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Cultura masculina: el techo de cristal

Sólo 6.1% de las mujeres ocupan puestos de dirección en las empresas; uno de los grandes obstáculos para que más mujeres lleguen a puestos de alta dirección es una cultura masculina arraigada en las empresas.

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De acuerdo con una reciente investigación de la Corporate Women Directors International (CWDI), en las empresas más grandes de México sólo un promedio de 6,1 % de los puestos de dirección son ocupados por mujeres.

En el estudio “7 pasos hacia una inclusión consciente: Una guía práctica para facilitar una mayor participación de mujeres en posiciones de liderazgo”, menciona que las diferencias entre género, edad y región geográfica han contribuido a agudizar esta brecha.

La barrera más significativa que se detectó fue una cultura masculina arraigada, la cual incluso los hombres admitieron que es necesario derribar. El 59 % de los encuestados cree que la herramienta más poderosa que una organización puede utilizar para promover más mujeres líderes es la creación de una cultura de equidad de género liderada por el CEO; mientras que el 42 % coincidió en que los esquemas flexibles de trabajo son clave para impulsar una mayor participación femenina en posiciones de liderazgo.

Cari Domínguez, miembro del Consejo Directivo de ManpowerGroup, consideró que no es suficiente tener políticas en papel para cumplir con una cuota establecida si en la práctica no se llevan a cabo, las políticas no generan el cambio, la cultura sí. Además destacó que el contar con diversidad dentro de las organizaciones contribuye al incremento de la productividad de la misma, ya que favorece la convergencia de diferentes tipos de pensamiento, liderazgo y solución de problemas.

Está comprobado que el problema no se corregirá por sí mismo. No se puede seguir explicando por qué no están logrando trabajos de Directoras Generales, por qué el nivel superior de dirección carece del género femenino o justificar la inequidad salarial. Ya no es suficiente con aumentar la representación integrando mujeres en funciones de apoyo como comunicaciones y recursos humanos. Esto no está cambiando el rumbo.

“Cuando se menciona una cultura masculina arraigada como el principal obstáculo y cuando la mayoría de las cabezas son hombres, tenemos un gran trabajo por hacer. La Inclusión Consciente es garantizar que todas las personas se sientan invitadas y que su potencial humano sea valorado. Pero no es fácil y no existe una solución rápida. Si las organizaciones son serias acerca de incluir a la mitad del talento en la fuerza laboral y de tener más mujeres en puestos de liderazgo, deben ir más allá de los programas y cambiar su cultura, así como pasar de las palabras a los hechos”.

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