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Un cuento de hadas sin príncipe: La joven durmiente y el huso

Reseña: en la torre más alta yace una joven dormida esperando a ser despertada con un beso; el sueño mágico ha comenzado a expandirse por todo el reino y cada vez se propaga con mayor velocidad.

La joven durmiente y el huso

Se preguntaba cómo se sentiría siendo una mujer casada. Si la vida consistía en elegir, aquello supondría el final de la suya. Al cabo de siete días ya no le quedaría elección. Gobernaría a su pueblo. Tendría hijos. Quizá muriera al dar a luz, quizá muriera muy anciana, o en el campo de batalla. Sin embargo, en el camino que llevara a su muerte, cada paso que diera sería ineludible.

Hoy en día resulta difícil no saber quién es Neil Gaiman. Escritor de novelas, libros de cuentos, cómics, guiones para televisión y ganador de más de veinte premios (entre los que se encuentran tres premios Hugo y tres Bram Stoker), Gaiman se caracteriza por su gusto por reinventar cuentos, leyendas y demás elementos de la cultura popular. Éste es el caso con el libro La joven durmiente y el huso, el cual retoma el cuento de La bella durmiente del bosque dándole un giro de 180 grados.

En el bosque de Acaire se encuentra un castillo cubierto por una inmensa capa de espinos entre los que se pueden vislumbrar restos de antiguos caballeros empalados en las espinas; dentro de éste, el rey, la reina y los miembros de la corte se encuentran sumidos en un sueño eterno y, en la torre más alta, en un lecho en el centro de la habitación, yace una joven dormida esperando a ser despertada con un beso.

El problema es que el sueño mágico ha comenzado a expandirse por todo el reino y cada vez se propaga con mayor velocidad. Mientras, en el reino vecino de Kanselaire, la reina hace los últimos ajustes para el día de su boda. Sin embargo, al enterarse de la plaga del sueño que se dirige hacia su reino, la soberana decide posponer su compromiso, colocarse su armadura, tomar su espada y montar su caballo con el objetivo de romper el hechizo.

Aunque breve, el cuento de Gaiman resulta realmente disfrutable gracias a sus personajes, el ingenio de algunos diálogos y toda la forma como reconstruye un cuento que uno creería que conoce bien, además de contar con las hermosas ilustraciones en blanco, negro y dorado de Chris Riddell (ilustrador de libros y caricaturista para el periódico The Observer).

Si bien la heroína (cuyo nombre nunca se menciona aunque resulta obvia su verdadera identidad) cuenta con la ayuda de tres fieles enanos para llegar a su destino, no hay un príncipe del cual se pueda esperar ayuda. El único al que se hace referencia es el prometido de la reina, el cual se queda esperando en el castillo el regreso de su amada. Misma que emprende la aventura, no sólo por el bien de su pueblo sino también por la sed de aventura y el deseo de despejar su mente ya que la amenaza del sueño mágico no es lo único que se encuentra cada vez más cerca sino también la hora de su boda.

Alonso Núñez Utrilla

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