverosímil por estar haciendo las mismas cosas inverosímiles que los protas masculinos han estado haciendo inverosímilmente a lo largo de seis películas.

Ellen Ripley, de la serie de Alien, es otro asunto. Ella tiene un arco que se expande por dos películas (en mi mente, las demás nunca ocurrieron), en el que pasa de ser una sobreviviente asustada (aunque nunca débil ni cobarde) hasta convertirse en toda una heroína. Es cierto que en la primera película sólo logra salvar al gato, pero si tenemos en cuenta que se estaba enfrentando sin armas a un PUTO ALIEN, tendrán que admitir que no es poca cosa. En la segunda, ella es sin lugar a dudas la heroína, y hasta le salva la vida al chico guapo y rudo. De hecho, podría clavarme con cómo Aliens es un duelo entre dos “mamás luchonas”: Ripley, que encuentra e Newt un substituto para su hija perdida años antes, y la reina alien, quien pelea para proteger y después vengar a sus horribles vástagos.

Sin embargo, Ripley es una excepción, en un par de películas excepcionales (sobre todo en una época en la que el cine de acción estaba dominado por los Arnolds y Sylverters). Como Ripley, hay un puñado de heroínas que son realmente las protagonistas de su historia. Mulán me parece otro ejemplo legítimo: es la protagonista, crece como personaje, es inteligente, valerosa y hábil y en efecto salva no sólo al guapo, sino al Emperador y a toda China. Llegamos al presente con Katniss, de Los Juegos del Hambre, otro ejemplo legítimo de heroína de acción, protagonista de su propia historia, que se desarrolla como personaje multidimensional y que salva a chicos y chicas por igual (y eso, sin ser la elegida, ni nada por el estilo; es la hija de un minero). Me vienen algunos otros ejemplos a la mente: Tomb Raider, Underworld, Divergent —que siguen siendo un puñado, pero confío en que se irán haciendo más frecuentes.

Furiosa, en Mad Max no es la protagonista, aunque bien que se roba la película. En una historia en la que Max tenía que ser el héroe porque su nombre está en el título, no dejó de sobresalir ese personaje interpretado por Chalize Theron. Ultimadamente Max termina salvándola (le da de su sangre), pero a lo largo de la historia, Furiosa es más bien su aliada y no una damisela que necesite ser rescatada. La película ha sido elogiada como una épica feminista, y aunque ciertamente no es muy radical, sí tiene un subtexto súper interesante en el que una sororidad de guerreras (con un par de aliados masculinos) se opone a una sociedad hiperpatriarcal que cosifica a las mujeres y convierte a los varones en carne de cañón.

Lo cierto es que hablando de las mujeres en la cultura pop, hay muchos puntos intermedios entre la misoginia deliberada y reivindicación feminista, pasando por el androcentrismo inconsciente. A lo largo de toda la historia de la narrativa ha habido muchísimos arquetipos, estereotipos, tropos y clichés relacionados con el género, que hoy podemos encontrar en la cultura pop y, en particular, el cine. La damisela en peligro es uno de los más antiguos y frecuentes, pero no el único, y en las últimas décadas han surgido otros nuevos. También hay que tener en cuenta que un mismo personaje puede ser difícil de clasificar en alguno de los estereotipos, lo cual es señal de que estamos ante una obra un poco más rica de lo usual.

Por ejemplo, Éowyn, de El Señor de los Anillos es una típica doncella guerrera, que disfrazada de hombre parte al campo de batalla como un soldado más. Es un arquetipo muy viejo, presente en diversas leyendas y mitos. A diferencia de la amazona, que basa su identidad en ser guerrera de por vida, la doncella sólo lo es por una temporada, y una vez que concluye su misión, si no muere en combate, regresa a casa y reasume su rol tradicional de mujer. Tolkien no estaba creando a un personaje femenino extraordinario, sólo echando mano de un arquetipo tan viejo como la poesía épica. En lo personal no le pongo peros al personaje de Éowyn: es fuerte, valiente, heroica y, carajo, vence a Rey Brujo de Angmar (“I am no man!”). Pero, de nuevo, está muy lejos de ser la protagonista, y de hecho es la única de tres mujeres (Galadriel y Arwen son las otras) que tienen alguna participación más o menos relevante en una trilogía de 10 horas (y eso que en la película se esfuerzan por darle agencia a Arwen, que en los libros hace poco más que ser bonita). De todos modos, quizá no hacemos bien en esperar mucho más de una saga basada en unos libros que escribió un católico devoto en la década de los 50 inspirándose en la tradición épica de la Europa medieval.

Volviendo a Aliens, hay un estereotipo que surge de allí: la Vásquez, haciendo referencia a la infante de marina del mismo nombre. Ésta es siempre una mujer de aspecto andrógino, por lo general una soldado u oficial de policía, usualmente negra o latina (y a menudo interpretada por Michelle Rodriguez). Nunca es la mujer principal de la historia, quien suele ser una mujer más femenina (Sigourney Weaver no cumplía mucho con el estereotipo de feminidad de la época, pero definitivamente estaba más cerca que Vásquez) y no una guerrera experta. Lo más importante: Vásquez casi siempre muere, dejando el campo libre para la otra, ya sea protagonista de la historia o, más frecuentemente, el interés romántico del héroe.

¿Qué nos quiere decir este estereotipo? ¿Acaso es que la cultura contemporánea dicta que las mujeres poco femeninas deben morir? No creo que sea algo tan simplón, sobre todo porque la Vásquez por lo general es presentada como un personaje simpático, en definitiva del lado de “los buenos”, por quien se supone que el público se conmueva si muere. Quizá tiene sentido dado que un personaje así es más propensa a ponerse en situaciones de peligro y sacrificarse por los demás. Quizá es que en general los personajes más acordes a los ideales de belleza son los protagonistas y por tanto los que sobreviven al final. Quizá porque matar a un personaje competente y capaz aumenta la tensión sobre nuestros menos hábiles héroes. Quizá es una mezcla de todo. Nunca debemos dejarnos llevar por la tentación de interpretar un producto cultural como A = 1, si puede haber otras explicaciones alternativas igualmente plausibles.

Otro estereotipo moderno es la Trinity, haciendo referencia a la heroína de The Matrix. Como su epónimo, este personaje sería extraordinariamente chingona en todo, desde repartir karatazos hasta hackear las computadoras de Dios. También es muy hermosa y sensual, por supuesto, aunque su cuerpo de modelo no parezca el más apto para derribar a gorilones de dos veces su tamaño (en The Matrix supongo que no importa, porque era una simulación y lo que contaba eran los poderes mentales y wara wara). Pero, y esto es lo importante, nunca es la protagonista. El héroe de la película es un hombre, y aunque al principio parezca medio pendejo y necesite de la Trinity para que le explique qué pasa y lo entrene (puede ser que en un principio ella hasta lo vea con desdén), finalmente el güey será el elegido para salvar al universo o lo que sea, superando por mucho a la heroína y, OBVIO, ganándose su corazón. La Trinity puede ser un personaje súper chingón, siempre y cuando no sea más chingona que nuestro héroe.

A esto me refería con que estos estereotipos pueden ser androcéntricos sin ser necesariamente misóginos: no es tanto que se desdeñe a las mujeres, sino que se preocupen más por resaltar a los hombres y por cumplir las expectativas y fantasías de un público masculino.

Estos fueron sólo algunos ejemplos de cómo pueden ser las mujeres en películas de acción, no solamente damiselas en peligro, pero tampoco heroínas que rescaten al caballero en apuros. Teniendo tantos ejemplos de lo primero y tan pocos de lo segundo, es necio y deshonesto negar que haya un sesgo sexista generalizado en la construcción de personajes femeninos en la cultura pop. Pero tampoco podemos negar que sí ha habido una evolución, e insistir en una narrativa según la cual todo es horrible y nada mejora tampoco ayuda mucho. Sigamos prestando un ojo crítico a los productos culturales comerciales, atendiendo a sus complejidades, que ultimadamente así nos comprendemos mejor como la sociedad que los crea y consume.

Miguel Civeira: Ego Sum Qui Sum

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